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Alicia González, directora del centro de salud de Escaleritas. juan carlos Alonso

El centro de salud de Escaleritas demuestra que otro modelo de primaria es posible

sanidad pública ·

Desde mayo, el equipamiento sanitario limita los pacientes de las consultas y evita demoras de más de 48 horas en las citas

Carmen Delia Aranda

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 5 de marzo 2023, 01:00

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«Ha sido un trabajo de pico y pala, a base de prueba y error, y aún nos quedan cosas por mejorar», confiesa Alicia González, directora del centro de salud de Escaleritas, en la capital grancanaria, que ha conseguido lo que todos los centros de salud de Canarias buscan en estos días; controlar las agendas para reducir las esperas de los pacientes a un máximo de 48 horas y aliviar la carga de trabajo de los médicos para que atiendan un tope diario de 34 pacientes en las consultas de medicina familiar y de 28 en las de pediatría.

«Estamos intentando llevar a cabo la instrucción de no superar los 34 pacientes, pero no deja de ser un número. Hay días en los que nos manejamos con 28 y otros con 36», explica la directora del centro sobre el nuevo modelo organizativo que el Servicio Canario de Salud (SCS) ha implantado en atención primaria desde este mes y que se viene probando desde mayo en Escaleritas.

A priori, este centro de salud no lo tenía fácil. Atiende a 24.506 personas. Los médicos de familia tienen cupos de unos 1.400 pacientes. «En los ratios, estamos bien. Pero no me gusta hablar del número de tarjetas sanitarias porque una de las diferencias de Escaleritas es que tenemos una población muy mayor. Un cupo de 1.500 pacientes puede ser más manejable con una población de menos complejidad. Casi el 7% de nuestra población es mayor de 80 años», subraya la directora.

Sin embargo, parecen haber superado este handicap. Al menos, los datos lo demuestran. «Después de varios días con el centro de salud cerrado por los festivos, los tiempos de demora aumentan. En las últimas Navidades los centros de Gran Canaria con menos esperas fueron el de Tejeda, el de Valsequillo y el nuestro», dice González con orgullo.

Y no es casualidad. En Escaleritas llevan tiempo buscando una estructura organizativa que contente a todos. «Tiene que haber un equilibrio que nos permita trabajar en condiciones dignas y que el paciente pueda acceder a la consulta», sostiene la doctora.

¿Cómo lo están consiguiendo? La respuesta no es sencilla. Lo están logrando a través de un paquete de medidas que aún están puliendo: la puesta en marcha de unidades de gestión familiar, la creación de la figura de la enfermera gestora del exceso de demanda, el triaje finalista de los pacientes que acuden sin cita y la flexibilidad de agendas estructuradas con huecos para atender a pacientes no demorables derivados por administrativos, desde el servicio de incidencias o por la gestora del exceso de demanda, además de la irrupción en el centro de salud de una psicóloga y un fisioterapeuta.

También se guardan el comodín de hacer doblajes para momentos puntuales en los que la demora para acceder a las consultas supere las 48 horas.

«Es probable que, después de Semana Santa, tras cuatro días con el centro cerrado, los profesionales que quieran puedan hacer un doblaje de su propia agenda para disminuir la lista de espera. Esa posibilidad no la teníamos hasta ahora», indica la doctora que añade que solo podrán hacerse cuando se cumplan ciertos requisitos muy estrictos.

Cartel donde se describen las tareas que puede agilizar la unidad de gestión familiar.
Cartel donde se describen las tareas que puede agilizar la unidad de gestión familiar. Juan Carlos Alonso

En todo caso, Escaleritas juega con ventaja. En 2012, explica González, puso en marcha las unidades de gestión familiar en un proyecto piloto. «Se implantó en unos siete centros, pero solo lo mantuvimos nosotros». Estas unidades asignan a un administrativo el control de las agendas de dos médicos de familia y dos enfermeras. Otra administrativa gestiona las agendas de los tres pediatras. Ahora, pasados diez años, los pacientes, además de conocer a su médico de cabecera, conocen a su administrativo de referencia.

«Tenemos siete unidades de gestión familiar. Nos descargan bastante», dice. Y es que los administrativos adelantan ciertas gestiones como cuando el paciente necesita una baja y no hay cita médica en los siguientes días, en la renovación de recetas o la petición de una ambulancia. Esto es posible porque disponen de un hueco fijo en la agenda del médico para dar salida a estos asuntos.

La administrativa Carmen Fernández.
La administrativa Carmen Fernández. Juan Carlos Alonso

«Los pacientes ya tienen identificado a su administrativo»

«No es lo mismo llegar y no saber a quién acudir que saber quién es tu administrativo de referencia porque va a solucionar todo lo que pueda», dice Carmen Fernández, administrativa del centro de salud de Escaleritas.

Su papel es adelantar gestiones que inserta en un bloque de las agendas médicas. «Si hay que renovar una receta, lo ponemos en las agendas en el tiempo que tenemos para eso. El médico no tiene que llamar al paciente. Si tiene que renovarla, la renueva», dice.

El triaje del exceso de demanda y de los pacientes sin cita, herramientas clave

«Las estructuras de las agendas están preparadas para absorber lo que vaya viniendo», explica la directora del centro de salud de Escaleritas, Alicia González. Esto implica dejar huecos en las agendas abiertos a consultas no demorables derivadas por administrativos, pero sobre todo por los médicos del servicio de incidencias que atienden a pacientes sin cita y por las enfermeras gestoras de demanda. «Si la médico de incidencias ve a un paciente que necesita una baja o el enfermero del 'call center' atiende a un paciente que necesita atención va al hueco de no demorables», indica González.

Rosa López es una de las cinco enfermeras que dedica un día a la semana a la gestión de la demanda. Su tarea consiste en llamar a quienes han sido citados para una consulta con más de 48 horas de espera. Pregunta a los pacientes si están conformes con esa demora. En caso contrario, valora el motivo de su urgencia. «El paciente te dice qué necesita y lo derivas. Si es una gestión, al administrativo, si es una consulta no demorable, se pone en el hueco previsto para pacientes no demorables para ese día o para el siguiente. Si es para odontología, también se deriva. Si una persona mayor se ha caído y necesita puntos, no lo derivo al médico sino a la enfermera para que vaya al domicilio y le haga la cura», comenta López, que señala que la enfermera es la profesional adecuada para establecer la prioridad del problema.

También cuando se encuentra con asuntos demorables, se lo explica al paciente y lo tranquiliza.

Además, cuando cita al paciente en la agenda del médico o la enfermera, indica en el apartado de observaciones la naturaleza del problema lo que agiliza bastante la atención, explica la gestora de la demanda.

También el primer filtro en el servicio de incidencias que atiende a las personas sin cita es el enfermero, quien realiza la valoración inicial antes de derivarlo al médico de incidencias o a su médico de cabecera. Además, en muchos casos, no necesitan ser atendidos por un médico. «Hemos formado al equipo para aplicar protocolos de sencilla cumplimentación», explica González. Así, un dolor lumbar inequívoco, una infección de orina u otros procesos sencillos pueden ser atendidos por la enfermera, capacitada para prescribir un medicamento.

«Hay días en los que vemos 40 pacientes. Normalmente, como tenemos la demanda controlada, la presión es menor», dice la doctora Elena Navarro sobre los pacientes sin cita que llegan al servicio de incidencias.

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