El informe del forense será decisivo

El feto encontrado muerto tenía 18 semanas

14/06/2018

El bebé hallado muerto en una papelera de los baños de la Estación de Guaguas de Arrecife (Lanzarote) la noche del martes al miércoles tendría aproximadamente dieciocho semanas de gestación, según el médico que atendía el servicio de urgencias de ese día, ha adelantado el diario La Opinión de Tenerife. La madre, de 27 años, aseguró que los servicios de emergencia le aconsejaron tirarlo a la basura, aunque los investigadores lo desmienten por completo.

El caso ya está judicializado. Lo que tratan ahora los investigadores es de descubrir si el niño falleció en el transcurso del parto de la joven N.L.A.P.G., o se debió a otras causas. De momento, la madre, natural de Santa Cruz de la Palma, permanece ingresada en un centro hospitalario de la Isla, tal y como confirmó el padre a la cabecera tinerfeña. Éste afirmó que su hija se encuentra «mal» y él, molesto por la repercusión mediática del caso.

Según el atestado 5502/18 de la Policía Nacional, fue un alertante anónimo la persona que llamó manifestando que se encontraba junto a una mujer que estaba acompañada de su hijo de 4 años y con un feto en sus manos, que había abortado en la puerta del hotel Turquesa, en La Palma, y que venía de los apartamentos Bahía Blanca.

Fue un taxista quien la acomodó en el interior del vehículo y, mientras circulaba por la calle de Antonio Ruiz Álvarez alertó a las autoridades de que viajaba con una mujer que, a su juicio, presentaba un desequilibrio mental, a tal punto que repetía una y otra vez: «¡Mi hijo, mi hijo, mi hijo!». Las mantas que llevaba terminaron por levantar las sospechas del taxista, quien observó que la joven estaba intentando esconder algo.

En este contexto, la Policía Nacional contactó con el abuelo materno, que se desplazó desde La Palma en el primer vuelo para hacerse cargo de su nieto, el otro menor puesto a cargo de los servicios sociales.

Mientras la Policía Judicial de la Comisaría del CNP comenzaba las indagaciones para tratar de averiguar que había sucedido. N. L. A. P. G. relató que «había abortado sobre las 03:00 horas. Que había llamado al 112 informando del hecho diciéndole el operador que si en el transcurso del parto no había sangrado y el feto no tenía vida que lo tirara a la basura».

Ante este relato, los investigadores comenzaron con la práctica de las diligencias que permitieron averiguar rápidamente que en la sala del Centro Coordinador de Emergencias 112 (Cecoes) del Gobierno de Canarias, no se había recibido ninguna llamada telefónica procedente del número de teléfono de la joven madre.