Científico de biología molecular en un centro de investigación portugués. / R. C.

Un estudio destaca la debilidad del sector empresarial en la investigación

España se está quedando rezagada en la producción científica, según estudio de la Fundación «la Caixa»

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

La Gran Recesión, la crisis que estalló en 2008, ha dejado a España rezagada en la producción científica y en el número de investigadores con respecto a los países de Europa y a los más avanzados de la OCDE. Apenas uno de cada cuatro universitarios cursa estudios relacionados con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Por añadidura, nuestro país apenas cuenta con siete investigadores por cada mil ocupados, y los que se dedican a actividades de I+D están lastrados por la precariedad. A todo ello se une que las empresas gastan poco en investigación y desarrollo.

Estas son algunas de de las conclusiones del estudio 'Recursos humanos para la investigación en España y Portugal', a cargo de los investigadores Laura Cruz Castro y Luis Sanz Menéndez (CSIC), Tiago Santos Pereira (Universidade de Coimbra) y Cláudia Sarrico (Universidade do Minho). La investigación forma parte del dosier 'Investigación e innovación en España y Portugal', patrocinado por el Observatorio Social de la Fundación »la Caixa».

Según este informe, pese a los avances experimentados en otras décadas, España se está quedando atrás en los últimos diez años. Prueba de ello es la reducida presencia en el sector empresarial de personas con un doctorado. Así, menos del 6% de los doctores trabaja en empresas privadas, circunstancia que propicia la fuga de talentos. Otro dato que demuestra la escasa relevancia del sector privado en la ciencia es que la proporción de personal empleado en empresas particulares representa el 38%, frente al 55% de la media de la UE.

La inversión empresarial en I+D con relación al PIB, del 0,7%, equivale aproximadamente a la mitad de la media de la Unión Europea, que representa solo el 1,67%. España queda aún más lejos del 2,05% de EE UU y del 2,6% de Japón.

En el país, la proporción de patentes generadas por el sector empresarial es inferior a la media europea. A principios de la década del 2000, España presentó menos de cincuenta solicitudes por billón de euros ante la Oficina Europea de Patentes (OEP). Con todo, el crecimiento a lo largo del periodo 2010-2020 fue superior a la media europea (6%), hasta el punto de que estos registros crecieron un 23%.

Fuga de talentos

Para revertir la situación, los expertos abogan por por relanzar las políticas centradas en la demanda. No obstante, existe el riesgo de que los desequilibrios entre la oferta y la demanda en la ciencia obligue a los trabajadores de alta cualificación a emigrar para buscar las oportunidades de desarrollo profesional que no encuentran aquí.

Si se mide por las publicaciones de los investigadores en revistas de prestigio, el impacto de la producción científica española es más bien modesto. Los trabajos aparecidos en publicaciones de referencia se limitan al 9%, a mucha distancia de Dinamarca (14%), Alemania y Austria (11%) e Italia (10%).

En los próximos años, advierten los especialistas, «la colaboración entre ciencia y empresa, y las asociaciones público-privadas serán cruciales» para que España pueda captar las ayudas europeas previstas en el plan de recuperación de la Comisión Europea.

Los autores del informe dan fe del incremento de estudiantes de formación superior (graduados y doctorados) en los últimos años, incluso por encima de la media europea. Pero el sector público no puede absorberlo, por lo que es preciso una mayor implicación de la empresa privada.