Colas para recibir alimentos. / E.C.

La pandemia arrastra a 10 millones de españoles bajo el umbral de la pobreza

Es una tasa de exclusión social solo superada en lo peor de la crisis y que tiene a las madres solas con hijos y a los inmigrantes como grupos más castigados

Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha puesto números al destrozo que la pandemia, con su caída general de rentas y el brutal repunte del desempleo, causó en las familias españolas. El parón económico desencadenado por el coronavirus arrastró en 2021 a una vida por debajo del umbral de la pobreza al 21,7% de los españoles, a 10,3 millones de personas. Son siete décimas más que un año antes (cuando los datos de rentas que se manejaban aún eran prepandémicos) y coloca la radiografía de la pobreza en España en dimensiones desconocidas desde la primera mitad de la década pasada (del 2012 a 2015), los años más duros y lesivos de la gran crisis económica.

El retroceso de los ingresos del español medio en unos 150 euros anuales hizo que más familias atravesasen la línea a partir de la que se dispara el riesgo de caer en la pobreza, que para las casas con un solo residente es disponer de menos de 9.535 euros y para los hogares con una pareja y dos niños es no superar los 20.024 años. Los grupos de edad más castigados por la entrada en el riesgo de miseria son los menores y sus padres. El 28,7% de los niños, casi tres de cada diez, vive en la indigencia. Los mayores de 65 años, sin embargo, no empeoran su situación porque no estuvieron expuestos a la salvaje contracción del empleo y porque el año previo ya vivieron un notable empobrecimiento.

El aumento de penurias disparó las familias con pobreza energética y las que fueron incapaces de afrontar letras e hipotecas

El 21,7% de los españoles vive bajo el umbral de la pobreza, pero hasta seis puntos más, el 27,8% de la población, está en riesgo de exclusión social y ronda los bordes de la indigencia. Son 13,2 millones de ciudadanos, un 3% más que solo un año antes y un colectivo también en proporciones no vistas desde la gran crisis. El aumento del riesgo de exclusión se debe al aumento de población empobrecida, pero también y de forma paralela al fuerte crecimiento de las familias en que sus miembros activos no trabajan ni el 20% de los días posibles. Los hogares en esta situación de baja intensidad de empleo son el 11% de los del país, un 16% más que un año antes.

Sin embargo, el ligero descenso de los ciudadanos que están en una situación de carencia material severa (pobres casi de solemnidad), el 8,5% de los españoles, demuestra que el empobrecimiento desatado por la crisis social provocada por la pandemia ha golpeado sobre todo a las clases medias y trabajadoras. Pero ni siquiera a todos ellos por igual.

La estadística del INE señala con claridad quiénes son los colectivos que engrosan el ejército de excluidos y amenazados por la miseria o en claro riesgo de serlo. Si se mira al tipo de familia, son los hogares monoparentales con hijos (en su mayoría encabezados por mujeres) donde está el núcleo de la pobreza en España. El 54,3% de estas familias, más de la mitad, vive en constante penuria, con un notable aumento de cinco puntos en doce meses. Duplican la media nacional de pobres.

El nivel educativo marca

Si lo que se mira es el origen, el 58,6% de los residentes extranjeros solo sabe de estrecheces y exclusión. Siempre han estado mal, pero los que están peor aumentan desde 2020 nada menos que 7,5 puntos. El estatus social también marca diferencias. De los españoles que no pasaron de Primaria el 38,4% está en mayor riesgo de pobreza y marginación, lo mismo que le ocurre al 34,4% de los que solo llegó a la ESO . Sin embargo, entre los que tienen estudios superiores solo el 14,9% están entre los más desfavorecidos.

La Encuesta de Condiciones de Vida también desvela cuáles son dos de las penurias que con más frecuencia sufren quienes malviven en situación de carencia material severa. El 14,3% de los españoles, 3,4 puntos más que un año antes, está inmerso en la pobreza energética. Casi siete millones de españoles no pueden ni calentar ni refrigerar su casa. Una porción casi idéntica de los ciudadanos, el 14,4%, ha tenido que dejar de pagar hipotecas, letras o mensualidades de créditos en 2021, casi un punto más que un año antes.

Una voluntaria de Cáritas. / e.c.

Cáritas atiende un 20% más de necesitados que antes de la covid

La mala situación que dibuja la estadística oficial de condiciones de vida la confirma Cáritas, perfecto conocedor de la miseria y la desigualdad en España, con sus voluntarios siempre situados en primera línea de lucha contra la pobreza y especializados en enfrentarla cara a cara.

La ONG de la Iglesia relató hoy que sus distintas estructuras ayudaron y acompañaron en 2021 a casi 1,3 millones de ciudadanos españoles. Son unos 150.000 menos que un año antes, cuando tuvieron que multiplicarse para responder al retorno súbito y masivo de las colas del hambre causadas por la pandemia. Aún se trata de una cantidad de récord, como lo demuestra el que sean un 20% más de vulnerables de los que la organización apoyaba justo antes de surgir la covid. Son algunos necesitados menos que los de 2020, pero ya no son ciudadanos con problemas y carencias puntuales sino que vuelven a ser personas que precisan de una ayuda sostenida y de largo plazo, de un acompañamiento de meses, según aclaró Natalia Peiro, secretaria general de Cáritas.

Los responsables de la ONG indicaron que ahora lo que más les preocupa son los miles de familias que están otra vez desbordadas por una inflación disparada. Vuelve a llover sobre mojado, aseguran. Sin que los más vulnerables hayan superado la crisis desatada por la pandemia han visto como las consecuencias de la invasión de Ucrania y el acelerado encarecimiento de los costes de la vida precarizan de nuevo su día a día y el de sus hijos.

«Para los más vulnerables no un contratiempo sino de una situación que les desborda», dijo Peiro, que puso un ejemplo muy gráfico. Explicó que una familia vulnerable española tipo, una pareja con dos hijos que ingresa 800 euros mensuales, pierde en la actualidad unos 72 euros al mes por la subida del 9% del IPC. Para ellos eso supone no poder cubrir los gastos esenciales de alquiler, gas y electricidad y un mínimo para llenar la nevera.

Cáritas dedicó el año pasado el 79,8% de su presupuesto de 403 millones al acompañamiento de familias vulnerables en España. Sus otras grandes apuestas fueron el programa de mayores (34,5 millones), el de personas sin hogar (35,9 millones) y las medidas de familia, infancia y juventud (27 millones), así como el apoyo a 10.368 familias con los gastos de vivienda, que tras la falta de empleo sin el segundo factor que más exclusión social origina entre la población más vulnerables.