Así se adelgaza la factura de la luz en plena ola de calor

Duchas templadas, plantas en las ventanas, y olvídate del horno y la secadora

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

Estamos en una época del año en la que se disparan los gastos. No solo por los viajes, los conciertos, las cenas en restaurantes o los campamentos de los niños. La factura energética suele engordar para combatir las altas temperaturas, sobre todo en estos días en los que soportamos más de 40 grados en muchos puntos de España. El futuro, además, traerá cada vez más olas de calor a causa del cambio climático, por lo que es un problema que ha llegado para quedarse. Pero pequeños gestos pueden ayudar a rebajar el calor y el gasto: desde usar ropa fabricada con materiales transpirables o comer alimentos que ayudan a regular la temperatura corporal hasta trucos para mantener fresca la casa.

La ropa

Aunque pueda parecer una obviedad, lo primero que tenemos que hacer para ahorrar energía es tomar medidas para no pasar tanto calor. La ropa que nos ponemos afecta de forma directa a nuestro termómetro interno, por lo que hay que utilizar prendas frescas y transpirables. Tiene una repercusión directa: que se retrase el momento de encender el aire acondicionado, poner el ventilador a toda marcha o abusar de las duchas. Los mejores textiles para el calor son el algodón –favorece la circulación del aire y no roza ni irrita la piel–, el lino o la seda, aconseja Mila Ruiz, experta en textiles del grupo Bert. Apunta también que se pueden usar otros materiales naturales como Tencel o Lyocell, hechos a partir de celulosa o pulpa de madera. Yque tienen más ventajas: son biodegradables y antibacterianos gracias a su propiedad de control de la humedad.

Elegir un gorro adecuado que nos proteja del calor y el sol es otro 'refrigerante' para el organismo. Los mejores sombreros son los confeccionados con fibras naturales y materiales con un factor de protección solar 30 UPF (Ultraviolet Protection Factor), como mínimo –en las cremas solares el factor de protección se expresa con las siglas SPF–. Las gorras tipo béisbol, pese a ser una de las opciones más recurrentes, no ofrecen la mejor protección, ya que solo nos cubren hasta la nariz y dejan desprotegidos los laterales de la cara. El gorro ideal debe tener un ala de al menos siete centímetros de visera alrededor de toda la cabeza.

A la ducha!

Solemos hacer un mal uso de la ducha cuando queremos combatir el calor. «El agua fría nos refresca en el momento, pero después la sensación de calor será más elevada y volveremos a sudar. La templada, en cambio, nos refresca después de ducharnos», explica José Antonio Latorre Rodríguez, profesor de Estudios de Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Por otro lado, no hace falta darnos varias duchas al día para bajar la temperatura, basta con mojarnos las palmas de las manos, las plantas de los pies y las mejillas, zonas que cumplen un papel principal en la transmisión del calor o el frío al resto del cuerpo. Aplicar agua fresca en las muñecas, detrás de las rodillas, la nuca y el cuello también resulta útil. La razón es que las venas y arterias están muy cerca de la epidermis, con lo cual se refresca la sangre en circulación y, en consecuencia, todo el cuerpo.

Ventilación

La ventilación de la casa es clave si queremos frenar el consumo en electricidad. Hay que abrir las ventanas a primera hora de la mañana y después cerrarlas y bajar las persianas. También se puede aprovechar la noche, con temperaturas más bajas y aire más fresco, para volver a ventilar. «Para las horas de mayor calor es efectivo utilizar protecciones solares como toldos, estores térmicos... Estos elementos reducen la entrada de calor desde el exterior y evitan la pérdida del aire frío que tanto nos cuesta conseguir», señala Javier Martínez Moronta, profesor de la UNIR, especialista en eficiencia energética. De hecho, un buen uso de persianas y estores puede reducir el gasto energético hasta un 60%, precisa Javier Torremocha, director de Rehabilitación y Reformas en la firma UCI.

