Imagen de la Ciudad de la Justicia. / Arcadio suárez

La fiscal pide 10 años para un protésico por abusar de una niña en su consulta

Todo ocurrió supuestamente en un laboratorio de Guanarteme mientras el acusado atendía a la abuela

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

La Fiscalía Provincial de Las Palmas ha interesado una condena de diez años de prisión y el pago de 12.000 euros de indemnización para un protésico dental que, presuntamente, abusó de una menor de cinco años en el interior de su laboratorio en Guanarteme aprovechando que esta acudió acompañando a su abuela que iba a arreglarse la dentadura.

Además, el Ministerio Público pide para el protésico por el delito de abuso sexual con penetración a menor de 16 años, la prohibición de acercarse y comunicarse por cualquier medio y a menos de 500 metros con la niña por un plazo de ocho años, la libertad vigilada por el mismo periodo de tiempo, inhabilitación especial para cualquier profesión u oficio, sea o no retribuido que conlleve contacto regular y directo con menores de edad por un tiempo de 15 años y el abono de costas.

La acusación particular pide 12 años de cárcel, multa de 1.350 euros, 18.000 de indemnización por daños morales y 300 por las secuelas

Por su parte, la acusación particular añade al delito de abuso sexual con penetración a menor de 16 años el de lesiones leves, solicitando una condena total de doce años de cárcel, multa de 1.350 euros, 18.000 de indemnización por daños morales y 300 por las secuelas derivadas del segundo de los delitos.

La defensa interesa la libre absolución del acusado al entender que no cometió los presuntos hechos objeto de investigación.

Los presuntos hechos

Según las acusaciones, A. I. G. F., entre las 17.30 y 18.45 horas del 14 de agosto de 2020, atendió en su laboratorio a una paciente que había acudido para arreglarse la dentadura. Esta señora fue a este lugar acompañada de su marido y de su nieta que en el momento de los hechos tenía cinco años.

Así, mientras la paciente «se encontraba en el sillón del protésico» y su marido la esperaba fuera, la niña esperaba jugando y entraba y salía en el laboratorio y la sala de espera. En un momento dado, supuestamente A. I. G. F. «aprovechó el momento en el que la niña acudió al lugar donde estaba la abuela y después se quiso ir con el abuelo, para cogerla y meterla en el baño, sin que éstos se dieran cuenta», determina la Fiscalía.

Una vez allí y «aprovechando la creencia de los abuelos» de que la niña estaba con alguno de ellos, este protésico actuó «con el propósito de satisfacer sus deseos sexuales y con ánimo libidinoso», determina esta parte.

De esta forma, «se bajó los pantalones» y le introdujo sus genitales en la boca de la niña «exhortándola a que lo chupara», narra el escrito.

Hay que destacar que la fiscal responsable de este procedimiento no apreció la supuesta comisión de un delito leve de lesiones, pero sí lo hizo la acusación particular añadiendo en su escrito que el acusado «ejecutando los hechos anteriores y al acariciar a la menor», le produjo una erosión superficial de unos 3-4 centímetros «localizada en la cara antero-lateral externa de la pierna izquierda», detalla.

La niña empezó a gritar

Los familiares de esta niña se percataron de que algo extraño había ocurrido en la consulta del protésico debido a la actitud de la menor justo cuando salieron de laboratorio.

Según se desprende de lo manifestado por los abuelos en fase de instrucción y que adelantó CANARIAS7 en junio de 2021, cuando salieron de la consulta la niña se encontraba muy alterada y empezó a gritar a sus familiares «abuela, qué asco, dame el hidroalcohólico, dame el hidroalcohólico». De inmediato, le preguntaron qué le ocurría y ella les respondió que el protésico le había cogido de la mano, se la había llevado a un cuarto, cerró con llave, se bajó los pantalones y le metió «el pipi en la boca», narró. Todo ello aprovechando que la abuela estaba en el sillón/camilla con el molde puesto para adaptar su dentadura y el abuelo se encontraba en la sala de espera y cada uno de ellos pensaba que la niña estaba con el otro.

De esta forma se lo contaron a la madre y fueron con la menor a Urgencias del Materno Infantil para que la exploraran. En el centro hospitalario los profesionales que la atendieron activaron el protocolo para delitos de carácter sexual y la niña fue examinada por médicos y una forense de guardia.

Allí hablaron con la pequeña de cinco años y esta les refirió que el «dentista se bajó los pantalones» delante de ella y le puso sus genitales en la boca «hasta la campanilla». También detalló que el presunto agresor le regaló un juguete –un hueso– y que la cogió por la pierna, le dio un beso en el muslo, la zarandeó y olió sus zapatos mientras le decía supuestamente «chupa, chupa».

Los facultativos tomaron muestras a la niña en busca de posible ADN masculino y determinaron que tenía heridas y marcas que eran compatibles con lo narrado por la víctima.

Este caso está pendiente de ser juzgado próximamente por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas.