Una mascarilla tirada en el suelo. / EFE

Sanidad mantiene su plan de eliminar las mascarillas pese al aumento de la incidencia

Darias insiste en que el fin de la obligatoriedad de esta restricción llegará «más pronto que tarde», aunque los contagios diarios se mantienen

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

El inesperado cambio de tendencia de la incidencia acumulada no variará los planes del Ministerio de Sanidad. En la Conferencia de Presidentes celebrada ayer en La Palma, la ministra Carolina Darias insistió en que el fin de la obligatoriedad de la mascarilla en interiores llegará «más pronto que tarde». Tampoco habrá modificaciones en el nuevo sistema de vigilancia del virus, que la Comisión de Salud Pública aprobará esta semana y que dejará de contar los contagios individuales para centrarse en la 'vigilancia centinela', esto es, los casos más graves, en los vulnerables y los brotes.

Pero la situación invita a la prudencia. Por primera vez desde que España alcanzara el pico de la sexta ola el 24 de enero, la incidencia, el pasado viernes, subió. Fue un crecimiento muy leve, apenas un caso, y el motivo puede estar en la celebración de los carnavales la semana anterior (por edades, el grupo de entre 12 y 19 años tiene la incidencia más alta, 700). Pero la cuestión es que este indicador se ha estancado en los 430 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días (todavía en riesgo alto, según el 'semáforo covid') y España no computa menos de 18.000 contagios diarios desde hace tres meses.

Todo ello ocurre, además, en un contexto europeo preocupante. Alemania registró el jueves el récord de contagios de la pandemia, con 260.000 infectados en un día y una incidencia de 2.700, y su ministro de Sanidad, Karl Lauterbach, aseguró que el país se encuentra en una situación «crítica». Mientras, en Austria la incidencia alcanza los 4.600 casos; en los Países Bajos, 4.000, y Francia, Reino Unido e Italia están por encima de 900.

LA CLAVE:

  • 430 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días es la incidencia acumulada en España.

  • Contexto preocupante. Alemania marcó el jueves su récord de contagios de la pandemia con 260.000 nuevos infectados

El fin de las últimas restricciones en aforos o pasaporte covid, la reducción de la inmunidad proporcionada por las vacunas en las personas que solo han recibido dos dosis o la alta contagiosidad de ómicron y en particular, del linaje BA.2, explican esta nueva ola europea que ha pillado a todos los países intentando caminar hacia la nueva normalidad. Hasta los más golpeados han acabado ya con todas las limitaciones o quieren hacerlo próximamente: Alemania aligerará las restricciones el 20 de marzo.

En España, la mejor noticia es que la inmensa mayoría de los contagios actuales son muy leves, de manera que la hospitalización por covid se encuentra en niveles bajos. Los pacientes de coronavirus representan apenas el 3,84% de la ocupación de las camas en planta y el 7,55% en cuidados intensivos, en mínimos de los últimos tres meses.

Por el contrario, los epidemiólogos recuerdan que cuanto más casos se producen, más fallecimientos se acaban contabilizando: en España se notificaron 541 decesos la semana pasada, más de 100 de media al día. Y que la enfermedad, aún en los casos más leves, puede provocar efectos a largo plazo, como la covid persistente, que llega a afectar hasta al 20% de los contagiados.

Ciclos y aumentos

«A corto plazo, no vamos a llegar a un punto de eliminación del virus. Habrá ciclos y aumentos de contagios», prevé Pedro Gullón, profesor de Medicina Preventiva en la Universidad de Alcalá de Henares. Un hecho que, a su juicio, «puede dificultar los planes de respuesta, que se deberán adaptar a la nueva situación». «Es pronto para valorar cómo es el cambio de tendencia, pero quizá haya que esperar un poco y observar la evolución de los contagios para decretar el fin de la obligatoriedad de las mascarillas en interiores», apunta Gullón.

El secretario de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Jesús Molina Cabrillana, cree que las mascarillas en interiores pueden mantenerse «incluso hasta el verano», aunque la relajación de su uso empezará antes en los niños. «La nueva normalidad no va a llegar de un día para otro», sostiene.