Baloncesto: Liga Endesa

Burjanadze, un guerrero para el Gran Canaria

17/06/2019

El georginano Beqa Burjanadze se convierte en el primer refuerzo amarillo tras sellar su firma con la entidad amarilla para las dos próximas temporadas. El de Tblisi (1994) mide 2,01 y es internacional absoluto con su país.

Primer refuerzo para la temporada 2019-20. El Herbalife Gran Canaria ficha a una de las sensaciones de este curso, el ala-pívot georgiano Beqa Burjanadze (Tbilisi, 1994). El internacional por su selección, que mide 201 centímetros, se compromete con la entidad claretiana por dos temporadas y llega con la difícil misión de borrar la huella que deja la ausencia de Eulis Báez.

El georgiano, que en la plantilla grancanaria ocupará plaza de jugador de formación, puede jugar tanto de tres como de cuatro (posición dónde se ha desenvuelto tanto en Andorra como en San Sebastián). Destaca por su fortaleza física, capacidad reboteadora y su buen tiro tanto de lejos como de cerca de la canasta.

Una historia de superación.

El nuevo jugador del Granca no ha tenido ni una vida ni una trayectoria deportiva fácil. Comenzó a jugar con solo seis años. Quería ser como su primo, Zaza Pachulia, actual pívot de los Detroit Pistons y con amplia experiencia en la NBA. Tenía sobrepeso y le costaba entrenarse al mismo ritmo que sus compañeros. Con 8 años se rompe el hueso del talón. Los médicos, por entonces, le comunicaron a sus padres que posiblemente jamás volvería a practicar ningún tipo de deporte, pero su madre no se rindió y, aunque le costara su casa, el coche y prácticamente todo lo que tenía, no dudó en llevarlo a Alemania para operarlo.

El regreso de Burjanadze a su país natal no fue fácil. Su familia se quedó sin nada y tuvo que comenzar de cero. Pasaron los meses y el dolor del talón siguió atormentando al joven Beqa, que seguía sin poder andar. La operación había resultado un fracaso.

Siguiendo el consejo de una compañera de trabajo, la madre se lo llevó a un curandero que vivía en un pueblo muy alejado. El viaje fue duro y sin recursos. Pero finalmente topó con un anciano que gracias a una pomada obró el milagro. En cinco días Burjanadze ya podía pisar. Luego andar. Y, en unos dos meses, ya jugaba al baloncesto con sus amigos. Buqa bajó de peso y su mente solo pensaba en baloncesto, en llegar a ser profesional.

Con ocho años se rompió el hueso del talón y los médicos le dijeron que no volvería a jugar

Sin embargo, en 2004, cuando solo tenía 10 años la vida le volvió a dar otro duro golpe. Su padre sufrió un accidente de coche que casi le costó la vida y le dejó incapacitado. Cuatro años después falleció. Beqa, por entonces, ya era considerado uno de los mayores proyectos del baloncesto de su país. Jugaba, siendo infantil, en la selección sub-16 y acudió al Europeo B donde su destacada actuación le cambió la vida ya que llamó la atención del Baloncesto Sevilla, quieres decidieron darle una oportunidad y llevárselo a España.

Con la escuadra andaluza siguió su período de formación. Con 18 años firmó su primer contrato como profesional y debutó de la mano de Joan Plaza en la ACB con el Cajasol (jugó 35 segundos en Bilbao).

Buqa estuvo cuatro temporadas en Sevilla. Luego recaló dos años en las filas del Leyma Básquet Coruña con el que jugó en Leb ORO. Sus buenos números les llevaron a convertirse en una de las sensaciones de la categoría, lo que le valió para volver a la ACB de la mano del MoraBanc Andorra, donde brilla en su primera temporada pero una grave lesión en su rodilla derecha le impide jugar la segunda, con lo que rescinde su contrato. Sin embargo, en las filas del GBC ha demostrado que su lesión quedó atrás con un curso notable, donde promedió 11,2 puntos y 5,8 rebotes para 12,6 valoración en 32 partidos, logrando 20 o más créditos de valoración en cinco partidos consecutivos durante marzo y abril.