Una ciudadana circula en patineta por el carril bici de la zona Puerto de la capital grancanaria. / JUAN CARLOS ALONSO

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria defiende la gestión pública de la patineta «para llegar a más gente»

La capital grancanaria estrena en todo el país la gestión directa de estos vehículos en una prueba piloto que tendrá una duración de dos años

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

El sistema de préstamo de patinetas en la capital grancanaria será de gestión directa por parte del Ayuntamiento a través de la Sociedad Municipal de Aparcamientos (Sagulpa). El grupo de gobierno ha decidido apostar por esta forma de explotación tras la «buena experiencia» del servicio público de bicicletas (Sítycleta) y su intención de «llegar a más gente», extendiendo el servicio de patinetas a aquellos lugares a los que no llegaría una empresa por entender que no son interesantes desde el punto de vista de la rentabilidad económica.

Así, la ciudad se diferenciará del resto de los grandes municipios españoles, que han optado por explotar el servicio a través de modelos de gestión indirecta. Así queda reflejado en el 'Estudio Económico del Servicio Público de Patinetes Eléctricos Compartidos en Las Palmas de Gran Canaria' que ha servido de base para la implantación, este mismo año, de la patineta pública a través de la marca Sítyneta.

En este informe, las tres ciudades que se toman como referencia han optado por entregar el sistema a empresas especializadas. Así, en Madrid operan diecisiete empresas diferentes; en Sevilla, tres ; y en Málaga, cinco.

Sin embargo, en Las Palmas de Gran Canaria se ha apostado por la explotación directa. «Hemos analizado la situación en otras ciudades, también en Santa Cruz de Tenerife (donde operan cuatro empresas ), y en la mayoría de los casos han dado problemas, lo que no quiere decir que funcionen mal», explicó el concejal de Movilidad, José Eduardo Ramírez. Se refiere, entre otras cosas a problemas de regulación que ha habido en algunos municipios o, más concretamente, al abandono sin control de estos vehículos por calles y aceras de esas ciudades. A esto hace mención el informe de Sagulpa, cuando refiere que muchas empresas, al no disponer de bases fijas para las patinetas, «han originado un caos por la entrega de los vehículos en las ciudades en las que se han implantado».

De ahí, entre otras razones, la apuesta pública. «Creo que seremos los primeros que vamos a tener un sistema público de gestión directa», expone Ramírez, «con la Sítycleta, se ha demostrado que la gestión pública funciona bien». Y recuerda que en mandatos anteriores «fracasaron dos intentos de concesionar el sistema de bicicletas, hasta que se hizo la encomienda a Sagulpa».

Además, la explotación sin intermediarios permitirá extender la red de patinetas eléctricas a toda la ciudad. «Nuestro objetivo es democratizar la movilidad sostenible y que llegue también a la parte alta de la ciudad, a cuanta más gente mejor», prosigue el edil, quien apunta que este objetivo político se reflejará en una política tarifaria más asequible. «Pondremos estaciones en lugares en los que la empresa privada no lo haría porque no es rentable», indica Ramírez, «nuestro «objetivo no es ganar dinero con la patineta sino que el servicio funcione con normalidad».

Por eso, las tarifas van a estar por debajo de las de otras ciudades para los abonados, no así para los que hagan uso ocasional ya que el objetivo es que la patineta sea un medio de desplazamiento habitual, no turístico o de ocio.

LOS PRECIOS

  • 20 minutos. El precio medio de otras ciudades es de 4 euros. Aquí, un abonado no pagaría nada y el no abonado, 4 euros.

  • 1 hora. Los abonados pagarían 8 euros y el resto, 12 euros. En otros municipios, este tiempo costaría 10 euros.

  • 1 hora y 20 minutos. El abonado aquí pagaría 12 euros frente a 13 en otras ciudades. El no abonado, 16 euros.

  • 2 horas. Los abonados pagarían 20 euros y los no abonados, 24. Es más caro que la media española (19 euros).

Además, para evitar la proliferación de vehículos dispersos por cualquier lugar de la ciudad, se va a imponer que la retirada y devolución de la patineta se haga en las bases habilitadas para ello.

El servicio funcionará bajo el paraguas de la gestión pública durante los próximos dos años. Con la información recogida en este tiempo, se decidirá entonces si se mantiene, entra en un modelo indirecto o se apuesta por un sistema mixto.