dANIEL cASTIÑEIRAS

Cómo modificar el comportamiento de un perro

Lo primero es valorar posibles causas orgánicas y evitar cachetes y 'broncas'

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

Cuando vemos o leemos en las noticias que un perro ha mordido a una persona las explicaciones suelen referirse a su naturaleza salvaje, a problemas de conducta e incluso al tipo de raza. Nunca pensamos que parte de la culpa puede ser atribuible a sus cuidadores. «Cuando se analizan esos casos, se demuestra que la mayor parte de los perros que tienen comportamientos agresivos no recibían los cuidados adecuados o no tenían cubiertas sus necesidades básicas (alimentación, paseos, cuidados veterinarios…)», afirma Enrique Solís, director de LealCan, una empresa de adiestramiento canino con 25 años de experiencia.

El mal comportamiento es, de hecho, una de las principales causas de abandono de animales de compañía –durante 2020, las protectoras españolas recogieron 162.000 perros, según la Fundación Affinity–.

Pero no tendría por qué ser así si esta circunstancia se gestionase adecuadamente. «Desde que nosotros empezamos a trabajar en la educación canina, en ningún caso hemos tenido que recomendar el sacrificio de un perro por mal comportamiento. Consideramos que cualquiera de estos problemas se pueden trabajar, pero no en todos los entornos ni con las expectativas que tienen algunas personas», advierte Solís. «Por ejemplo, si nos llama una persona porque tiene un perro que no socializa bien con otros, no se puede esperar que tras unas pocas sesiones de adiestramiento ese perro sea el más sociable del parque, porque no es realista. Los cambios de conducta llevan tiempo y requieren paciencia y práctica».

Incide el adiestrador en esto último, porque si en casa no ponemos en práctica lo que se le enseña al perro en las sesiones de adiestramiento con el especialista el esfuerzo no servirá de nada. Recopilamos algunas propuestas y ejercicios para mejorar el comportamiento de nuestros compañeros de cuatro patas.

Falta de bienestar

Lo primero y más importante es descartar posibles causas orgánicas o emocionales que puedan ser el origen de una conducta problemática. Los síntomas derivados de un tumor u otras enfermedades pueden ser clave, así como las fobias a determinados estímulos, la soledad o los traumas.

Igual de esencial será cubrir sus necesidades básicas. Una mala alimentación (tanto en calidad como en cantidad) puede ser el origen de problemas de comportamiento, porque aumenta la irritabilidad de los animales y las posibilidades de agresión.

Y no hay que olvidar los paseos. «Una de las cosas que nos encontramos muy habitualmente es que las personas que tienen una casa con jardín, o una parcela, piensan que no es necesario sacar a su perro a la calle porque tiene espacio suficiente para hacer sus necesidades. Sin embargo, este puede ser un motivo de frustración para ellos y origen de su mala conducta. Un perro adulto debe salir, como mínimo, entre tres y cinco veces a la calle», advierte.

Comportamientos agresivos

Para abordar cualquier tipo de comportamiento, el educador canino recomienda evitar las correcciones, tanto físicas (golpes, cachetes...) como verbales ('no hagas eso', 'perro malo'...). «Si nuestro perro no socializa bien con los de su especie y le corregimos en presencia de estos va a relacionar esa presencia con un estímulo aversivo. En su lugar, debemos mantener la calma y crear asociaciones agradables. Por ejemplo, darle algún reforzador, como un trozo de comida, cuando haya perros alrededor».

La misma dinámica es aplicable a los comportamientos agresivos hacia humanos. «En estos casos, debemos tener especial cuidado con los niños. El consejo es actuar primero manteniendo una distancia prudencial y con menores no excesivamente activos, porque los gritos y los movimientos bruscos pueden alterar a los animales», recomienda Solís. Un bozal, al que el perro pueda adaptarse progresivamente para que no le moleste, también puede ser útil en algunos casos.

Orina en sitios inadecuados

Cuando un perro está correctamente enseñado a hacer sus necesidades en la calle y comienza a hacerlas en casa puede que nos enfrentemos a un problema emocional y el tratamiento será distinto según su origen.

Si todavía no lo ha aprendido, la sugerencia de Solís es reforzarle con algún premio cuando orine en la calle para que lo asocie con un estímulo positivo y, si salimos y no lo hace, subir a casa (para que le entren ganas) y volver a bajar inmediatamente.

Vídeo. Cómo asociar una señal verbal para que un perro haga sus necesidades. / lealcan

Ladridos excesivos

El ladrido, si es excesivo –recordemos que ladrar es parte de la naturaleza de los perros– puede ser un recurso del animal para llamar la atención o compensar algún tipo de carencia. «Para tratarlo, primero será necesario detectar qué lo origina», señala el adiestrador.

Destrozos en casa

Ser organizados es la primera norma cuando nuestro perro se dedica a morder todo aquello que encuentra a su paso, lo que ocurre principalmente con cachorros. «No dejar zapatillas, calcetines, papeles u otras cosas susceptibles de ser mordidas a su alcance nos evitará el disgusto y una posible visita al veterinario», previene Solís. Tampoco debemos ofrecerle objetos similares a los que intenta morder en sustitución, como unas zapatillas viejas. «En su lugar, podemos proporcionarle juguetes o masticables adecuados, como huesos recreativos».

Los trastornos por separación aumentan tras el confinamiento

Además de enseñarles a comportarse cuando están en compañía, también debemos preparar a nuestros animales para quedarse solos. «Eso debe hacerse desde el principio y, especialmente, cuando son cachorros. De no hacerlo, es posible que el perro desarrolle algún trastorno por separación», dice Solís, un problema que se ha disparado tras el confinamiento. «Durante meses, los perros se han acostumbrado a estar acompañados y, al volver a la rutina, algunos no se han adaptado bien».

Un consejo es realizar salidas simuladas varias veces al día para que el perro se acostumbre, entienda que siempre vuelves y se quede tranquilo en nuestra ausencia. «No obstante, se trata de problemas que deben ser analizados con detalle en consultas de comportamiento para obtener recomendaciones completas y personalizadas para cada caso», dice el adiestrador.

En caso de que nada nos funcione, o si tenemos dudas, Solís hace hincapié en pedir ayuda a los profesionales, que ahora incluso imparten sesiones 'online', y no plantearse nunca la opción de abandonar a nuestros perros.