Unos sanitarios trasladan a una paciente. / R.C.

España bate doble récord con 40.197 casos y una incidencia de 575

Los contagios crecen en todos y cada uno de los territorios mientras los hospitalizados rozan las 20.000 personas

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

La pandemia se ha desbocado definitivamente tras el final de la Navidad. La situación epidemiológica, ahora sí, comienza a ser extremadamente grave. Nunca antes España había roto su techo en contagios y en la incidencia acumulada de forma simultánea. Hasta hoy. El país, en la que probablemente sea la jornada más negra desde la irrupción del coronavirus allá por febrero, registró este viernes 40.197 nuevos contagios en solo 24 horas y vio como la incidencia acumulada (IA) nacional en un solo día pasaba de 522 casos cada 100.000 habitantes hasta 575.

Fue una jornada aciaga en las estadísticas de Sanidad. España superó su récord diario de contagios por segunda ocasión en esta semana y lo hizo de manera muy holgada: 1.328 positivos más que el pasado miércoles cuando el país batió todas sus marcas al contabilizar 38.869 nuevos infectados. Hoy, las estadísticas de Sanidad superaron en más del 3% el pésimo dato del miércoles. Y es que en solo una semana los contagios han crecido un 57% si se compara la cifra de este viernes con los 25.456 positivos del mismo día de la pasada semana. Con más de 40.000 contagios al día, España pasó a entrar de forma destacada en el grupo de cabeza del ránking diario de infeccciones en Europa. Eso sí, con mucha menos población que el Reino Unido, Alemania, Francia o Italia.

Supera la segunda ola

Los pésimos de hoy no sorprendieron a nadie en el Ministerio de Sanidad donde desde hace días ya apuntaban a que todavía el efecto de las relajaciones sociales de las vacaciones y el zarpazo de la 'cepa británica' no se habían mostrado en toda su magnitud. Por eso, en el ministerio que dirige Salvador Illa tampoco provocó estupor el rapidísimo deterioro que la incidencia acumulada está sufriendo estos días, a pesar de que España apenas ha comenzado a escalar la cresta de la tercera ola. Es más, el país con sus 575 casos de IA, cuando todavía no vislumbra ni de cerca el techo de esta nueva embestida del virus, ya supera los 529 positivos de incidencia acumulada que marcaron el tope de la segunda oleada el lunes 9 de noviembre del pasado año.

Las estadísticas de Sanidad no dejaron hoy lugar a dudas de la gravedad de la situación y de que el deterioro de la evolución de la pandemia es generalizado. Ni uno solo de los 19 territorios (comunidades y ciudades autónomas) se salvó de ver como su incidencia acumulada empeoró en las últimas horas.

Ya solo Canarias, con 163 casos por cada 100.000 habitantes, se sitúa fuera de los parámetros de «riesgo extremo». Todas las demás comunidades superan, la mayoría de forma muy holgada, el listón de los 250 positivos que marca la zona de alerta máxima. De hecho, 11 territorios superaron este viernes los 500 casos de incidencia, una situación que en la segunda oleada hubiera provocado cierres radicales. Se trata de Extremadura con 1220, récord absoluto de una región en toda la pandemia, Murcia 889, Castilla-La Mancha 780, Comunidad Valenciana 760, La Rioja 738, Madrid 698, Castilla y Léon 696, Baleares 637, Melilla 563, Cataluña 561 y Aragón 506.

Evidentemente la pésima situación epidemiológica tuvo su reflejo en el resto de los parámetros, sobre todo en los de la situación asistencial. España rozó los 20.000 hospitalizados por covid, exactamente se quedó en 19.657, un volumen que solo se alcanzó en los días más duros de la segunda ola durante la primera mitad de noviembre.

Subió hasta el 15,69% el porcentaje de hospitalizados en planta por covid y aumentó un punto en solo 24 horas el porcentaje de enfermos de coronavirus en las UCI, pasando del 28,46% del total de camas al 29,46%.

Las cifras de mortalidad también empeoraron pero, ni mucho menos, al ritmo de los otros parámetros. Sanidad elevó a 53.314 el número de víctimas mortales de la pandemia, 235 fallecidos más que el día anterior.