La vida normal de Rubén 20 días después de recibir un riñón

25/02/2019

Rubén Grau, que el 7 de noviembre del pasado año recibió en el Hospital Universitario de Canarias (HUC) un riñón de una de sus hermanas a pesar de que son incompatibles sus grupos sanguíneos, destacó este lunes que veinte días después de la operación hacía vida "casi" normal.

Rubén Grau, de 41 años, ofreció este lunes una rueda de prensa junto a parte del equipo que intervino en su trasplante de riñón, y explicó que si bien su deficiencia renal le fue diagnosticada hace más de diez años hasta hace dos no supo que precisaría pronto de un nuevo órgano.

Cuando te hablan del trasplante recibes un "shock" pues tienes que buscar un donante y "¿a quién le preguntas?", comentó Rubén Grau, quien señaló que sus dos hermanas se ofrecieron, por lo que a los pocos meses ya estaba en el quirófano.

Rubén Grau estuvo cuatro meses en diálisis para fortalecer su riñón y aseguró que era "muy duro ir cada cuatro días a que una máquina te dé la vida", por lo que subrayó la importancia del trasplante, si bien en su caso la operación fue un "palo" para su madre porque tenía a dos hijos en el quirófano.

Control cada diez días

Diez días después de la operación ya estaba fuera del hospital y al cabo de otros diez días podía comer de todo y hacer una vida normal, sin realizar ejercicios fuertes, pero podía caminar durante dos horas.

Tras el trasplante, y debido a que la persona donante tiene un grupo sanguíneo no compatible con el suyo, Rubén Grau tiene que hacerse una analítica cada diez días, aunque la situación de su hermana es mejor, pues se incorporó a su trabajo al cabo de diez días.

La nefróloga responsable del Programa de Trasplantes de Donante Vivo, Ana González, explicó que para un paciente con enfermedad renal crónica avanzada, como era el caso de Rubén Grau, la mejor opción terapéutica el trasplante renal.

Mejores resultados

La ventaja del trasplante de donante vivo tiene ventajas como que el paciente no precisa diálisis y como se trata de una cirugía programadas y la extracción y el implante se hace casi a la vez pues se obtienen mejores resultados.

Ana González comentó que para ser donante hay que cumplir una serie de requisitos que se cumplían en el caso de Rubén y su hermana, si bien no hay compatibilidad sanguínea.

Cuando hay incompatibilidad sanguínea lo que se hace es eliminar o minimizar los anticuerpos que el receptor tiene en su sangre con el grupo de la persona donante, explicó Ana González, quien recordó que esta es la tercera ocasión en la que en el HUC se lleva a cabo con éxito un trasplante renal vivo con incompatibilidad sanguínea.

Medicación

La nefróloga indicó que cuando haya transcurrido un año desde el trasplante, si todo va bien, las visitas de Rubén Grau serán cada dos o tres meses, y tendrá que medicarse de por vida para evitar el rechazo del órgano.

El jefe del servicio de Urología del HUC, Tomás Concepción, dijo que si bien es importante todo lo que hace el equipo médico, sin donación "no pintamos nada", e hizo hincapié en que se trata de un gesto altruista, de amor.

La donación en vida surgió porque comenzaron a disminuir los de cadáveres, algo que Tomás Concepción relacionó con el hecho de que hay menos accidentes mortales de tráfico, y el jefe del servicio de Urología también habló de la incorporación de la robótica en los trasplantes.

Rehabilitación más rápida

Con la robótica se minimizan los daños y se favorece la rápida rehabilitación, manifestó Tomás Concepción.

José Luis Iribarren, coordinador hospitalario de Trasplantes, recordó que el programa de trasplante renal comenzó en el HUC en 1981 y desde entonces se han hecho 2.873 intervenciones de este tipo, y añadió que en 2010 se incorporó el doble trasplante de riñón y páncreas, de los que se han hecho 103.

En 2007 se incorporó el programa de trasplante renal de donante vivo, de los que se han practicado 97, y de ellos tres en la modalidad de incompatibilidad de grupo sanguíneo.