Evitar refrescos azucarados, alcohol y grasas y optar por fruta, verduras y mucha agua

Cuidado con las bebidas frías, pueden elevar la temperatura corporal

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

La alimentación puede ser una gran aliada para combatir el calor y sus consecuencias o convertirse en un problema añadido. «En verano, solemos hacer unas comidas más desequilibradas que dificultan tener una adecuada temperatura corporal», advierte la dietista y nutricionista Karen de Isidro. Su consejo: «Reducir al máximo el consumo de azúcares refinados como la bollería y la comida ultraprocesada» y apostar por ensaladas, verduras, gazpachos, frutas, carne y pescado a la plancha, junto con conservas como berberechos o bonito; y para aperitivos,humus y pasta de aguacate. Es importante también «no tomar bebidas con cafeína, refrescos con azúcar y alcohol. No calman la sed y hacen perder más líquidos corporales», destaca el Servicio Vasco de Salud en sus recomendaciones. «Es necesario también evitar comidas grasas y demasiado abundantes, puesto que dificultan la adaptación al calor».

Beber mucha agua ayuda a estar bien hidratados y a regular la temperatura corporal. «Debe ser de manera constante y a lo largo de todo el día, sin esperar a tener sed, ya que facilita recuperar las sales pérdidas por el sudor. En caso de trabajar al sol, la ingesta debe ser entre dos y cuatro vasos de agua por hora», advierten los expertos.

Otro hábito efectivo contra el calor es no consumir bebidas muy frías, «ya que, aunque al principio nos provocan frescor, después el organismo debe aumentar la temperatura para contrarrestar ese frío», resalta la nutricionista.

Las especias picantes y los tés calientes también ayudan a mantener a raya al termostato corporal porque «provocan un incremento de temperatura semejante a la del exterior, con lo que aumenta la cantidad de sudor y la evaporación de la piel que, a su vez, nos proporciona frescor», completa la especialista.