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¿Toma suplementos nutricionales? Quizás no debería

El 42% de la sociedad los ha consumido en los últimos 12 meses, especialmente mujeres, y muchos sin supervisión médica

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

Marta comenzó a tomar melatonina hace un año y, desde entonces, duerme «mucho mejor». Empezó a comprar este suplemento nutricional tras salir de una depresión y finalizar el tratamiento que le indicó su doctora para conciliar mejor el sueño. «Había leído que la melatonina mejoraba el insomnio y la verdad es que a mí me funciona», cuenta esta madrileña jubilada, aunque nunca ha consultado con su médico la efectividad de este complemento o sus posibles contraindicaciones.

No es la única. Como Marta, son muchas personas las que cada vez consumen más complementos (o suplementos) alimenticios para mejorar o solucionar muchos de sus problemas de salud. Vitamina B para sentirse más vital, vitamina C para fortalecer el sistema inmunológico, ashwagandha contra la ansiedad y el estrés, creatina para ganar masa muscular, colágeno para fortalecer las articulaciones, omega-3 para reducir el colesterol, ginkgo biloba para mejorar la memoria, cafeína para adelgazar… y un largo etcétera, son algunos ejemplos.

– ¿Qué son y para qué sirven?

– Los suplementos nutricionales son productos que contienen uno o varios ingredientes destinados a complementar una dieta, presuntamente deficitaria, o que buscan potenciar algún efecto supuestamente beneficioso. Estos pueden incluir, entre otros, vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, fibra, proteínas, diversas plantas o extractos de hierbas –aclara Francisco Botella Romero, coordinador del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)–.

El especialista hace hincapié en las 'presuntas' bondades de estos complementos, porque «su eficacia no está demostrada científicamente» y advierte de que «nunca deben considerarse el sustituto de un alimento convencional, ni como componente único de una comida o de la dieta».

«Estos productos utilizan reclamos publicitarios con denominaciones imprecisas y no están avalados científicamente»

Francisco Botella Romero

Endocrino

La melatonina, sin ir más lejos, «puede tener un efecto inductor del sueño en algunas personas mayores, pero no funciona en otros trastornos del sueño», señala. «Se trata de un producto que debe ser prescrito por un médico dentro de un tratamiento individualizado, porque la dosis que aparece en los suplementos nutricionales es baja y no existen estudios con resultados positivos sobre su efecto en el ciclo del sueño, a pesar de lo cual es muy popular, probablemente por el gran componente de efecto placebo de los tratamientos para el insomnio».

Sorprende, por ello, que los suplementos se consuman tanto, especialmente entre las mujeres. De hecho, el 42% de la población ha tomado alguno en los últimos 12 meses (4 de cada 10 españoles), según la última encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), en la que participaron más de mil consumidores con edades comprendidas entre los 18 y los 74 años.

Popularidad creciente

Botella da una posible explicación: «Normalmente, estos productos utilizan reclamos publicitarios que hacen creer al consumidor que tienen ciertas propiedades beneficiosas, la mayoría de las veces con denominaciones imprecisas ('ayuda al normal funcionamiento de…', 'promueve la mejora de…') y no respaldadas por la investigación científica».

La pandemia ha evidenciado, más incluso, su creciente popularidad: hasta un 37% de los encuestados por la OCU afirma haber incrementado la ingesta de suplementos desde la crisis del coronavirus. «Resulta muy curioso que, bajo la falsa creencia de que estos productos pueden tener algún efecto beneficioso en el aumento de las defensas, muchas personas los consuman, cuando no existe ninguna evidencia científica respecto a su efectividad, y que, al mismo tiempo, se nieguen a vacunarse o a recibir ciertos tratamientos, cuando hay cientos de estudios controlados por revisores independientes que los avalan», lamenta el especialista.

El riesgo, además, es tomarlos sin supervisión médica. Y son muchos quienes lo hacen. Así, el 25% de los participantes de la encuesta de la OCU reconocieron que empezaron a tomar complementos nutricionales sin consultar a nadie, el 38% se informó al respecto en internet y un 28% señaló a amigos y familiares como sus fuentes de referencia.

En la experiencia de Botella, «complementar nuestra alimentación con suplementos resulta innecesario, y un gasto adicional inútil, si se lleva una dieta equilibrada y variada que aporta todos los nutrientes imprescindibles para mantenernos sanos». Además, advierte que, en ocasiones, «puede inducir a los enfermos a abandonar otros tratamientos de eficacia probada».

Por ello, sostiene que consumir estos productos es solo interesante cuando existe una necesidad real, como durante el embarazo, para personas con poco acceso a la luz solar o para los vegetarianos o los veganos. Y hace una mención aparte de los probióticos, «que pueden tener cierto efecto positivo sobre la composición de nuestra microbiota intestinal y que están siendo objeto de profundas investigaciones sobre su papel en múltiples enfermedades».

Consulte a su médico y no se exceda con la dosis

Con el fin de evitar consumir suplementos de manera innecesaria y descontrolada, la OCU recomienda preguntar antes a nuestro médico de cabecera si realmente los necesitamos, pues una dieta saludable y equilibrada puede prevenir carencias nutricionales y evitar el consumo de suplementos.

Si los vamos a tomar, que sea bajo la supervisión de un profesional sanitario. Especialmente, las embarazadas, las lactantes, quienes tienen una enfermedad hepática o renal; toman medicación de forma crónica o si se compran para niños.

Asimismo, no subestime la posibilidad de sufrir efectos adversos si combina suplementos con ciertos medicamentos o cae en una sobreingesta. Por ejemplo, al consumir complementos con alimentos enriquecidos.