Ceremonia de apertura de Qatar 2022. / AFP

Qatar 2022, ¿mundial cero emisiones?

Una investigación pone en duda las cero emisiones de Qatar 2022 debido a la «dudosa» compensación de los gases emitidos a la atmósfera

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

Desde el pasado domingo Qatar es la capital mundial del fútbol y todos los focos están puestos sobre este país asiático. Una atenta mirada por la Copa del Mundo, por la restricción de derechos y libertades y, también, por la sostenibilidad. «Somos el primer mundial cero emisiones», afirma el comité organizador de Qatar 2022.

En 2021, este pequeño estado del Golfo Pérsico emitió 97.694 megatoneladas de CO2, muy lejos de los grandes emisores del planeta, actualmente ocupa el puesto 144 de la clasificación de mayores contaminadores del planeta. Sin embargo, es el país con la cifra más alta en emisiones de CO2 por habitante, según el Banco Mundial.

Un país donde su energía viene del petróleo y del gas, ¿cómo consigue organizar un campeonato net zero? La clave en la compensación de las emisiones de dióxido de carbono de la Copa del Mundo. En la COP26 celebrada en Glasgow en 2021, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se comprometió a descarbonizar el fútbol y el mundial celebrado este otoño lo vieron como una auténtica oportunidad.

«En realidad, la estrategia de sostenibilidad de la FIFA para la Copa del Mundo de Qatar se basa en cálculos erróneos de las emisiones de carbono, en prácticas de compensación cuestionables y en trasladar la responsabilidad a los aficionados en lugar de asumirla ellos mismos», apostillan varios activistas ambientales y jugadores de las ligas europeas y estadounidenses en una carta abierta enviada a los responsables de la FIFA.

Dudosa compensación

Para conseguir un mundial net zero, la FIFA y Comité Supremo para la Entrega y el Legado (SC) de Qatar 2022 han buscado reducir al máximo las emisiones de gases de efecto invernadero del campeonato que llegará hasta el 18 de diciembre. Sin embargo, como en todo evento y también los deportivos es imposible reducir al 0 las emisiones, especialmente por las de Alcance 2 y 3 que no dependen directamente del organizador y son indirectas, por ejemplo proveedor de energía o los aficionados.

La FIFA calcula la huella de carbono de Qatar 2022 en 3,6 millones de toneladas equivalentes de CO2, una investigación independiente las eleva a 5,2 millones

El comité organizador de la Copa del Mundo también ha compensado su huella de carbono. Para ello han creado un estándar propio de créditos de carbono: el Global Carbon Council (GCC). Esta organización, presidida por Yousef Alhorr, facilita a las partes interesadas globales la implementación de acciones climáticas a través de la provisión de un programa voluntario de compensación de carbono. «Hay poca independencia», señala la investigación de Carbon Market Watch en su informe ‘Tarjeta amarilla a la Copa del Mundo 2022 y su afirmación de neutralidad de carbono'.

El GBC, que gestiona el sistema que certifica la sostenibilidad de los estadios del mundial, está impulsado por la Organización del Golfo para la Investigación y el Desarrollo (GORD) que, a su vez, es propiedad de Qatarí Diar, una empresa del fondo soberano de Qatar que son los organizadores del evento junto con la FIFA. «Esto plantea dudas sobre la independencia de la norma de créditos de carbono y la certificación utilizada por sus vínculos con los organizadores del evento», apunta el reporte.

Pantallazo de los proyectos de compensación de Qatar 2022. / Global Carbon Council

En total, según los datos recopilados en la base de datos de la GCC, el comité organizador ha compensado medio millón de toneladas equivalentes de CO2, lejos de los 3,6 millones que calcula la FIFA antes de comenzar el torneo. Los proyectos elegidos están, esencialmente, en dos zonas: Turquía y Serbia. «Tienen una muy baja integridad ambiental», advierte Gilles Dufrasne, autor de la investigación.

