El Gobierno canario se estampa con los videojuegos

16/09/2018

La presión social y política ha frenando la introducción de los videojuegos de competición, primero, en la Ley Canaria de Deporte y, luego, en las aulas. La retirada de la liga escolar evidencia una vez más la minoría parlamentaria que sustenta a Fernando Clavijo.

El Gobierno de Canarias ha tropezado no una, sino dos veces, contra las competiciones de videojuegos. La primera fue el año pasado cuando tuvo que dejar fuera de la modificación de la Ley del Deporte la regulación de los eSports que pretendía introducir. La última, este mismo viernes cuando la Consejería de Educación emitió un comunicado anunciando que «aplaza» la liga escolar de videojuegos que iba a comenzar el próximo 10 de octubre como «proyecto piloto» en una veintena de institutos del archipiélago.

En las dos ocasiones los argumentos utilizados por el Gobierno que dirige Fernando Clavijo para admitir su derrota han sido los mismos: «buscar un mayor consenso».

En octubre de 2017, le tocó dar la cara al consejero de Deportes, Isaac Castellano, que explicaba que, tras meses de intentos de componenda, el consejo de gobierno aprobaba el anteproyecto de Ley del Deporte de Canarias sin incluir la regulación de las competiciones de videojuegos. Y decía Castellano que se dejó fuera porque que era necesario un «un análisis con más profundidad» del asunto. Explicación similar dio la Consejería de Educación, vía comunicado y añadiendo que la decisión se tomó para evitar que la oposición en el Parlamento promoviera una modificación de la Ley Canaria de Educación.

Las orejas al lobo las venía viendo el Gobierno (por segunda vez) desde que en junio salió a la luz que estaba organizando una liga de eSports en los institutos promovida por las fundaciones de la UD Las Palmas y el CD Tenerife. Las primeras voces en contra obligaron a la Consejería de Educación a armar a toda prisa un proyecto educativo para sustentar la liga pura y dura y plantearla como una actividad extraescolar que presentaron en rueda de prensa en pleno agosto.

Con el inicio de curso, en las aulas y en el Parlamento de Canarias, las voces críticas hallaron altavoces más potentes. Y, con toda la oposición en contra, amenazando con modificar la Ley Canaria de Educación para prohibir expresamente los eSports en las escuelas, al Gobierno no le quedó otra el viernes que anunciar la retirada del proyecto.

Lo hacía tendiendo la mano a los únicos aliados que tiene en el Parlamento, a la Agrupación Socialista Gomera (ASG), aunque en este asunto le dieran la espalda, y al Partido Popular (PP). Y se agarraba la Consejería de Educación a una propuesta que oportunamente lanzaron los populares el jueves: la de crear una comisión parlamentaria de estudio para analizar cómo introducir los videojuegos en la escuela.

Esa propuesta del PP, en el momento justo, fue la tabla a la que se subió sin pudor Coalición Canaria (CC) y el Gobierno que sustenta para mantener vivo y «aplazado» su «muy positivo» proyecto, en lugar de reconocer que la presión política y social lo acababa de enterrar.

Fracasos

Los cuatro últimos días de esta semana no fueron sencillos para la consejera de Educación, Soledad Monzón. Tampoco fue sencilla la segunda mitad del año 2017 para Isaac Castellano, cuando le tocó defender, primero la inclusión de los videojuegos competitivos en laLey Canaria del Deporte, luego la ocurrencia de los deportes del «espacio digital» y, por último, reconocer que el Gobierno no disponía del apoyo y, sobre todo, de los votos de los partidos políticos en el Parlamento de Canarias para sacar adelante un empeño personal de Fernando Clavijo. El cambio de ámbito, dirigiendo la estrategia hacia Educación, con la convocatoria de la liga de videojuegos, no le salió mejor como se ha evidenciado esta semana. Pero, además, se ha introducido un elemento nuevo: Clavijo se ha encontrado enfrente no solo a PSOE, Podemos y Nueva Canarias y a sus socios de facto (ASG y PP) sino también a su partido, Coalición Canaria.

En el seno del grupo Nacionalista se insistía a Clavijo en retirar la liga escolar desde el martes, antes de que la consejera compareciera a petición de cuatro grupos políticos, incluido el suyo, el miércoles y de que se votara la proposición no de ley (PNL) de rechazo al torneo que presentó NC y que todos, menos CC, votaron a favor.

Los diputados nacionalistas, como reconocía el viernes Soledad Monzón, junto con el presidente del Gobierno y ella misma acordaron retirar el proyecto, pero no ese día, sino desde el miércoles por la tarde, tras perder la votación en el Parlamento. La razones esgrimidas desde el grupo parlamentario no fueron otras que el daño que este asunto estaba provocando al partido de cara a sus expectativas de voto en las elecciones del próximo año.

Y hay un tercer fracaso, apenas sonado, en la estrategia de introducir con calzador los eSports en todos los ámbitos posibles: el de meterlos en los hospitales. Una filtración a tiempo acabó con el intento de llevarlos a las plantas pediátricas de los hospitales. El consejero de Sanidad, José Manuel Baltar, y el director del Servicio Canario de Salud (SCS), Conrado Domínguez, lo han bloqueado, de momento.

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