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La contaminación enferma y causa muertes, también en Canarias

La contaminación enferma y causa muertes, también en Canarias

Las condiciones climáticas y la calima agravan un problema que en el archipiélago por si solo no tiene una magnitud importante, según los expertos. El 42% de los canarios vive en zonas en las que varias veces al año se superan los límites legales de emisiones de partículas y otros contaminantes.

Sábado, 4 de enero 2020, 20:07

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R.R. / Santa Cruz de Tenerife

La práctica totalidad de la población española y europea respira aire contaminado. Está sobradamente demostrado que la contaminación atmosférica causa daños a la salud de los ciudadanos y al medio ambiente, pese a que la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sostuviera esta semana que «nadie ha muerto» por la contaminación. Se trata de un problema de magnitud planetaria, pero con una importante vertiente local. Según el último informe de Calidad del Aire de Ecologistas en Acción, toda la población de Canarias respira un aire perjudicial para la salud según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, casi la mitad de los canarios (42%) vive en zonas que en varias ocasiones al año se superaron los límites legales.

Los contaminantes con más incidencia en las islas son las partículas PM10 y PM 2,5, aquellas que tienen un diámetro igual o menor a 10 o a 2,5 micrones (un micrón es la milésima parte de un milímetro), respectivamente, y que, por tanto, son respirables, y más secundariamente el dióxido de azufre y el ozono troposférico.

Una parte importante de esta contaminación procede del tráfico rodado y marítimo y de las centrales térmicas, pero en Canarias son las condiciones climáticas las que agravan o mejoran un problema que en las islas, por sí solo, «no tiene una magnitud importante».

Las circunstancias climáticas condicionan que la contaminación se disperse o, por contra, la conviertan en un problema para la salud. Los vientos alisios impiden que los contaminantes se concentren, algo que sucede, sobre todo en la capital grancanaria, situada en un istmo, y en menor medida en Santa Cruz de Tenerife, situada en el macizo de Anaga. Sin vientos alisios y con calima, la calidad del aire empeora porque el polvo en suspensión, además, impide que los contaminantes antrópicos se dispersen. En días de calima es frecuente que se superen los límites de partículas PM10.

Está demostrado que las visitas a urgencias de las personas asmáticas y con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se disparan durante los episodios de calima. También que las personas que padecen insuficiencia cardíaca y son expuestas a altos niveles de calima empeoran su situación, según un estudio dirigido por el cardiólogo del Hospital Universitario de Canarias (HUC) Alberto Domínguez.

Según los expertos, la interacción entre la calima y la contaminación local puede dar lugar, además, a reacciones químicas secundarias que incrementan su toxicidad.

Salud Pública estudia desde el año 2000 los datos de la red de vigilancia de calidad del aire y sus efectos sobre la población y «hay una asociación entre las variaciones diarias de los distintos tipos de contaminación y determinados indicadores de salud» de manera que «cuando hay mayores niveles de contaminación se producen más ingresos hospitalarios», explicó la Elena López Villarrubia, jefa de sección de Análisis de Riesgos de la Dirección General de Salud Pública.

Los expertos sostienen, no obstante, que en Canarias los riesgos aún no son elevados y que, «de momento, no es un problema de Salud Pública».

La Sociedad Europea de Cardiología estima que el 40% de muertes de pacientes con enfermedades cardiacas está relacionado con la contaminación atmosférica, el 8% de los accidentes cardiovasculares, el 7% de neumonías, el 7% de cánceres de pulmón y el 6% de EPOC.

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