«Sira me utilizó y engañó destrozándome la vida», dice

Crimen del bidón: Vicenta niega ser una encubridora

29/04/2019

Vicenta S. S. ha querido defenderse de lo que considera «un engaño más» por parte de la que era su amiga, Sira María, acusada de haber matado a su pareja Daniel en el llamado crimen del bidón. Esta vecina de La Isleta admite que «me utilizó y ahora me veo acusada de encubrimiento en algo que me ha destrozado la vida. Pequé de tonta al querer ayudarla y al final me lo pagó así mintiendo de esta manera con lo que supone que la gente te señale por la calle. Soy inocente, una víctima de Sira y pido perdón a la familia de Daniel por todo lo que han pasado, lo siento y me compadezco de ellos», reconoció a este periódico.

Sira María, la presunta homicida, declaró cuando fue detenida en marzo de 2017 que Vicenta era la que había planeado comprar un bidón para esconder el cadáver de su pareja, la ayudó a transportarlo a La Isleta y luego tirarlo al mar. Pero ella siempre ha negado este relato: «Sira me dijo que la iban a desahuciar y que había roto con Daniel. Me comentó que se tenía que marchar y tenía que llevarse un bidón en donde había metido un perro que el propio Daniel había matado hacía meses de un golpe en el hocico. Me dijo que tenía que sacar el bidón de la casa antes de que viniera el dueño a echarla». Al poco tiempo, Vicenta sostiene que Sira apareció «en mi casa sin avisar con un transportista y el bidón para ver si le dejaba guardarlo en la azotea porque su padre le dijo que en la suya no lo metía. Que solo era por un día, le tiré la llave por la ventana y lo subieron». Apunta Vicenta que le advirtió «que solo lo podía dejar un día. Un rato más tarde, subí a echarle de comer a mi perro y vi el bidón en una esquina arrinconado, pero jamás sospeché y ni siquiera me acerqué ya que se supone que dentro había un perro muerto», sostiene la encausada.

«Sira me utilizó y engañó destrozándome la vida», dice

Al mediodía siguiente, Vicenta cuenta que Sira vino «con un amigo y se llevaron el bidón hasta la avenida. Soy tan tonta que, a la mañana siguiente, me dijo que había pasado la noche en la calle vigilando el bidón donde dormía un indigente negro porque su padre no se lo dejaba meter en la casa. Me dio pena y le llevé un bocadillo. A mi me extrañó un montón que hiciese eso e incluso le dije que dejara el bidón al lado de un contenedor de basura, pero ella no se quería separar de él ya que, según me contó, el perro tenía chip y la podían localizar y meterla en un problema», enfatizó la acusada. «Fíjate si me mintió que cuando le pregunté el motivo de querer tirar el bidón al mar, me respondió que eso se lo había aconsejado un amigo policía. Lo pienso y reconozco que fui estúpida».

Preguntada por si no le sorprendió el elevado peso del bidón cuando, presuntamente, solo tenía un perro muerto, respondió que «nunca lo cogí en peso, solo lo empujé por la avenida y, cuando había que levantarlo, se encargaba ella para que no me diese cuenta. Fui una estúpida, lo reconozco y entiendo que piensen que la encubrí, pero no fue así, para nada...». En ese trayecto empezó a oler mal el bidón, una situación «desagradable porque nunca había olido algo así pero ella insistía en que era por el perro. El bidón estaba sellado e incluso me pidió en casa cinta de embalar para asegurar que no se iba a abrir ya que, me comentó, se le había caído y abierto antes y por eso el mal olor», detalla. Minutos más tarde, Vicenta pidió a un conocido de una tienda de la zona una carretilla «pero no sirvió porque era pequeña y fue entonces cuando yo compré amoníaco perfumado con el dinero que me dio ella que fue la que echó el producto por encima para disimular el olor». Era tal que «la gente que me veía y saludaba y yo me paraba a hablar con normalidad. Todos se quedaban extrañados y yo lo único que quería era llegar cuánto y acabar con aquello».