Esto significa que los proyectos aprobados no generan nuevas reducciones, ya que no tiene incentivos para abandonar los combustibles fósiles en la zona. El proyecto WPP Abbey de Turquía contó con 9 turbinas financiadas por el país catarí y fue aprobado como compensación porque evitaría la quema de combustibles fósiles y así ayudaría a reducir emisiones. Sin embargo, el proyecto no es excepcional, ya que hay otros 30 proyectos eólicos con un perfil similar en el país.

«Los proyectos de compensación de carbono tiene una muy baja integridad ambiental»

Gilles Dufrasne

autor de la investigación Tarjeta amarilla a la Copa del Mundo 2022

«La organización del Mundial de Fútbol está comprando estos créditos pensando que está reduciendo emisiones, pero eso no está pasando en la realidad. El dinero está yendo a un proyecto que iba a suceder de todas formas, entonces no hay una reducción de emisiones adicional», señala el investigador.

Emisiones erróneas

En su investigación, Carbon Market Watch señala que la cifra marcada por la FIFA está por debajo de la realidad y la eleva a 5,2 millones de toneladas de carbono. «Esto es debido a un error en la contabilidad», defienden. Un fallo que parece estar en la construcción de los estadios.

Este mundial cuenta con la particularidad de que todos los estadios, ocho en total, se encuentran en Doha, la única sede mundialista este 2022. Para ello, la organización ha construido siete campos, uno de ellos temporal, para la disputa de los 64 encuentros programados.

Estadio 974 construido con contenedores y es temporal. / AFP

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para la construcción del estadio temporal ascienden a 438 kilotoneladas de CO2, mientras que a los otros seis estadios de nueva construcción se les ha asignado una huella total combinada de GEI de sólo 206 ktCO2e. «Este resultado, aparentemente ilógico, se debe a la metodología de contabilidad elegida», denuncia la investigación. «Una opción es que se haya calculado la huella total de los estadios permanentes y se haya multiplicado por la relación de días de uso con respecto a la vida útil total de la infraestructura». Aún así, los cálculos para la ONG son cortos.

En 2018, el campeonato celebrado en Rusia generó 2,1 millones de toneladas equivalentes de CO2. La gran mayoría (95%) procede de emisiones indirectas, ligadas al transporte, a la construcción de las infraestructuras y al alojamiento. Cuatro años más tarde, la competición internacional de selecciones de fútbol más importante viaja a Oriente Medio y el organismo presidido por Infantino eleva, provisionalmente, la huella de carbono a 3,6 millones de toneladas. «Qatar depende en gran medida de las importaciones de alimentos y materiales de construcción, y produce su electricidad y combustibles para vehículos principalmente a partir de sus recursos de petróleo y gas», defienden. «La eliminación o reducción de emisiones y la aplicación de prácticas de eficiencia energética serán vitales para minimizar las emisiones que no se pueden evitar o compensar», añaden.

Los 3,6 millones de toneladas equivalentes de CO2 en Qatar, la FIFA las reparte de la siguiente manera: viajes (51,7%), alojamiento (20,1%), construcción de sedes permanentes (18,0%) y construcción de instalaciones temporales (4,5%). Del 5,7 % restante de las emisiones totales, los principales impulsores son la logística, los alimentos y bebidas, la producción de portadores de energía, los materiales y las mercancías. «Estas cifras están infravaloradas», defiende Carbon Market Watch.

Vasos del mundial Qatar 2022. / Sergio fernández

Un mundial con mucho plástico

A pesar de los esfuerzos por ser un mundial sostenible y amable con el medioambiente, el plástico continúa presente en el interior de los estadios. Qatar es uno de los países con mayor nivel de residuos plásticos per cápita de los países del Golfo Pérsico.

Sin embargo en la lista de grandes prohibiciones en este evento futbolístico, no aparece por ningún lado la restricción del uso de plástico en la Copa del Mundo.