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«El pipí de hoy es el agua de mañana»

La reutilización del agua es una alternativa a la escasez del líquido elemento en la península ibérica

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

El consumo medio de agua de los hogares fue de 133 litros por habitante y día durante 2020, una cifra similar a la de 2018, según la 'Estadística sobre el Suministro y Saneamiento del Agua' del Instituto Nacional de Estadística (INE). Una cifra que se mantiene estable, pero la disponibilidad de este recurso es cada vez más limitada.

«Gestionar la escasez es uno de los retos que tenemos por delante», señala David Peral, responsable de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Canal de Isabel II de Madrid. «Es curioso, porque somos el único sector que dice a sus clientes que no consuman nuestro producto», añade. El cambio climático ha modificado el patrón de las precipitaciones en la península ibérica y, además, ha elevado la temperatura media, dos factores que explican la preocupante situación de los embalses españoles que apenas superan el 32% de su capacidad total. «Tenemos que ajustar esas estrategias, no podemos hacer lo mismo porque las cosas han cambiado», apunta Rafael Mujeriego, catedrático de Ingeniería Ambiental de la Universidad Politécnica de Cataluña y presidente de la Asociación Española de Reutilización Sostenible del Agua (ASERSA).

¿La solución? Mirar al cielo, pero no a las nubes sino más allá. A más de 300 kilómetros sobre nuestras cabezas, los astronautas de la Estación Espacial Internacional aprovechan cada recurso hasta el máximo y el agua no es una excepción.

Una gota es un tesoro en los 3,5 litros del líquido elemento que consumen al día cada astronauta. Reutilizar y recuperar es una tarea esencial, «suelen decir que el pipí de hoy es el agua de mañana», destaca Mujeriego. Para abastecer a una tripulación de cuatro miembros serían necesarios llevar a la Estación Espacial Internacional cerca de 18 toneladas de agua al año.

Para evitar ese gasto, la NASA implantó en 2010 un sistema de depuración que recicla el 93% del agua consumida. Utiliza las aguas residuales procedentes del lavado de dientes, las manos, el agua que los astronautas pierden al exhalar, sudar y orinar. En el segmento ruso utiliza un sistema similar implantado unos años antes. Con este sistema se reciclan unas 6 toneladas de agua al año.

«Hasta hace poco la reutilización del agua era un deseo, ahora es una necesidad»

Rafael Mujeriego

catedrático de Ingeniería Ambiental de la Universidad Politécnica de Cataluña y presidente de la Asociación Española de Reutilización Sostenible del Agua

Ahora, esa preocupación más allá de las fronteras terrestres se traslada a tierra. «Hasta hace poco la reutilización del agua era un deseo, ahora es una necesidad», apostilla el catedrático de Ingeniería Ambiental de la Universidad Politécnica de Cataluña.

España, líder europeo en reutilización de agua

La reutilización del agua no es una técnica desconocida para la industria del agua en España, de hecho el sector es líder europeo y sólo es superado por Israel en todo el mundo. La economía circular es una realidad en varios ámbitos y también en esta materia.

La reutilización ya es una herramienta más en la planificación hídrica del país y los más de 400 hectómetros cúbicos al año de agua residual tratada se usan para el riego agrícola, el riego de parques y jardines o el baldeo de calles, entre otros. Pero ¿y beber ese agua? «El caso es no llevarla al mar y perderla», asegura Mujeriego.

«Somos el único sector que dice a sus clientes que no consuman nuestro producto»

David Peral

responsable de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Canal de Isabel II de Madrid

Esa premisa la llevaron a práctica en Orange County en California. Este proyecto en la costa oeste estadounidense depura el agua, se infiltra en acuíferos o se vierte en embalses para luego volver a las casas. La instalación permite dar un nuevo uso a 400.000 metros cúbicos diarios de agua descartada al sur de la región.

«Esta reutilización tiene que afrontar el reto de la legitimación y para ello es necesario apoyo normativo de las autoridades sanitarias y, sobre todo, campañas de comunicación», destaca Mujeriego. Un agua que, en el caso de Orange County, tiene todos los vistos buenos de las autoridades. «Europa no es vanguardista con su Reglamento», añade el presidente de la Asociación Española de Reutilización Sostenible del Agua (Asersa).

Israel recicla el 90% de sus aguas residuales y aparece entre las mejores naciones en cuanto a reutilización por habitante y relación entre el agua reusada y extraída. «Disponemos de conocimientos científicos y técnicos suficientes, de tecnologías capaces de producir un agua regenerada de calidad igual», explica Mujeriego.

El proceso de regeneración del agua, empieza con el pretratamiento, durante el cual se aplican diferentes tratamientos al agua con el objetivo de eliminar los sólidos que transporta. El agua sigue el proceso de decantación lamelar para reducir los sólidos suspendidos.

Una vez finalizado el proceso fisicoquímico del pretratamiento, el agua pasa por una fase de filtración donde se retienen los sólidos que por su medida o tamaño que no se han eliminado anteriormente. Por último, el agua se desinfecta y ya está a punto para ser reutilizada.

En algunas plantas se aplican tratamientos más avanzados como la ósmosis inversa, utilizada y conocida por su uso en las desalinizadoras. En este caso, el agua avanza por una serie de tuberías a elevada presión, y en dicho avance parte de la misma escapa a través de membranas, donde los elementos más pesados quedan atrapados en ellas. El resultado es que la disolución es retenida del lado presurizado de la membrana y el solvente puro puede pasar al otro lado.

Una técnica costosa en las plantas desalinizadoras, pero que «es menor en la regeneración, porque hay menos sales», asegura Mujeriego. «Hay poca trasmisión de información, pero en Orange County se habla de 40 céntimos de dólar por m3, mientras que una desalinizadora en el condado de San Diego se paga a 1,5 dólares».