Pero no se trata de pasar el día a oscuras y utilizar luz artificial durante más horas en verano para que no entre el calor en casa, advierte el experto. «España recibe en verano, aproximadamente, 15 horas de luz al día, lo que nos convierte en uno de los países más soleados del mundo. Aprovechar al máximo estas horas de sol es un sencillo y efectivo método para ahorrar en la factura de la luz».

Si podemos, hay que dejar para las horas centrales del día, cuando más calor hace, el aire acondicionado. «Es mejor evitar temperaturas como los 21 o los 22 grados y buscar el equilibrio de 24 a 26 grados. Como regla general, la diferencia máxima recomendada entre el exterior y el interior no debe superar los 12 grados. Esto supone que en los peores días del verano (cuando el termómetro supera los 35 grados) estaríamos cubiertos con la horquilla de 24 a 26 grados. Si bajamos más la temperatura corremos riesgo, incluso, de afectar a nuestra salud, al cambiar tan bruscamente entre el interior y el exterior», destaca Martínez Moronta.

Si el aire acondicionado está instalado cerca de ventanas o espacios de entrada de luz «es importante protegerlos con cortinas o estores». Y en los interiores una buena ubicación es «encima de las puertas o en paredes que no reciban directamente la radiación solar. De este modo, protegemos los equipos del calor y funcionarán de manera más efectiva».

Optar por un ventilador reduce la factura en un 90% respecto al aire acondicionado. Ybien utilizados, son efectivos. Un truco para los momentos de mayor intensidad del calor: orientar el ventilador hacia las ventanas y, si lo situamos de forma directa al cuerpo, colocar delante un recipiente con hielos.

Otro remedio natural son las plantas, que nos ayudan a generar un ambiente más fresco, ya que absorben parte del calor y permiten mantener la humedad del ambiente. Belén Acosta, técnica enJardinería, recomienda ficus, poto, sansiviera, palmera, cinta, helecho de Boston y el aloe vera. Y unas macetas con plantas –si pueden, ser altas y con mucha hoja verde– en la ventana también aplacan el efecto de los rayos de sol.

Piscinas

Solo durante el año 2021 se construyeron más de 30.000 piscinas nuevas en España, un 5,2% más que el año anterior, según la Asociación Española de Profesionales del Sector Piscinas (ASOFAP). «Tener una piscina en casa supone un importante gasto extra, tanto a nivel energético como de agua. Por ejemplo, llenar una de unos 50 metros cúbicos puede costar aproximadamente 100 euros, por lo que es recomendable buscar soluciones para que el agua aguante limpia y fresca durante el mayor tiempo posible, mucho más en estos momentos de sequía», apunta el especialista en rehabilitación. Una de las soluciones más efectivas, apunta, es tapar con lonas la piscina cuando no se vaya a usar con el fin de evitar la evaporación del agua con las altas temperaturas, lo que puede suponer un ahorro de hasta el 60% en el agua utilizada.

Electrodomésticos

Por otro lado, las vacaciones de verano son una buena oportunidad para rebajar la factura de electricidad si nos ausentamos de casa una semana o más. Cuantos más electrodomésticos dejemos desenchufados esos días, mejor. Sobre todo, debemos apagar los que más gastan: frigorífico y congelador –consumen hasta el 30% del total de la factura–, horno y secadora. Torremocha recuerda la importancia de no dejarlos en 'stand by' ya que, aunque en menor medida, seguirían gastando. Desenchufarlos completamente ahorraría un 10% el consumo de la energía habitual: 7,5 euros en la factura del mes para un consumo medio de 4.500 kilovatios al año, detalla la OCU.

El especialista orienta con algunos gestos que podemos hacer en casa para que no nos arruine esta ola de calor: evitar el horno, que eleva la temperatura de la cocina; no abrir constantemente la nevera, que dispara su consumo;y no usar la secadora, ya que «el verano es una de las mejores épocas para tender al aire libre». También es un buen momento, resalta, para cambiar en casa todas las bombillas tradicionales por las led, «que dan menos calor, tienen un menor consumo y duran muchos años más que las incandescentes», argumenta.