El Dedo de Dios se desmorona a causa del viento

30/11/2005

«Se oyó un ruido. Yo salí a la calle y mi hermano me dijo que se había caído el Dedo de Dios. Me asomé y me di cuenta de que era verdad, que la parte alta ya no estaba». Juan Pedro se percató así que acababa de perderse un símbolo para todos los canarios.

La tradición en Agaete dice que la caída del Dedo de Dios está relacionada con el fin del mundo, y el día de ayer tuvo todos los ingredientes para creérselo.

Nadie imaginó que el viento que comenzó a soplar desde la mañana terminaría derribando uno de los monumentos naturales más significativos de Canarias.

Fueron los clientes del restaurante Dedo de Dios los que contemplaron el hecho en primera fila; «Yo no lo oí», afirmaba ayer José María Ortíz, trabajador del restaurante, «pero alguno de los clientes avisó y me dio tiempo a ver una gran cantidad de humo. Después, no hubo más nada que la sorpresa de ver que gran parte del Dedo había desaparecido.Vecinos, como Aniceto Ramos, se preguntan si no había forma de haber evitado «aunque sea reforzando la parte más débil». Lo que sí tiene claro es que «allí habían puesto una cruz de plata, así que en cuanto el mar lo permita, estoy seguro que los pescadores tratarán de recuperarla, por que para ellos era todo un símbolo».

Hasta un cliente del restaurante que contempló el hecho, escribió en el comprobante de la tarjeta: "Yo ví caer el Dedo de Dios".

Humor

Aunque a nadie se le escapa la importancia de la pérdida, en Agaete nunca falta el toque de humor. A pesar de vivir un día apocalíptico en donde el viento hacía casi inviable circular a una velocidad normal, se habían quedado sin luz al menos en cinco ocasiones y donde la humedad del mar se mezclaba con un viento cálido que empañaba cristales y pulmones, no faltó ni humor ni optimismo.

Los vecinos se mostraban partidarios de reconstruir el Dedo de Dios casi de forma inmediata, aunque no faltaba quien proponía que, después de que la revista de Iberia publicara que el monumento estaba en Tenerife, avisaran a la isla de enfrente para que vinieran a buscarlo: «que ya se lo tenemos desmontado», decía.

Por supuesto, se preguntó si en el Negrín no hacían injertos de dedos o que si ahora, en lugar del dedo lo que hay es el muñón de Dios.

Pero todos son conscientes de que será hoy cuando se asuma la verdadera magnitud de la pérdida, cuando los vecinos y los isleños se acerquen al muelle e intenten distinguir una silueta que ya no existe, una referencia ante el acantilado que deja a todos los canarios un poco huérfanos.

El monumento, al detalle

El nombre. Roque Partido es el nombre que tradicionalmente ha servido para designar este testigo del retroceso de la costa y que forma parte de la imagen más típica del Puerto de las Nieves. Al parecer, la denominación Dedo de Dios se debe a Domingo Doreste, Fray Lesco, quien se la adjudicaría en las primeras décadas del pasado siglo. Sin embargo sería mucho más tarde, coincidiendo con el auge del turismo, cuando dicho topónimo se popularizó.

Antigüedad. Esta zona se considera el sector más antiguo de Gran Canaria, cuya formación se iniciaría hace 14 millones de años. En un plazo de tiempo corto, hablando en términos geológicos, que podría oscilar entre los 200.000 o 300.000 años, se emitieron los materiales basálticos que constituirían dicho edificio. A partir de erupciones de tipo fisural se formarían paquetes de coladas que alcanzan centenares de metros de potencia. La continua labor erosiva, a lo largo de millones de años, labró todos los acantilados de la zona.

Emblemático. El Dedo de Dios era uno de los más importantes emblemas de Gran Canaria en general y de su sector occidental en particular.