Europa busca ser neutra en emisiones en 2050. / Unión Europea

El Pacto Verde Europeo es «ambicioso», pero «fracasará si la sociedad no lo adopta»

La hoja de ruta comunitaria es una de las más estrictas en todo el planeta para luchar contra el cambio climático y ser cero en 2050

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

«Nuestro objetivo es hacer de Europa la primera zona climáticamente neutra del mundo». Trece palabras que resumen el Pacto Verde Europeo, la hoja de ruta diseñada por la Comisión Europea para alcanzar la sostenibilidad en las próximas décadas.

«Es un esfuerzo enorme sin precedentes», señala Luis Quiroga, cofundador de Oikos, un 'think tank' ecologista español. Horas de negociación plasmadas en centenares de iniciativas y cifras. «De aquí a 2030 se prevé reducir las emisiones en al menos un 55% respecto de los niveles de 1990» o «de aquí a 2030, se podrían crear 160.000 empleos verdes adicionales en el sector de la construcción», estas son algunos de los datos que Bruselas revela en sus acuerdos. «Es una legislación ambiciosa», destaca Elvira Carles, directora de la Fundación Empresa y Clima.

El Pacto Verde Europeo, aprobado en diciembre de 2019, fue el primer acuerdo regional en proponer una nueva estrategia de crecimiento buscando neutralidad desde el punto de vista climático. «Estamos hablando de un conjunto de medidas tanto legislativas como ejecutivas, que suponen una transformación sin precedentes de nuestro modelo de desarrollo» explica Lara Lázaro, investigadora principal del Real Instituto Elcano.

Este acuerdo comunitario recoge medidas de control de polución, políticas sociales y acciones contra el cambio climático, leyes de sostenibilidad, reducción de las emisiones de gas, eficiencia energética, economía circular y economía verde.

Todo ello regado con «un tercio de las inversiones de 1,8 billones de euros del Plan de Recuperación NextGenerationEU y el presupuesto de siete años de la UE financiarán el Pacto Verde Europeo» explica la Comisión en su página web.

«La Unión Europea es el principal financiador internacional para la lucha contra el cambio climático», defiende Isabel García Tejerina, senior advisor de EY y exministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente de España. No obstante, «no podemos confiar todo al ‘papá estado’», advierte Quiroga. «El papel del sector privado es fundamental», añade.

«La Unión Europea es el principal financiador internacional para la lucha contra el cambio climático»

Isabel García Tejerina

senior advisor de EY y ex ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente de España

En la última década, 2011-2020, la temperatura global de la superficie del planeta era ya casi 1,1ºC mayor respecto a los niveles preindustriales, según los datos del IPCC, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático vinculado a Naciones Unidas. De hecho, algunas zonas como el Mediterráneo han visto en los últimos años cómo esa temperatura era aún mayor.

«Sólo podemos resolver la amenaza global del clima trabajando conjuntamente»

Elvira Carles

directora de la Fundación Empresa y Clima

Una consecuencia de la contaminación y la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) que cada vez se acerca más a la línea roja de los 1,5ºC fijada por los expertos.

Por ello, tras la COP21 de París celebrada en 2015, los principales líderes mundiales buscaron el consenso para poner freno a este crecimiento. «La casi práctica totalidad se han adherido a estos acuerdos», recuerda Lázaro.

En total, 195 países fueron los que firmaron o ratificaron las medidas pactadas bautizadas como los Acuerdos de París. «En estos, los países se comprometen a presentar unos compromisos determinados a nivel nacional (NDC por sus siglas en inglés) para reducir el cambio climático y adaptarse a sus consecuencias», añade la investigadora principal del Real Instituto Elcano. «Solo podemos resolver la amenaza global del clima trabajando conjuntamente», advierte Carles.

«El Pacto Verde Europeo supone una transformación sin precedentes de nuestro modelo de desarrollo»

Lara Lázaro

investigadora principal del Real Instituto Elcano

Una doble negociación que la Comisión Europea tuvo que llevar a cabo, además, con los líderes de los 27 países que conforman la Unión. «La UE está compuesta por países con modelos económicos, industriales, políticos y sociales muy diversos», recuerda la directora de la Fundación Empresa y Clima. «Es necesaria una hoja de ruta con hitos y metas a muy corto plazo», avanza.

De momento, las fechas marcadas son a 2030 y a 2050. Un paso dado ha sido la Ley Europea del Clima. Sin embargo, la normativa comunitaria de alcanzar la meta de emisiones cero a 2050 se «delega en los estados miembros», responde Quiroga.

No obstante, como resultado de la legislación vigente en la Unión Europea, «las emisiones de gases de efecto invernadero se han reducido un 24% en comparación con 1990», apunta Elvira Carles.

Con la mirada puesta en la sostenibilidad ambiental y con la descarbonización como bandera, el Pacto Verde Europeo se basa en casi una decena de pilares y cada uno con una estrategia para su implementación.

«Europa ha sido pionera en políticas climáticas y con el paso de los años otros les han dado la razón»

Luis Quiroga

fundador del think tank Oikos

En concreto son siete los bloques: energía limpia, industria sostenible con énfasis en economía circular, reconstruir y renovar edificaciones, movilidad sostenible, biodiversidad, «del campo a la mesa» y eliminar la contaminación. «Europa ha sido pionera en políticas climáticas y con el paso de los años otros les han dado la razón», afirma el fundador del 'think tank' Oikos. Sin embargo, «hay que resaltar que esto se elaboró antes de la invasión rusa de Ucrania», añade. «Hay que seguir trabajando en este camino», apostilla Carles.

Esta hoja de ruta sostenible incluye 50 puntos que giran en torno a impulsar el uso eficiente de los recursos. Abarcan todos los sectores de la economía, pero hace especial hincapié en los que aún producen más emisiones: transporte, energía e industrias.

Sin embargo, todos los expertos coinciden en que «esta batería de políticas y regulaciones no serán suficientes si la sociedad europea no las adaptan ni se produce un cambio sustancial en las comunidades locales».