Ferrán Campillo, uno de los dos únicos pediatras medioambientales que ejerce en España. / EVA PAREY

El pediatra que lucha contra el déficit de naturaleza

Ferrán Campillo es uno de los dos únicos médicos españoles con la subespecialidad medioambiental, que aborda la influencia del entorno en la salud de los niños

Rocío Mendoza
ROCÍO MENDOZA Madrid

Cuando nace un bebé en el hospital D'Olot, en La Garrotxa (Girona), Ferrán Campillo y su equipo regalan a los padres un brote de fresno o de roble para que lo planten, lo cuiden, lo visiten y lo vean crecer con el paso de los años, como si un hermano gemelo del recién nacido se tratara. Es su forma, simbólica pero física a la vez, de atar a la Tierra a través de los vínculos emocionales a cada niño, a cada familia, que pasa por su consulta.

Luchar contra el déficit de contacto con la naturaleza de los pequeños para que crezcan de forma más saludable es una de sus misiones al frente de la unidad de Pediatría Medioambiental de su centro hospitalario. Una subespecialidad de la medicina infantil que sólo ejercen dos médicos españoles: él y el que fuera su maestro, Juan Antonio Ortega, adscrito al hospital Virgen de la Arrixaca (Murcia).

Sólo son dos, pero sólo por ahora. El colectivo tiene todos los mimbres de crecer muy pronto, por el interés constatado que la especialidad suscita en las nuevas generaciones que se están formando ahora y porque su papel en el futuro de la medicina empieza a ser indiscutible.

Al respecto, reflexiona Campillo: «En la salud de una persona, el 20% puede corresponder al sistema sanitario, pero el resto tiene que ver con el lugar donde vivimos, los hábitos que tenemos, los genes… El entorno, al fin y al cabo, tiene mucho que decir en Medicina. Y a eso nos dedicamos nosotros: a tener en cuenta el entorno a la hora de valorar la salud infantil».

El origen de la especialidad

Las unidades de pediatría medioambiental tienen su origen en Estados Unidos, Canadá y México, donde fueron creadas en los años 90. Dos décadas después, en 2010, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que cundiese el ejemplo de estas iniciativas para abordar de forma más global la salud de los niños y creó una guía de cómo implantar.

Antes de este punto de inflexión marcado por la organización, «en el hospital de La Fe de Valencia, de la mano del oncólogo Josep Ferris i Tortajada (ya jubilado), ya se había creado la primera de España dedicada a tal fin, pero por falta de apoyo institucional no continuó», recuerda el pediatra catalán sobre los inicios de la especialidad en nuestro país.

Pero Juan Antonio Ortega, su maestro, cogió el testigo del valenciano en Murcia y él, en 2012, mientras hacía el MIR descubrió esta subespecialidad. «Cuando acabé cogí mi maletita dispuesto crear otra unidad en un hospital», relata. Fue el D'Olot, centro público de gestión privada, quién le permitió comenzar a desarrollar esta otra forma de hacer Medicina.

-¿Se dedica un pediatra medioambiental a recetar más paseos por el parque a sus pacientes? 

Ferrán Campillo ríe al contestar esta pregunta formulada de la forma más simplista. Pero en en el fondo, su labor sí tiene que ver con inculcar la importancia de que los pequeños disfruten de los beneficios que tiene el hecho de crecer cerca de los entornos naturales; espacios libres de contaminación, pero llenos de experiencias saludables para el cuerpo y la mente.

Decenas de estudios científicos han demostrado los beneficios del contacto directo con la naturaleza. «No es que lo recetemos, pero sí divulgamos, a través de actividades de formación con la comunidad, trabajando con instituciones y agentes locales, la importancia de este contacto porque en el seguimiento que le hacemos a las familias vemos que tenemos un porcentaje amplio de población que apenas pisa un bosque ni una playa ni el campo, a pesar de que en nuestra región tenemos un entorno natural abundante», explica Ferrán.

«Tenemos que luchar contra esta realidad porque los niños se pierden todo lo que aporta de bueno para la salud mental, para su forma física ya que combate el sedentarismo y la obesidad asociado al ocio frente a las pantallas, aporta vitamina D al estar espacios abiertos con luz natural; mejora las habilidades sociales al interrelacionar con otras personas en las excursiones...»

