«Darles auxilio a esas personas ha sido una enseñanza de vida»

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04/12/2019

Los vecinos de Playa del Águila, en la costa de San Bartolomé de Tirajana, se volcaron para auxiliar a los 24 inmigrantes que arribaron en patera el pasado viernes. Para dos de estos voluntarios la experiencia ha sido dura y los ha conmovido.

Dos de las muchas personas que se lanzaron a ayudar los integrantes de la patera que arribó al Sur de Gran Canaria la pasada semana relatan en primera personas la dura experiencia vivida a pie de playa, intentando socorrer a los inmigrantes que llegaron agotados, doloridos y con los signos del sufrimiento de cinco días perdidos en alta mar dibujado en sus rostros.

«Es la primera vez que me afecta y que veo la tragedia de la inmigración tan de cerca; estoy conmovido. Darles auxilio a todas esas personas que estaban llorando, que estaban bastante mal, ha sido todo una enseñanza de vida, algo para recordar siempre y en cada momento». Estas son las palabras del vecino de Playa del Águila Manuel Vilariño (46), casado y con dos hijos, al volver ayer al sitio donde el pasado viernes desembarcaron 24 personas, seis de ellos menores de edad y dos mujeres embarazadas.

Mucho sufrimiento

Ahora que conoce de cerca el drama de la inmigración que llega hasta las costas canarias en estas pequeñas embarcaciones, a Vilariño no le que dan dudas: «ha de ser horroroso el sufrimiento de estas personas en sus países de origen para lanzarse al mar en esas condiciones y varios días», apunta.

Recuerda que estaba haciendo deportes en la playa cuando la vio. Asegura que no dudó ni un instante, y que al igual que otras muchas personas, se volcó por entero a prestarles auxilio. «En ese momento no tienes en cuenta nada, solamente piensas en ayudar y tratar de mitigarles el sufrimiento; es imposible ponerse a pensar en que no tienes guantes o lo que debes o no debes hacer», indica.

Por eso lo primero que hizo, tras consultar el socorrista que estaba en la playa, fue acudir en busca de agua y de galletas dulces. «Después llamé a mi mujer, porque al ver que había bebés, como tenemos dos niños pequeños, le pedí que trajera biberones para darle alimentos a esos bebés; la verdad que ha sido duro. Hasta ahora esto lo leía en reportajes, lo veía como si fuese una película, pero en este momento se bien lo que es el sufrimiento de estas personas, y lo que más me ha impactado ha sido la presencia de los bebés, ahí se nos dispara toda la sensibilidad humana», afirma.

Vivir a este lado

Manuel reflexiona al recapitular los vivido y entonces da gracias «por vivir de este lado y tener todo lo que tenemos», señala.

Otros de los vecinos de Playa del Águila que acudió en ayuda de los migrantes arribados en patera fue Gustavo Perera (48 años), funcionario, casado y con dos hijos. «A mí ver las condiciones en las que vienen los bebés, eso me pone los pelos de punta, me horroriza, es la imagen del sufrimiento», revela, señalando que «fue muy impactante», y que no se necesita mucho esfuerzo para empatizar con esas personas e intentar ayudarlos, aunque por otro lado entiende que la cooperación internacional debería ser mayor y tener más presencia en los países de origen de estas personas para que no se vean obligadas a pasar este calvario.

«Aquí lo más importante es arroparlos y darles cariño cuando llegan y luego que sea la administración la que decida sobre su futuro, pero atender hay que atenderlos», enfatiza Gustavo, quien está de acuerdo con Manuel en cuanto a la necesidad de aprovechar estos hechos desgraciados para transmitir valores a nuestros hijos. «Mi hijo en principio se molestó porque lo había dejado sin biberón pero se lo explique y entendió», afirma Manuel.