El Barça celebrando su 31ª Copa del Rey / Reuters

Copa del Rey 2021

Borrachera del Barça ante un Athletic deprimido

Messi firma un doblete en la que pudo ser su última final con el Barça, supera a Zarra como pichichi en las finales de Copa y celebra las sonrisas cómplices de Laporta y Koeman

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

Tardó una hora en descerrajar al Athletic, pero el Barça le dio un baño, se reafirmó como rey de copas de forma indiscutible y ya suma 31 títulos. Necesitaba una alegría para reforzar el proyecto de Ronald Koeman y acabar con esa cara de perdedor que le caracterizaba en los últimos tiempos, y pasó por encima de un equipo vasco muy inferior en todos los aspectos, desde el técnico al mental, pasando por el físico, el táctico y el de la experiencia, que es un grado. Orgullo y todos los honores para el Athletic, capaz de alcanzar tres finales este curso y de ganarle al Barça en la Supercopa, pero repetir éxito era obrar un milagro.

Dijo Marcelino en la previa que estaba como un cañón y que veía a sus jugadores en condiciones óptimas, pero añadió que esas impresiones había que corroborarlas con hechos sobre el pasto de La Cartuja sevillana. Y esos hechos certificaron la enorme diferencia que hay a día de hoy entre los catalanes y unos leones que han hincado la rodilla en sus últimas seis finales coperas y no levantan el valioso trofeo que conquistaron en 23 ocasiones desde 1984. Un mundo.

Koeman acumula sobrados motivos para ser criticado, sobre todo porque llora mucho y busca excusas que alimentan el histórico y dañino victimismo del Barça, pero es indudable que tiene personalidad. Cogió un Barça en estado crítico y ahora es un equipo saludable. Ganador como jugador de una Copa con el Barça en 1990, con Cruyff de técnico, desde el banquillo fue capaz de insistir en una final de Copa con tres centrales días después de fracasar en el clásico liguero. Es un modelo que atenta contra la idiosincrasia de los puristas culés, que no renunciarán jamás al 4-3-3, pero tan válido como cualquier otro.

0 Athletic

Unai Simón, De Marcos, Yeray (Núñez, min. 67), Iñigo Martínez, Balenziaga, Berenguer (Vesga, min. 53), Dani García, Unai López (Yuri, min. 67), Muniain (Lekue, min. 46), Iñaki Williams (Villalibre, min. 67) y Raúl García

4 Barcelona

Ter Stegen, Dest (Sergi Roberto, min. 74), Mingueza (Braithwaite, min. 88), Piqué (Araujo, min. 80), Lenglet, Alba, Busquets, De Jong, Pedri (Ilaix, min. 80), Griezmann (Dembélé, min. 88) y Messi

  • goles: 0-1: min. 60, Griezmann. 0-2: min. 63, De Jong. 0-3: min. 68, Messi. 0-4: min. 72, Messi

  • árbitro: Martínez Munuera (Comité Valenciano): Mostró amarilla a Dani García

  • incidencias: Final de la Copa del Rey disputada en La Cartuja de Sevilla, sin público, y presidida por el rey Felipe VI junto a Pedro Sánchez. Los jugadores del Barça portaron brazaletes negros en señal de luto por la muerte del exvicepresidente Josep Mussons

La puesta en escena de los azulgranas fue estupenda. Dos minutos seguidos para empezar de posesión sin que los leones la oliesen, un disparo al poste de Frenkie de Jong y fácil salida con el balón desde la cueva para superar la tímida presión del Athletic. Pleno dominio con Dest y Alba de carrileros, el neerlandés y Pedri por dentro y Messi y Griezmann moviéndose con libertad arriba. Cuando al cuarto de hora el Barça disfrutaba del esférico el 88% del tiempo y el Athletic solo perseguía a sus rivales como sombras, la final ya tenía pinta de ser pan comido para el favorito.

Piqué, imperial

Piqué, alistado tras infiltrarse esa rodilla dañada que prefirió no operarse, impartió una lección de cómo defender sin balón, una faceta en la que Koeman insistió mucho en la víspera. No dejaba darse la vuelta a Williams y ganaba las disputas incluso a Raúl García, figura mundial a la hora de practicar ese otro fútbol del que hablan tanto los técnicos y totalmente apagado en otra noche de decepción para su equipo. Es cierto que el Athletic también había tenido una ocasión, fruto de una acción de estrategia en la que remató muy forzado Iñigo Martínez, pero era pura impotencia.

El equipo vizcaíno solo se sintió algo mejor, más seguro de sí mismo, quizá menos acomplejado, en el último tramo del primer acto. En ese lapso, muy corto, los culés evidenciaron ciertos nervios con esas protestas de Piqué, Messi o Busquets al colegiado alicantino, policía local de Benidorm en excedencia. No obstante, Marcelino tuvo que cambiar en el descanso. Muniain llegó muy justito al duelo y dijo basta. Con Lekue en lugar de navarro, más músculo, más defensa. Pero sobre todo, menos calidad.

Cuatro goles en doce minutos

De nuevo, salió el Barça con ímpetu y enseguida dispuso de tres ocasiones pintiparadas. Pero Unai Simón, inmenso, salvó con el pie sendos remates a bocajarro del indetectable Griezmann y de Busquets. Entre una acción y otra, se estiró para desviar un tiro raso de Pedri. Marcelino volvió a mover ficha para reforzar el centro del campo con Mikel Vesga. La final seguía en el aire de forma milagrosa, pero el Barça penetraba cada vez más fácil. Marcó a la hora de juego tras una combinación enorme entre Messi, De Jong y Griezmann, que descerrajaba a su rival preferido.

A partir de ahí, coser y cantar, con tres goles más en apenas doce minutos. De Jong selló el segundo y Messi firmó un doblete, se ratificó como bestia negra de los leones y superó el récord de Telmo Zarra con su noveno gol en finales coperas. Sobresalió, celebró su 35º título de azulgrana y le sacó una sonrisa cómplice a Joan Laporta. ¿Algún significado? ¿Será la última final de Leo como azulgrana? Pronto se desvelará la gran incógnita. El objetivo inmediato, conquistar la Liga y el doblete. Palabras mayores. Mientras, en Bilbao, de nuevo engalanada para la ocasión, se esfuman las ilusiones y hasta la Eurocopa.