«Es una pena que nadie tome medidas»

La asociación de vecinos de Las Coloradas lamenta el estado de los palmerales que se ubican en el barrio y señala que el Ayuntamiento argumenta que están en terreno «privado». Apunta que son solo una muestra del abandono de la zona.

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

«Es una pena que nadie tome medidas», señala Josefa Ventura, presidenta de la asociación de vecinos Iguamira de Las Coloradas, al aludir al estado de deterioro que presentan los palmerales que se ubican a la entrada del barrio capitalino pero «también algunos que hay en el interior». Apunta que no es nada nuevo y que «el abandono ese lleva mucho tiempo».

Así, expone que «que desde que estaba Sergio Millares» al frente de la Concejalía del Distrito Isleta-Puerto-Guanarteme, en la anterior legislatura, «mandamos fotografías, escritos y presupuestos» para la zona. Algo que aseguran han vuelto a repetir con Luis Zamorano, el edil que ahora asume esta responsabilidad. Sin embargo, ninguna de sus propuestas ha prosperado porque «me dicen que eso no pertenece al Ayuntamiento, dicen que eso es privado y ellos no pueden tomar decisiones porque al ser privado no lo pueden tocar. Eso nos los dijo Luis Zamorano en una reunión que tuvimos con él y con el alcalde en Las Coloradas».

Sin embargo, la portavoz vecinal considera que si el Ayuntamiento no asume el mantenimiento de esa zona arbolada, al menos debería responder a la limpieza de la misma. «Eso no tiene que ver con la limpieza, y sea o no privado, la verdad es que Las Coloradas está muy mal y es una pena», indica.

Además, advierte que esas palmeras pueden suponer un peligro. «Si ahí, por casualidad, sucede algo, eso va a a ser impresionante porque eso va a arder todo», alerta.

Asimismo, se queja de hay otros puntos del barrio que no tienen el cuidado que merece y critica «que se haya hecho un mirador para mirar al exterior, pero ¿el interior quién lo mira?». A su juicio, antes de emprender ese proyecto en Las Coloradas, se tenía que haber atendido otras necesidades y se queja de la poca atención que se ha dado a las iniciativas que ha impulsado la entidad vecinal. «No se imaginan la cantidad de escritos que hemos presentado, los proyectos que queríamos, incluido un huerto urbano que todos los vecinos estaban locos por tener, pero nunca hemos tenido nada», dice.

Explica también que una de las pocas dotaciones con que cuenta el barrio es local social, que sufrió un robo, «lleva meses cerrado» por la crisis sanitaria que ha generado el coronavirus. Pero considera que es preciso que reabra pues desde ese momento quedaron suspendidas todas las actividades que estaban a disposición de los vecinos y las instalaciones cuentan con «espacio suficiente» para garantizar la seguridad de todos.

La portavoz de los vecinos señala, al mismo tiempo, que el barrio precisa «más vigilancia» y pide que se mejore el campo de fútbol, «que no tiene techo ni nada», pues son muchos los niños que acuden a practicar este deporte «tanto en verano como en invierno».