Asuntos Sociales

La soledad, un factor de riesgo que afecta a 60.000 mayores en las islas

26/02/2019

El teléfono canario contra la soledad recibió en 2018 nueve llamadas al día, el doble que en 2017. El 15% de la población del archipiélago tiene más de 65 años, en una década serán medio millón.

La soledad nos preocupa mucho. En Canarias 190.000 personas viven solas, más de 60.000 son mayores y de ellas, 40.000 (67%) son mujeres», afirmó ayer José Cabrera, responsable de la ONG Teléfono de la Esperanza en las islas. Los datos los brindó en el marco del primer Encuentro de asociaciones de personas mayores en situación de soledad que organizó el Gobierno canario en la sede de Presidencia de la capital grancanaria.

La soledad, continuó Cabrera, «supone además más probabilidad de pobreza y exclusión social, más vulnerabilidad y empeoramiento de la salud. Estar solo siempre es un factor de riesgo». Cabrera añadió que en las islas el «15% de la población tiene más de 65 años» y que «en una década serán más de medio millón» y la edad «aumenta la posibilidad de soledad», por eso insistió en la necesidad de emprender estrategias de «envejecimiento activo».

Además, Cabrera ofreció los últimos datos del llamado Teléfono de las Personas Mayores de Canarias que gestiona su ONG (900 707 020). Entre 2017 y 2018 se incrementaron en un 50% las llamadas con una media de nueve al día. Mayoritariamente llaman personas «que se sienten o viven solas» (60% de los casos) y si son mujeres son viudas y si son hombres generalmente son solteros.

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Por su parte, Encarna Ruiz, de la ONG Iniciativas Humanas, llamó a romper «con el bucle del aislamiento», y afirmó que paradójicamente, «en la sociedad más comunicada de la historia hay más soledad que nunca». Ruiz, además, cargó contra las barreras físicas, otra de las causas «aislamiento» y la soledad.

Desde la Asociación Alzhéimer Canarias se presentó el exrector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, José Regidor. «La soledad es un problema global y muy serio, es una pandemia, un problema de salud pública», afirmó. Pero también es «una forma de maltrato», dijo. Regidor habló del «edadismo», que es tan negativo «como el sexismo y el racismo», y apuntó a las personas con discapacidad o demencias seniles, que por su condición están «más aisladas» aún. Regidor afirmó que «12.000 personas mayores con demencias, el 40% del total, no están diagnosticadas porque son mayores y no tienen a nadie» que les lleve a una consulta médica. Regidor también puso en valor la labor del voluntariado, sin embargo reivindicó la necesidad de que sea un «acompañamiento» a la labor de profesionales en las distintas áreas, al tiempo que apeló a prestar atención a la soledad «de la cuidadora», porque la mayoría son mujeres.

Voluntarios.

Entre el público que asistió al encuentro se encontraba Ramón Martín, un voluntario que vivió la Guerra Civil. Martín, como después lo hiciera José Manuel Ojeda, pidió al Gobierno que los tuvieran más en cuenta y que no tardaran tanto en la gestión de la dependencia. Carmen Laucirica, de Plena Inclusión, incidió en la soledad que sienten las familias de personas con discapacidad intelectual.