Campillo, entre los plantones que regala en su programa 'Bosques para la salud' para crear un bosque junto al hospital D'Olot. / Eva parey

' Bosques para la salud' es uno de los programas con los que intentan contrarrestar esta carencia de la vida moderna del primer mundo. En él, como se cuenta al principio, se regala un árbol a cada recién nacido. «Es uno de los que mejores acogida tiene», celebra Campillo.

Sin desmerecer el hecho de que esta falta de tiempo libre al natural tenga consecuencias negativas para la salud de los niños, esta nueva especialidad pediátrica tiene en el punto de mira problemas medioambientales más graves.

Los riesgos ambientales más peligrosos para los niños

En este aspecto, la mirada de este pediatra recorre el entorno más próximo del niño. A través de una herramienta que se llama la 'hoja verde', que es un listado de preguntas dirigido a las parejas embarazadas para conocer, ya desde la gestación, cómo el entorno puede marcar la salud y la calidad de vida del futuro individuo.

«Miramos dónde viven, qué trabajos y hábitos tienen, qué posibles exposiciones a pesticidas, tóxicos, contaminación, drogas, humedades y mohos en viviendas, etc. Esto nos indica factores de riesgo y proponemos soluciones a las familias», concreta.

En la actualidad, los problemas ambientales más preocupantes a los que están expuestos los niños es la exposición a drogas legales (a veces, ilegales) como el tabaco y el alcohol ya desde el vientre materno. «El alcohol es un neurotóxico que afecta al crecimiento y muy particularmente al neurodesarrollo. Condiciona no sólo la calidad de vida y la felicidad de estos niños, sino también la prosperidad que podamos tener como país», destaca el pediatra del hospital D'Olot.

Si tuviese que hacer una lista, prosigue, además de las circunstancias citadas, el pediatra destaca la contaminación atmosférica y el cambio climático. Sobre la primera, recuerda que se apoda la 'asesina invisible' no por casualidad, sino porque nunca está en un diagnóstico de bronquitis, EPOC (insuficiencia respiratoria), infarto o ictus... «Aunque la contaminación tiene una carga muy importante en estas enfermedades, no figura como causa en ningún registro», recuerda.

En el caso de los niños, una tercera parte del asma que se diagnostica tiene su origen en la mala calidad del aire. Y no solo de los entornos urbanos. «No hay que olvidar las industrias, las quemas agrícolas, los sistemas de calefacción...», enumera Campillo.

La infancia, más vulnerable al cambio climático

Por otro lado, cita como riesgo cierto el cambio climático como factor especialmente dañino para la infancia. «En los próximos años, cuando los problemas y las enfermedades asociadas al cambio climático se den van a incidir especialmente en los niños. Pese a que los menores de cinco años son el 12% de la población, el 88% de las enfermedades asociadas al cambio climático les afectarán más a ellos y por ello requieren de una mayor protección», explica Campillo.

Con un par de ejemplos que pone este pediatra es fácil de entender. «Por ejemplo, se espera que aumenten en intensidad y número las olas de calor. Ahora, son los bebés y los niños (junto con los ancianos) los más vulnerables frente a ellas. También se cree que pueden darse problemas de fallos en los suministros de un agua de calidad: los niños son los más vulnerables a la deshidratación y los problemas intestinales derivados de esto«, enumera. Las consecuencias pueden ser fatales para unos organismos aún en desarrollo y sin todos los recursos para defenderse.

De ahí que tomar partido para el cuidado del medioambiente, también desde la medicina, sea necesario desde su punto de vista. Para poner en práctica este planteamiento, además de realizar seguimiento a familias que puedan detectar como vulnerables, trabajan con el Ministerio de Transición Ecológica y otras instituciones para que se abran más unidades medioambientales.

-¿Es optimista con el futuro?

-Estamos cerca de tener un pediatra medioambiental por comunidad autónoma. Ortega siempre dice que los futuros líderes de la salud medioambiental están ahora en primero de la ESO, que están por formarse. Pero lo cierto es que todas las semanas recibimos algún mensaje de algún residente que quiere aprender con nosotros. Esta va a eclosionar y va a tener una expansión clara. Sólo espero que el cambio sea lo suficientemente rápido para que algunos impactos (como el del cambio climático y la contaminación) resulten el mínimo posible.