La fiscal pide cárcel por otro abuso sexual en 2016 al médico investigado

El facultativo que trabajaba en el centro de salud de Canalejas y que fue suspendido de empleo y sueldo por la autoridad judicial, está pendiente de ser juzgado por una denuncia anterior de una paciente que alegó que había abusado sexualmente de ella. La Fiscalía le pide cuatro años de cárcel y cinco de inhabilitación.

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

El médico del centro de salud de Canalejas suspendido en febrero de empleo y sueldo por haber presuntamente abusado sexualmente de pacientes se enfrenta a cuatro años de cárcel por abusar de otra mujer en 2016. Esta es la pena que le pide la Fiscalía Provincial de Las Palmas, además de la prohibición de desempeñar la actividad médica colegiada durante el mismo tiempo, a C.L.R., de 65 años, por unos hechos anteriores a los que derivaron en su detención a finales del mes pasado tras ser denunciado por una paciente de su consulta.

Esta petición de condena realizada por el Ministerio Público contra el doctor, se refiere a otro procedimiento distinto que está llevando el Juzgado de Instrucción número 2 de Las Palmas de Gran Canaria en el que también ha sido acusado de un delito de abusos sexuales por una usuaria del centro de salud de Canalejas, en unos hechos ocurridos, presuntamente, en agosto de 2016 cuando asistió a su despacho para cambiar de medicación ya que sufría hipotiroidismo y se encontraba embarazada.

Relajar la espalda

Según el escrito de acusación del Ministerio Público, en una hora no concretada del día 5 de agosto de 2016, el acusado C. L. R, «con evidente ánimo lascivo», aprovechó que la denunciante acudió a su consulta en el centro de salud de Canalejas en la que desempeña su profesión de médico colegiado, para que le cambiase su tratamiento de hipotiroidismo ya que se encontraba en avanzado estado de gestación. Durante la consulta, según declaró la propia víctima, el doctor le preguntó por unos dolores de espalda que presentaba a raíz de un accidente de circulación y, al responderle la paciente que seguía con ellos, cerró la puerta de la consulta –que siempre tenía abierta– y le dijo que le iba a «relajar la espalda», señaló la mujer.

A continuación y con la excusa de que creía que necesitaba un masaje, «se colocó detrás de ella y agarrándole los hombros, los movió de forma circular hasta lograr colocar sus brazos de forma de que las manos de su paciente le frotaran su pene», sostiene en su escrito de acusación la fiscal Inés Herreros. «Intenté zafarme pero no podía porque el doctor me tenía agarrados los brazos de manera firme», señaló en la instrucción la mujer que, añadió, entró «en estado de shock».

Reclamación

Estos hechos duraron unos «dos minutos», dijo, y cuando la víctima consiguió sobreponerse, le dijo al presunto agresor que ya se encontraba bien y se separó de su lado.

A raíz de este presunto abuso sexual, la paciente realizó una reclamación en el centro de salud, pidió a su vez que le cambiaran de facultativo de cabecera y eso derivó en que el Servicio Canario de Salud pusiera el caso en conocimiento de las autoridades judiciales, que ordenaron la detención del facultativo, siendo puesto en libertad, con cargos y sin fianza el 24 de noviembre de 2016.

Estos hechos, según el Ministerio Fiscal, son constitutivos de un delito de agresión sexual y por eso le piden cuatro años de prisión, el alejamiento con respecto a la víctima y libertad vigilada durante cinco, y la prohibición de desempeñar la actividad médica colegiada y la obligación de participar en programas de educación sexual durante el tiempo de la condena.

Este procedimiento que ya ha sido calificado por el Ministerio Fiscal esta aún pendiente de ser señalado.

Denunció que lo espiaban

Hay que destacar que el médico C.L.R. denunció en su momento, concretamente el 23 de septiembre de 2013, en sede policial que había encontrado en su despacho del centro de salud un micrófono y una cámara ocultos, alegando por este motivo que estaba siendo objeto de espionaje. Según consta en la denuncia, el facultativo, de nacido en 1954, se encontraba de vacaciones y cuando regresó a su despacho en Canalejas, detectó dos objetos que identificó como un micrófono y una cámara ubicados los mismos debajo de un visualizador de radiografías y en un archivador metálico posicionado frente suya, respectivamente. El doctor hizo costar en la denuncia que el hallazgo lo realizó el primer día después de haber disfrutado de un periodo de vacaciones y que a su despacho tenía acceso, tanto personal laboral como público en general. C.L.R. entregó a la policía los supuestos dispositivos, pero la investigación se cerró sin respuestas.