Operarios de la empresa privada que presta el servicio de Limpieza Viaria. / ARCADIO SUÁREZ

El Ayuntamiento pide voluntarios para hacer una batida de limpieza urbana este domingo

La acción, que se centra en vaciado de papeleras y retirada de escombros, se abonará con cargo a las horas extras previstas en el servicio

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

El Ayuntamiento ha hecho un llamamiento entre los trabajadores municipales del área de Limpieza Viaria con el fin de conseguir voluntarios para realizar una batida por toda la ciudad este domingo. La intención del Consistorio es que los operarios que se sumen a esta iniciativa se centren en el vaciado de papeleras y en la recogida de trastos, que suelen acumularse los fines de semana debido a la falta de personal que sufre el servicio.

La responsabilidad del barrido de la ciudad durante los fines de semana recae, básicamente, en el grupo de 138 operarios que a principios de 2020 se incorporaron como laborales indefinidos después de que el Tribunal Superior de Justicia de Canarias determinara que su despido -concretado en diciembre de 2018- había sido nulo de pleno derecho. Para este grupo de trabajadores no es de aplicación la disposición de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) que concentra la actividad del resto de la plantilla de lunes a viernes, con la intención de cubrir los fines de semana con nuevas incorporaciones. Hay que recordar que cuando se firmó la RPT, el Ayuntamiento se planteó como objetivo alcanzar una masa laboral de 1.100 trabajadores, casi el doble de la actual.

Desde el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se explica que el recurso de las jornadas extra no es lo ideal para organizar el servicio de limpieza, pero aún así no se trata de algo extraordinario. De hecho, un portavoz del grupo municipal de gobierno aseguró que no existe ningún llamamiento especial y prefirió referirse a ello como un dispositivo que se paga como hora extra porque es como cualquier servicio en fin de semana.

Algunos trabajadores se han negado a participar para expresar su rechazo al plan de privatización de varios sectores urbanos

El recurso a las horas extra también está limitado. En el caso de los trabajadores de Limpieza, tenían un máximo de sesenta horas anuales, si bien han sido ampliadas hasta las ochenta horas.

El problema añadido al que se enfrenta el Consistorio es que ya hay muchos trabajadores que han cubierto este límite, sobre todo en el caso de los mandos.

Además, hay personal que se ha negado a firmar su participación en esta batida por considerar que el Ayuntamiento recurre a los empleados públicos cuando no puede entregar la limpieza a manos privadas. Hay que entender esta postura en el marco del proceso de externalización que ha puesto en marcha el tripartito municipal, tanto en Recogida como en Limpieza Viaria.

En el primero de los dos servicios, la privatización afectó a veintitrés zonas de la ciudad y se justificó la cesión dentro de las posibilidades que ofrecía el estado de alarma para garantizar servicios públicos. Sin embargo, pese a que el estado de alarma decayó, todavía no se ha producido la reversión de estas zonas a la gestión y control públicas.

En el caso de la Limpieza Viaria, desde principios de agosto se viene insistiendo en la necesidad de entregar a la empresa privada las labores de barrido de cuatro sectores más ante la imposibilidad de contratar a nuevo personal y la necesidad de «garantizar las condiciones de salubridad e higiene de los ciudadanos y visitantes del municipio de Las Palmas de Gran Canaria, evitando la acumulación de residuos que puedan incidir negativamente en el entorno urbano».

Este segundo impulso privatizador se encuentra en estos momentos en estado de letargo, si bien la concejala de Servicios Públicos, Inmaculada Medina, ha insistido en que no se trata de una privatización sino de una externalización del servicio, ya que no se traspasa al personal municipal al ámbito privado.

Para los trabajadores públicos, en cambio, se trata de una privatización del servicio. Por eso, han reclamado que se paralice la propuesta. «Nos oponemos a seguir transfiriendo dinero público a empresas privadas, además sin respetar la contratación y sino observarse los procedimientos legales», dejaron por escrito.

Otros partidos que se encuentran fuera de la órbita municipal, como el Partido Comunista de Canarias también han expresado su rechazo «a los intentos de continuar privatizando el servicio de Limpieza de Las Palmas de Gran Canaria».

El PP pide una auditoría sobre la externalización de Limpieza
Pepa Luzardo. / arcadio suárez

La portavoz del grupo municipal del PP, Pepa Luzardo, registró este miércoles una moción para solicitar «la elaboración urgente de una auditoría de control de los procedimientos administrativos más elementales, la contratación y encargo de servicios externos, la situación actual de los contratos impulsados por el servicio de Limpieza, la situación presupuestaria actual y la realidad de los recursos humanos del servicio, con las distintas posibilidades legales existentes en esta materia, así como la actividad económico-financiera que desde el servicio municipal de Limpieza se está realizando».

La intención del PP es que los órganos de control municipal (Intervención General, Contratación, Órgano de Gestión Económico-Financiera, Órgano de Gestión Presupuestaria y Asesoría Jurídica) se pronuncien sobre la legalidad del plan de privatización del servicio marcado por el grupo municipal de gobierno.

«Se está contratando tareas a empresas a golpe de teléfono, labores que no se abonan, que llevan un año y medio sin pagarse y que nadie fiscaliza ni controla», detalla el texto que firma la concejala Luzardo en relación al servicio de Recogida de Residuos. «El anuncio ahora es hacer lo mismo, sin licitación pública, con tareas de limpieza viaria, barrido y vaciado de papeleras», prosigue la edila, «lo que supone el colmo de la negligencia en los más elementales procedimientos administrativos y legales».

En su opinión, se está sobrepasando «la mínima línea roja de lo permisible». Luzardo considera que ni lo más elemental -barrido, vaciado de contenedores y papeleras o el control de los trastos- se está haciendo «con un mínimo de eficacia».