Medio ambiente

National Geographic recuerda al Dedo de Dios

02/01/2018

En un repaso a «maravillas naturales del planeta que ya no existen» el medio de comunicación destaca la formación grancanaria.

Las Palmas de Gran Canaria

«Aunque los paisajes moldean nuestro sentido de pertenencia, la Tierra se encuentra en cambio constante. Las fuerzas del volcanismo, el viento, el agua, el sol y, sí, los humanos conspiran para transformar lo que durante milenios se ha convertido en un terreno familiar, derrumbando acantilados y creando playas, erosionando vastos cañones, formando nuevos terrenos mediante lava burbujeante y cambiando el curso de los ríos más poderosos», reza el reportaje de National Geographic que recuerda la formación rocasa grancanaria al enumerar las «maravillas naturales que ya no existen»

No soportó el Delta

La tormenta ‘Delta’ quedó asociada en la memoria de los grancanarios en 2005. Vientos de 130 kilómetros por hora destruyeron a las seis de la tarde un magnífico monumento natural y símbolo de Gran Canaria: el Dedo de Dios, una formación rocosa que se levantaba cerca del litoral del pueblo de Agaete. El Dedo de Dios se levantaba en la zona geológica más antigua de Gran Canaria, que empezó a formarse hace 14 millones de años.

Pero fue hace unos 300.000 años cuando la erupción de materiales basálticos formó el roque, a unas decenas de metros de la costa y del Puerto de las Nieves, en Agaete. La erosión fue labrando la roca, que tomó en un principio el nombre de ‘Roque Partido’, pero que en el imaginario popular quedó asociado al de Dedo de Dios. Dicen que fue el escritor Domingo Doreste, ‘Fray Lesco’, quien acuñó el término.

National Geographic recuerda al Dedo de Dios

La publicación recuerda que el primer ciclón que atravesó las islas Canarias en 150 años derrumbó el Dedo de Dios, «un roque de pierda con forma de aguja que parecía señalar hacia el cielo», afirma National Geographic que compara la formación rocosa grancanaria con las de la bahía de Phang Nga, en Tailandia, que está «llena de formaciones kársticas que también señalan al cielo, unas agujas pétreas muy populares entre escaladores».