¿Ritual esotérico o desequilibrio mental?

Miembros de protectoras de animales que acudieron a capturar los perros hallados en una finca de El Rodeo, en San Bartolomé de Tirajana, se tropezaron con imágenes horrorosas de canes sacrificados y restos en diferentes lugares con signos de haberse utilizado al parecer para rituales esotéricos.

G.S. / MASPALOMAS

Perros colgados con crucifijos, cabezas cortadas y restos distribuidos por diferentes puntos de la chabola, fueron algunas de las imágenes con las que se tropezaron los miembros de las protectoras de animales así como los agentes del Seprona de la Guardia Civil de Vecindario, que acudieron en auxilio de la veintena de perros hallados el pasado martes en una finca de El Rodeo, una zona de cuarterías situada en proximidades de Juan Grande, en el municipio de San Bartolomé de Tirajana; «imágenes que erizan la piel», aseguran algunos de los voluntarios.

Una de estas personas, que prefiere ocultar su identidad porque teme tener problemas, expresó que «no había perros heridos como se dijo, estaban colgados, con crucifijos y con signos de una barbarie que no me atrevo a describirla», afirmó.

Tan horribles eran las imágenes que uno de los agentes presentes en la intervención, relata, «se puso a vomitar; es que no se soportaba lo que teníamos delante de nuestras vistas, era horroroso», apostilla.

En la actuación, además del Seprona de la Guardia Civil, participaron tres asociaciones de protectoras de animales, entre ellas Ada y Tibicena, que acudieron ante el pedido de colaboración para llevar a cabo la captura de los perros, y posteriormente se sumó el servicio de captura y atención de perros abandonados de San Bartolomé.

La mitad de los canes hallados en la finca fueron trasladados a la perrera municipal del Sur, situada en Lomo Gordo, y el resto a otras instalaciones. Según la versión aportada por miembros de las protectoras, los perros no estaban totalmente desatendidos. «Tenían alimentos y agua, por lo que el maltrato hay que situarlo en que los mismos eran sacrificados al parecer para la práctica de rituales esotéricos». Por esto mismo no están convencidos de que la persona que se encontraba en la finca y fue enviada al psiquiátrico padeciera un trastorno mental.

Espacio. «Los perros estaban muy alterados y fue necesario sacarlos en jaula, tanto es así que llegaron a morder a una persona, pero por lo que hemos visto se puede deducir que ese lugar era un espacio preparado, como los hay en otros sitios, en el que se cría animales para la práctica de rituales, y esto si que no se puede permitir», afirman.