Los inspectores de Patrimonio Histórico acceden a la vivienda. / Cober

Patrimonio Histórico inicia la inspección de la casa de Las Canteras

Los técnicos del Cabildo de Gran Canaria acceden a la vivienda para comenzar con la toma de datos que determinará si se evita la demolición o no

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

A primeras horas de este miércoles, los técnicos de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria accedieron a la casa del Paseo de Las Canteras, conocida como la del doctor Apolinario, para iniciar la inspección que determinará el futuro de este inmueble, cuya demolición fue paralizada de manera cautelar a principios de mes por orden del Gobierno de Canarias.

Los especialistas, que fueron acompañados por los propietarios de la vivienda, estuvieron cerca de una hora sacando fotografías del interior de la casa.

Ahora tienen tres meses para determinar si el edificio tiene valores a proteger, como defiende la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, o si la vivienda carece de valores de interés ya que se trata de un edificio cuya alteración original ha sido alterada.

Tras la publicación en diferentes medios de comunicación de la noticia sobre la demolición de esta casa -que contaba con todos los permisos pertinentes-, el Gobierno de Canarias dio orden de paralización de las obras.

Se justificaba la decisión en la «alarma» que se generó en los medios de comunicación y las redes sociales.

Y se argumentaba que el inmueble era «representativo de la arquitectura doméstica, perteneciente a la época en la que comenzó a perfilarse el paseo de Las Canteras, en Las Palmas de Gran canaria. Es una muestra de arquitectura culta, tradicional, urbana de autor, fechada en los inicios del siglo que lleva la firma de Laureano Arroyo y Velasco», el arquitecto catalán que proyectó también el hospital de San José por encargo de la misma persona, el doctor Bartolomé Apolinario Macías.

Primera comunicación verbal

La orden fue emitida el 1 de mayo, en pleno festivo. Al día siguiente, la suspensión cautelar fue transmitida a la propiedad «sin exhibir resolución ni acuerdo de ningún tipo», según la versión de los dueños.

Y el 3 de mayo, los arquitectos del servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria reafirmaban la orden de suspensión cautelar «ante el riesgo de una pérdida irreparable» y debido a « la relevancia de esta vivienda, por sus características propias, en relación con otros inmuebles y con la historia del lugar».

Los expertos recomendaban mantener la suspensión de la obra «hasta recabar más datos y evaluar su posible valor cultural». Así fue como el 4 de mayo, se dictó el decreto de suspensión cautelar de la demolición de esta vivienda.

La demolición estaba autorizada

Contra esta orden, la propiedad presentó un escrito de alegaciones que realiza una profunda investigación histórica en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas y en el Ayuntamiento capitalino.

En él determinaba que el inmueble, que contaba los permisos legales para su derribo y la posterior construcción de seis apartamentos, no fue en realidad la «casa de recreo» del doctor Apolinario Macías -que estaba al otro lado del hospital de San José-, sino que se trataba de un inmueble que adquirió el médico a otra persona que había construido un molino de viento.

Plano de la reforma que propuso Bartolomé Apolinario Macías en 1904. / C7

Esta compra se hizo en 1904. Ese mismo año, Apolinario Macías registraba en el Ayuntamiento un proyecto de reforma que fue encargado al arquitecto Fernando Navarro y que supuso el cambio de fachada y el aumento de 35 metros cuadrados en la segunda planta.

En los siguientes 68 años la casa siguió transformándose hasta el punto de que la planta alta había crecido hasta los 142 metros cuadrados.

En 1972, su propietario eliminó la balconada del doctor Apolinario y la cambió por el balcón canario y la piedra de cantería que luce hoy. Además, demolió buena parte de la tabiquería interior preexistente.