Los arqueólogos, en plena faena en el yacimiento Lobos I. / C7

Más Roma que Lobos

La séptima campaña arqueológica se desarrolla durante dos semanas en el yacimiento Lobos I, descubierto hace ahora diez años. Cabildo y Museos de Tenerife continúan con la búsqueda de la huella romana en el parque natural

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

Cuando se cumplen diez años del descubrimiento casual del yacimiento del taller romano de púrpura a partir de una cerámica que asomó bajo el jable, el Cabildo de Fuerteventura y el organismo autónomo Museos de Tenerife han reiniciado los trabajos arqueológicos en el yacimiento Lobos I. Se trata de la séptima campaña que se prolongará durante dos semanas en la playa de la Concha.

Tras los resultados obtenidos durante la excavación arqueológica ya realizada en los yacimientos Lobos I y II, ambas instituciones retoman unos trabajos de relevancia internacional, ya que son estas investigaciones las que determinarían la presencia de los romanos en el Archipiélago.

Boca de vasija encontrada en las últimas excavaciones. / Javier Melián / Acfi press

El yacimiento de Lobos I se sitúa en la también llamada playa de la Calera, al suroeste del Islote de Lobos. Los datos arqueológicos muestran la presencia de un taller de producción de púrpura de época romana, fechado entre el siglo I a.C y el I d.C.

En el conchero y su entorno se han localizado materiales de manufactura romana, tanto cerámicas realizadas a torno, como piezas metálicas de bronce, hierro, plomo y líticas, relacionadas con la labor del proceso de púrpura. Además, en otras áreas del yacimiento se registran objetos relacionados con la actividad doméstica, como cerámica de cocina y vajilla de mesa, así como espacios de combustión. La presencia estacional del Imperio romano fue confirmada, además, con el descubrimiento de un segundo yacimiento (Lobos II).

Restos de los moluscos, llamados en Fuerteventura canaíllas, encontrados en el taller romano de Lobos y de donde se extraía la púrpura. / Carmina del Arco

Los trabajos se desarrollan por parte del Museo Arqueológico de Fuerteventura, Universidad de La Laguna y Museos de Tenerife, con la participación de científicos del Proyecto de Investigación 'Poblamiento y Colonización de islas en el Atlántico-PYCIA'. La dirección de la excavación arqueológica es compartida por ambas instituciones.

Como directores, actúan el conservador del Museo Arqueológico de Fuerteventura, Isidoro Hernández, así como Carmina del Arco de la Universidad de La Laguna y Mercedes del Arco Aguilar, conservadora de Museos de Tenerife.

Turistas bañándose mientras las arqueólogas trabajan en el yacimiento Lobos 1. / Javier Melián / Acfi Press

Las campañas arqueológicas de campo comenzaron en 2012, cuando asomaron los vestigios del taller romano bajo una duna. Ese año, se realizaron dos sondeos. Lo siguiente ya fueron excavaciones propiamente dichas:en 2013, 2014, 2015 y 2017. Por tanto, esta campaña de 2022 sería la séptima y la vuelta a Lobos tras el parón de la covid-19.

Aunque las campañas se frenaron durante la pandemia, la directora y catedrática de la Universidad de La Laguna, Carmina del Arco, confirmó que ha seguido en paralelo la labor de investigación, de laboratorio, de estudios de los materiales y de contextualización. Estos estudios arrojaron que las cerámicas encontradas en el taller romano de Lobos proceden del Valle del Betis, de la Bahía gaditana y de origen pompeyano. También se identificaron los restos de animales que son por un lado de animales domésticos como cerdos, cabras y ovejas; y, fauna marina, en concreto, restos de rorcual, lobos marinos y tortugas.