Nacho Dean en un barco. / Nacho Dean

«En una hora hemos sacado más de 40 kilos de basura de una playa»

El explorador Nacho Dean recorre la costa española para hacer un mapa del plástico en los ecosistemas marinos de la península ibérica

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

«Querido descubridor, por favor, escríbame, me haría mucha ilusión». Estas son las líneas que una joven británica escribió en un papel que introdujo en una botella y la lanzó al mar a finales de los años 90. Dos décadas después y a 500 kilómetros apareció la misiva. Un viaje, o más bien un deambular, que realizan miles de desperdicios plásticos y que suele durar unos 500 millones de años, que es lo que tarda en degradarse este contaminante.

De hecho se estima que más de 5 billones de piezas de plástico han terminado en el mar en los últimos años. «Hay latas, botellas, trozos sueltos», señala Nacho Dean, naturalista y explorador. El pasado mes de septiembre, este joven malagueño se subió a un velero en Hendaya (Francia) para seguir la pista del plástico en las costas españolas. Un trayecto de miles de kilómetros a través de dos mares, el Cantábrico y el Mediterráneo, y un océano, el Atlántico, para certificar la situación de los casi 8.000 kilómetros de litoral: «es mala», advierte. «Como dice Naciones Unidas, si seguimos así en 2050 habrá más plástico que peces en el mar», comenta Dean.

Tras recorrer medio mundo a pie y surcar las aguas a nado por todo el planeta, este aventurero se ha puesto como reto denunciar el precario estado de salud de las costas españolas y portuguesas. «En las anteriores expediciones había visto la gran cantidad de plásticos y basura marina que hay por todas las costas», responde. «Decidí que tenía que hacer algo y tenía que hacerlo en nuestros ecosistemas marinos», añade.

Así nace «La Expedición Azul» que, en estos momentos, para en las Islas Canarias en su tercera etapa antes de afrontar la costa levantina. «De momento, tenemos datos de la costa cantábrica y del Atlántico, pero es pronto para sacar conclusiones científicas», argumenta Dean.

Plástico visible e invisible

Según datos de varias oenegés, España transfiere al mar unas 120 toneladas de estos residuos por día que contaminan los más de un millón de kilómetros cuadrados de superficie marina española. «El plástico se encuentra como residuo mayoritario en todos los entornos de la península ibérica», señalan varios informes del proyecto Libera. «Hemos sacado más de 40 kilos de basura en una hora de una playa», detalla Dean.

Entre los restos hay tapones, botellas o latas, «aunque depende mucho del lugar en el que estemos», revela el explorador malagueño. «En el Cantábrico hemos recogido mucho artefacto de pesca», añade. «En estos lugares, un porcentaje muy alto de la contaminación marina procede de la pesca».

España transfiere al mar unas 120 toneladas de estos residuos por día que contaminan los más de un millón de kilómetros cuadrados de superficie marina

Una contaminación que tiene un coste ambiental y económico. Según un informe de la fundación holandesa Changing Markets, la limpieza de residuos plásticos en las costas españolas le cuestan 700 millones de euros anuales a las arcas públicas. El mismo documento concluye que cada año se invierten en limpieza entre 13.000 y 80.000 euros por kilómetro de costa. Solo los envases de bebida representan entre 285 millones y 500 millones de euros anuales.

'La Expedición Azul' de Dean reúne voluntarios, cerca de 200 en las últimas convocatorias, en las playas españolas. «No queremos sustituir la labor de los ayuntamientos, lo que hacemos es concienciar a la gente de este problema a través de la limpieza», asegura. «Obviamente, playas limpias es nuestro objetivo, pero lo que queremos es categorizar y ver cuáles son los objetos que más aparecen».

Muestreos que duran apenas 60 o 90 minutos y «que sirven para ver solo la punta del iceberg del problema». En esa escasa hora u hora y media, los voluntarios del proyecto «ni escarban ni hacen hoyos en las playas», asegura Dean, «solo recogen lo que hay en la arena», especifica. Ello les ha permitido recoger kilos de plástico y «algunos de otros lugares del planeta».

Movidos por las corrientes

Las primeras muestras tomadas por Dean y sus colaboradores son refrendadas por otros estudios, «un 96% de los españoles opinan que las playas y el mar es el entorno más contaminado de nuestro país», destaca el proyecto Libera. De hecho, la «basuraleza», así la denominan, más común en las costas son las colillas. «Vemos cajetillas de tabaco de otros lugares del planeta», destaca Dean. «Puede ser por el turismo, es muy común aquí en Canarias», responde desde Tenerife. «Sin embargo, hemos comprobado que las corrientes marinas juegan un papel muy importante en la contaminación por plásticos», apostilla.

«La gente no se da cuenta que el váter no es una papelera y lo que tiramos acaba en el océano»

Un trayecto que ha llevado microplásticos y nanoplásticos hasta los lugares más remotos del planeta como pueden ser los polos. «Comienza en nuestras playas o en nuestras casas», advierte el aventurero. «Hemos encontrado bastoncillos de los oídos en el mar, la gente no se da cuenta que el váter no es una papelera y lo que tiramos acaba en el océano», denuncia.

Contaminación que, en este caso, «sí se ve», avanza el malagueño, pero «todavía hay otra que no es perceptible a los ojos». En 2022, la expedición OceanoScientific Contaminantes del Mediterráneo 2020 reveló que las aguas mediterráneas que bañan el levante español se situaban por encima de la media de contaminación química europea. Durante su viaje, Dean está tomando muestras en diferentes puntos de la geografía nacional para visualizar la calidad de las mismas. «Es pronto, la Universidad de Cádiz nos dará los resultados a lo largo de este año», avanza.

La investigación no solo examina aguas profundas, sino que también hace acopio de litros del líquido elemento procedentes de ríos en su desembocadura. «En Cantabria nos encontramos cientos de pellets procedentes de una fábrica», recuerda. «No somos conscientes del daño que estamos haciendo y el mar es un gran olvidado».