«Fui una estúpida y entiendo que piensen que la encubrí, pero no fue así»

Al llegar a la parte final del paseo, Vicenta se fue a su casa «a hacer de comer» y, después de un par de horas, regresó donde estaba Sira «y vi que se había dormido. Se despertó y había sufrido tal insolación que tuvo que ir incluso a Urgencias. Sira llamó al padre a ver si nos ayudaba pero se negó, por lo que tuvimos que llevar el bidón nosotras hasta el risco. Al tiempo, el padre me comentó que no había ido porque pensaba que ella podía tener dentro los cuerpos de los gemelos que se supone había dado a luz tiempo atrás», apuntó. «Llevamos el bidón arrastrándolo hasta la costa hasta que ya no podíamos bajar más. Fue en ese momento cuando le dio una patada y cayó al mar. Yo no miré si había caído o no y era Sira la que insistía en comprobar si se había abierto o hundido». Tras tirar el bidón, «nos fuimos a mi casa y es cierto que ella estaba preocupada por si se abría el bidón, pero yo le dije que de ese asunto no quería volver a saber nada más», contó Vicenta en uno de los crímenes más controvertidos de la última década en las islas.

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«Pido perdón a la familia de Daniel, fui una estúpida»

Vicenta sostiene que nunca sospechó nada y que se enteró de los hechos cuando la llamó la Guardia Civil para tomarle declaración. «Primero me citaron en la Comandancia y me interrogaron a mi sola, sin abogado. A los días, me fueron a buscar a mi casa y me llevaron detenida al Juzgado de Telde para declarar y me dijeron que lo que había en el bidón no era un perro sino el cuerpo de Daniel. Se me cayó el mundo encima ya que nunca me podía haber imaginado algo así», detalló Vicenta S. S.

«Esa noche la pasé en el calabozo y fue una de las peores de mi vida, estaba sola en la celda y no paré de llorar. Ni pude comer ni dormir, jamás lo olvidaré», reconoció. Vicenta sostuvo que siempre colaboró «con la investigación, conté todo lo que había pasado e incluso me dijeron que le sacara información a Sira y así hice. No tenía nada que esconder y por eso ayudé en lo que pude», contó. «No solo me hizo daño a mi sino también a mi padre, a mi hermana... Destrozó mi familia sin motivo y después de haberle ofrecido mi casa a ella y a su hijo. Le di de comer, la ayudé siempre que lo necesitó y me pagó de esta manera, mintiendo y haciéndome pasar por este mal trago», exclamó la acusada de encubrimiento en este crimen del bidón. Esta mujer quiso aprovechar para pedirle «perdón a la familia de la víctima. Fui una estúpida al intentar ayudar a una amiga y entiendo cómo se pueden encontrar. Lo siento en el alma, pero que sepan que a mi también me hizo mucho daño y me marcará para siempre», finalizó.

Más detalles de un caso estremecedor

Fantasiosa, pero no mentirosa.

«Sira era una persona fantasiosa que siempre estaba inventando historias, pero no la consideraba una persona mentirosa hasta el punto de tener una doble vida y cometer un crimen. Me llevé un gran palo y me destrozó la vida», reflexionó.

Los electrodomésticos.

Vicenta dijo que Sira le dio «una nevera y un microondas porque tenía que dejar la casa. Me dijo que en casa de su padre no cabían y no como contó a la policía que me los había ofrecido a cambio de mi ayuda. Esa es otra de sus mentiras», describió.

Teme volver a verla.

«Desde que se fue a la península no la volví a ver a Sira solo hasta cuando nos llevaron a un careo. Fue muy desagradable escucharla decir tantas mentiras. Ahora tendré que estar a su lado en el juicio, no me queda otra», detalló Vicenta.

Pendiente de señalamiento

Este procedimiento judicial está solo pendiente de señalamiento por parte de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas. El mismo, que se celebrará con jurado popular, cuenta con la acusación del Ministerio Fiscal que pide a Sira María una pena de 19 años de prisión por homicidio, estafa y apropiación indebida. Por su parte, para Vicenta S. S. interesa una pena de dos añode cárcel por encubrimiento.