El colapso de pacientes en los pasillos lleva al límite al servicio de Urgencias del Insular

Denuncian en una carta enviada a la Gerencia que la seguridad clínica de los pacientes está «gravemente comprometida» por la falta de recursos

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

El servicio de Urgencias del Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno-Infantil vive en estos momentos una situación límite, con los pasillos y boxes atestados de pacientes y con el personal saturado por la carga asistencial y la falta de medios.

El colapso en el servicio es constante, aunque en los últimos días el servicio se ha masificado por un aumento considerable de usuarios. Hasta tal punto que la mayoría de los médicos de Urgencias han firmado una carta que se entregó el pasado martes 9 de noviembre a la Gerencia del hospital porque «no pueden atender con dignidad a los pacientes y al verse comprometida la seguridad clínica en el servicio», afirman en el documento los especialistas.

«Queremos atender a los enfermos en boxes dignos y con camas adecuadas, no en los pasillos del servicio de Urgencias o de Radiología; revisar tratamientos evolutivos, reevaluar y modificar las terapias urgentes; poder informar a los familiares de los pacientes y no soportar enfados, peleas e, incluso, exponernos al peligro de ser agredidos por las demoras de la atención», afirman en la carta a la que ha tenido acceso CANARIAS7, en la que también piden más tiempo para poder «asistir a la muerte de pacientes terminales o de cuidados paliativos. Queremos hacer el trabajo de un médico del servicio de Urgencias», aseguran tanjantes los firmantes.

Además denuncian que la seguridad clínica está «gravemente comprometida» porque hay pacientes que permanecen ingresados varios días «sin que se les pueda pasar visita» médica y sin que se detecten complicaciones de forma precoz.

Este es un extracto de la carta de los médicos de Urgencias del Insular:

«Los médicos nos encontramos inmersos en el resultado de una mala gestión en cuanto a recursos humanos que ha provocado la renuncia de 36 médicos adjuntos en los últimos años y hasta el momento la rotación de 3 jefes de servicios, la deficitaria plantilla nos ha obligado durante los últimos 4 meses a duplicar nuestra actividad laboral con un número de guardias que median 8-9 mensuales, a lo que se le suma el cumplimiento de los turnos de mañanas/tardes y funciona de fines de semana y festivos, el resultado es un agotamiento físico mantenido, una pérdida total de la capacidad de conciliación familiar y formativa».

«Por diferentes causas también el personal de enfermería actual es extremadamente joven, sin experiencias previas, algunos recién salido de sus estudios, se están enfrentando a una masificación sin precedentes y sin que podamos darles el apoyo que necesitan porque no damos abasto».

«Queremos dejar constancia que los residentes desde R1 están siendo utilizados como fuerza de trabajo y aunque intentamos mantener la actividad docente, no están siendo adecuadamente supervisados en su actividad asistencial».

«La distancia de seguridad, incluso en momentos peores de la pandemia, la privacidad y la dignidad de los enfermos está seriamente comprometida en la situación actual».