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Imagen de varias terrazas en la calle Joaquín costa. ARCADIO SUÁREZ
Los vecinos de Joaquín Costa aplauden el límite a las terrazas y los empresarios lo recurrirán

Los vecinos de Joaquín Costa aplauden el límite a las terrazas y los empresarios lo recurrirán

Las mediciones de sonido encargadas por el Ayuntamiento mostraban la superación de los niveles de ruido permitidos

Javier Darriba

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 5 de enero 2023, 08:06

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Los vecinos de la calle Joaquín Costa señalan como «muy positiva» la resolución del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria que obliga a los negocios de la restauración a cerrar las terrazas a las 22.00 horas y a tenerlas todas recogidas media hora más tarde.

Tras una larga lucha contra los ruidos que genera esta zona de ocio nocturno, ubicada en Guanarteme, el portavoz de la plataforma vecinal que ha denunciado los ruidos, Alberto Álamo, considera que la decisión municipal «abre el camino a quienes sufren este problema, aunque el proceso sea largo y costoso».

Los afectados aseguran que estarán atentos al modo en que el Ayuntamiento aplicará esta medida, pero demandan una normativa clara que dé coherencia al abordaje del ruido en toda la ciudad porque su solución por zonas solo consigue trasladar el problema de un lugar a otro.

«Algunos negocios se han trasladado a otros lugares y ahí empezará el calvario de otros vecinos», prosiguió Álamo.

Desde la perspectiva empresarial, la resolución municipal resulta perjudicial porque las diez de la noche suele ser el momento de mayor actividad de las terrazas, tanto las que pertenecen a bares y locales de copas, como a los restaurantes.

«Nosotros tenemos una terraza pequeña que atendíamos con dos personas más, y ahora vamos a tener que despedirlas», aseguraba la gerente de uno de los locales, «esto es un disparate que va en contra de la actividad económica y del empleo».

Entiende que los negocios de la zona a la que se impone la limitación de las 22.00 horas (Joaquín Costa, entre Lucas Navarro y Fernando Guanarteme; la plaza de Los Betancores; y Los Martínez de Escobar) van a reducir mucho su cifra de negocios.

Otro empresario de la zona se expresa en este mismo sentido. «Algo se tocará en materia de personal», aseguró, «porque nos paran la actividad en la hora de máxima afluencia, nuestros clientes canarios no van a venir a cenar a las ocho de la tarde».

Los dueños de los restaurantes y bares de esta zona aseguran que todavía no han recibido la resolución municipal, pero ya han manifestado su intención de recurrirla en la vía administrativa y también a través de los tribunales ya que les recorta en tres horas la actividad permitida hasta ahora en sábados y festivos; y en dos horas respecto al periodo comprendido entre los domingos y los jueves.

Terrazas en la zona de Guanarteme.
Terrazas en la zona de Guanarteme. Arcadio Suárez

Por su parte, el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Javier Doreste, justificó el nuevo horario. «Más tarde no puede ser porque el ruido de la recogida de las mesas y las sillas también a afecta a los vecinos de manera muy dura», expuso. El edil considera que las diez de la noche deja margen «para que la restauración siga funcionando de manera perfecta en Joaquín Costa».

Aunque en la resolución no se especifica, Doreste informó de que habrá «un periodo de adaptación» y abrió la puerta a relajar los límites horarios «si la situación en la zona mejora de modo notable, pero siempre teniendo en cuenta que hay que respetar el derecho de los vecinos al descanso».

La resolución responde al estudio de impacto acústico que el Ayuntamiento realizó en la zona y que detectó superación de los límites máximos de ruido permitidos por la legislación. Pero también a las dos sentencias que condenaban al Consistorio por inacción ante el problema de ruido denunciado por los vecinos de la zona de Joaquín Costa. «Si no hiciéramos nada terminaríamos prevaricando porque existen esas dos sentencias», expuso el edil.

Falta de control, según el PP

El concejal del Partido Popular (PP) Ángel Sabroso calificó el recorte de horarios como un «fracaso» ya que se produce tras una «total ausencia de control municipal» durante años.

«Esta decisión se produce tras años con falta de recursos policiales, de sonómetros o de control en el cumplimiento de horarios de cierre», indicó el edil del PP, por lo que «al final, todo el mundo ha salido perdiendo en la situación de la calle Joaquín Costa, que se puede extrapolar a otros puntos de la ciudad», prosigue.

«Han salido perdiendo los vecinos, porque han tenido que soportar años de descontrol municipal y también pierden los propios empresarios de hostelería, que ven como aquellos que sí cumplían, tienen ahora que restringir sus horarios de terrazas. Lo ideal es no llegar nunca a este tipo de situaciones, lo ideal es anticiparse», indicó el edil del PP.

Terrazas en la zona de limitación horaria. Arcadio Suárez

Juristas contra el Ruido reclama que la medida se extienda por otras zonas de la ciudad afectadas

La presidenta de la asociación nacional Juristas contra el Ruido, Yomara García Viera, es partidaria de la que la limitación horaria que se aplicará a partir de la semana que viene en las terrazas del entorno de Joaquín Costa se aplique en otras zonas de la capital grancanaria que presentan el mismo problema. «Esta medida debería de ser el principio de muchas otras y hacerse extensiva a otras zonas de la ciudad que están siendo contaminadas a diario», dijo, «no podemos olvidar que las terrazas son emisores acústicos y, por tanto, resultan incompatibles bajo las viviendas».

García considera que la medida palía el sufrimiento de los vecinos afectados por los ruidos, si bien no los soluciona de modo definitivo. «En caso de que se obligue al cumplimiento real y efectivo de este nuevo horario, sería una mejora importante con respecto a la situación anterior, si bien aún quedarían otros pasos para asegurar que en las viviendas de los afectados se cumplan los objetivos de calidad acústica y los límites de recepción domiciliaria, así como la normativa sobre la accesibilidad», expuso, «la vida en una vivienda se desarrolla a lo largo de las veinticuatro horas del día, y está claro que someter a las familias a tener niveles inadmisibles de ruido de 08.00 a 22.30 horas sigue siendo un incumplimiento evidente de la Ley de Ruido y de los límites de inmisiones en las viviendas».

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