Agua contaminada. / Archivo

Del hospital a África, el viaje de los filtros de diálisis para potabilizar el agua

Una startup israelí consigue dar una segunda vida a los dializadores que se dejan de usar en el mundo sanitario

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Tel Aviv (Israel)

En España, cerca de 35.000 pacientes al año acuden a sus citas en diálisis. Un tratamiento, sobre todo la hemodiálisis, que se realiza en los hospitales donde la sangre se bombea a través de tubos a una máquina donde pasa por un filtro especial llamado dializador y una vez filtrada, vuelve al torrente sanguíneo. Rutina que se repite a lo largo del planeta en los grandes centros hospitalarios. Pero, ¿qué pasa con esos filtros? «Es el mejor del mundo, porque replica el trabajo del mejor de todos: nuestros riñones», responde Mino Negrin, CEO y presidente de NUFiltration.

Los dializadores son de un uso y ahí acaba su vida útil, salvo «cerca de 100.000 al año», apunta Negrin. «Es aproximadamente el 10% de los que se utilizan en los hospitales de Israel», apostilla. Hace una década, el profesor de la Universidad de Tel Aviv, Yoram Lass, se hizo la misma pregunta: «¿Qué pasa con los dializadores».

Una cuestión de la que surgió otra: «¿Podrían estos filtros hacer el mismo trabajo con agua?». La respuesta la encontró en Mino Negrin. Una llamada y «compré la patente», asegura. «Es básica, simple y genial al mismo tiempo».

Mino Negrin con un dializador. / José A. González

Lavado, esterilizado y a purificar

En los hospitales, el dializador tiene la tarea de retener las «impurezas» de la sangre de los pacientes. Este tubo cuenta en su interior con una membrana semipermeable y el líquido de diálisis. Al entrar en contacto la sangre con este último, las sustancias tóxicas se quedan en la membrana y la sangre sale purificada, en estos casos, gracias a un sistema de bombas. «Es algo diferente en el caso del agua», destaca.

La patente de esta startup israelí está preparada para que solo circule agua por el dializador. «Podemos aplicar unos tres o cuatro bares de presión, pero no es necesario siempre», explica Negrin. Todos los componentes mayores de 0,03 nanómetros se retienen en la fibra debido al efecto barrera, mientras que los que se encuentran entre 0,003 nanómetros (tasa de filtración nominal de la membrana) se retienen con menor eficiencia. «Es un dispositivo de filtrado y esterilización», comenta el CEO de NUFiltration. «Muy útil en emergencias humanitarias», apostilla.

«Es el mejor filtro del mundo, porque replica el trabajo del mejor de todos: nuestros riñones»

Mino Negrin

CEO de NUFiltration

La tecnología del profesor Lass ha viajado hasta África para filtrar el agua y combatir el cólera en el país africano. Un método simple que «tiene un coste muy bajo», asegura Negrin. Estos riñones artificiales reciclados ya han filtrado las aguas de ríos contaminados de Ghana y de Camerón. «Con solo bombearla ya tienen agua potable al instante», destaca el CEO de la compañía.

Planta portátil para limpiar agua de río. / Nufiltration

«Los filtros descontaminan el agua incluso de las fuentes más contaminadas, garantizando la eliminación de bacterias y partículas mayores de 30 nanómetros, o 30 mil millonésimas de metro», aseguran en su página web.

Portátiles y permanentes

Tras casi una década de su reutilización, los dializadores se usan en tres industrias, aunque la más joven es la purificación del agua en áreas rurales de difícil acceso de los países en desarrollo.

«Los filtros duran 3 o 4 años y el coste es mínimo, mucho más barato que el agua desalinizada»

Mino Negrin

CEO de NUFiltration

Una solución portátil que empaqueta múltiples filtros en una máquina manual que cuesta menos de 1.000 dólares. Potabilizadoras capaces de ‘limpiar’ 500 litros por hora y que están ya desplegadas por Ecuador, Colombia, Perú, las Islas Fiji, Camboya, Vietnam, Etiopía, Ghana, Kenia, Tanzania y Nigeria.

A miles de kilómetros en el origen de la idea, «tenemos instaladas una docena de instalaciones permanentes», asegura Negrin. A escasos metros de la frontera con Siria, Meitsar (al sur de los Altos del Golán) alberga una de ellas. «Tenemos una máxima: toda el agua que está en esta región, se utiliza aquí y se queda aquí», añade. Eso supone que es necesario reciclar el líquido elemento, pero «hay mucha contaminación por parte de la ganadería».

Filtros en la planta israelí. / José A. González

En este caso, la función de los riñones artificiales de NUFiltration no es potabilizar el agua, sino hacerla viable para la agricultura o para el riego de parques y jardines. A esta instalación del noreste de Israel llegan litros de agua contaminada por heces de animales y también aguas residuales de las comunidades del entorno. «Los filtros duran 3 o 4 años y el coste es mínimo, mucho más barato que el agua desalinizada», responde.

La tecnología es la misma: «agua contaminada y una membrana». El resultado es el mismo: agua limpia. «Eliminamos cualquier rastro de patógenos y parásitos», señala Negrin. «Y lo hacemos sin añadir ningún producto químico», añade. Estos sólo se utilizan en el momento de limpiar los filtros, pero «no se usa en ningún tratamiento».