Los docentes se quejan de las interrupciones en clase

19/06/2019

La gran mayoría de los docentes españoles asegura que su relación con los estudiantes es positiva, pero el 45,1% de ellos en Secundaria afirma que tiene que perder mucho tiempo en clase por las interrupciones del alumnado, porcentaje bastante superior al resto de los países de la OCDE, el 28,7%.

El Estudio Internacional de la Enseñanza y el Aprendizaje Talis 2018, promovido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, realizó el informe con la opinión del entorno laboral y educativo de docentes y directores de centros públicos, concertados y privados (han participado 843 centros españoles).

El porcentaje de profesores que dice sentirse bien o muy bien preparado para hacer frente al comportamiento de los alumnos en clase es del 35% (53% de media en la OCDE) y menos de la mitad, el 40% (72% OCDE), afirma que ha recibido una formación formal para ello.

Este informe publicado cada cinco años desde 2008 ha sido presentado en España por el secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana, y la responsable del Programa de Educación y Competencias de la OCDE, Marta Encinas-Martín, quienes han asegurado que el profesorado español está "comprometido con sus tareas".

En España se detecta "falta de formación en cómo mantener el orden y la disciplina en el aula", especialmente entre los profesores con menos tiempo de carrera, ha dicho Encinas-Martín, que ha comentado que ello puede ocurrir más frecuentemente en escuelas "más complejas" por tener más alumnado migrante y menos apoyos.

En otros países son los profesores con más experiencia los que se hacen cargo de esas escuelas, ha comentado esta experta, que ha recordado que España es de los países donde más se repite curso y el abandono escolar es más alto.

Ha instado a "una revisión" de la formación inicial de los docentes españoles porque los problemas de interrupciones en el aula se deben a ella y no tanto por la conducta de los chicos.

El porcentaje de docentes que tienen que parar sus clases debido a sus alumnos es del 27,1% de media entre los 48 países que han tomado parte en Talis 2018 (solo Brasil supera a España), y del 31,3% entre los de la UE.

España presenta una brecha "particularmente amplia" entre los docentes experimentados (más de cinco años de experiencia) que se sienten capaces de controlar conductas disruptivas en el aula, el 82%, y los novatos, el 66%.

Es decir, el 34% de los principiantes no se siente capaz de controlar interrupciones en clase frente al 18% de los que tienen más experiencia.

Por otro lado, nueve de cada diez docentes españoles de Primaria volvería a elegir su profesión y el 85,6% de los de Secundaria está "bastante satisfecho" con su elección.

Encinas-Martín ha comentado que el 90% de los profesores españoles creen que la enseñanza les permite influir en el desarrollo de los niños y hacer una contribución a la sociedad.

Aunque, según esta experta, los docentes españoles requieren más formación tecnológica en integración de refugiados, niños migrantes y con necesidades especiales.

El 22% de los docentes españoles trabaja en escuelas con más del 10% de estudiantes cuyo primer idioma es diferente al idioma de instrucción; y el 26% de los docentes trabajan en centros educativos donde al menos el 10% de los estudiantes tienen origen migrante (OCDE 17%).

A la pregunta de por qué se forman menos que en la OCDE, la respuesta de los docentes es falta de incentivos y de oferta relevante de cursos.

En cuanto a si se sienten valorados por la sociedad, los docentes españoles creen que no (12% y 14% en Primaria y Secundaria, respectivamente).

El informe detecta que la plantilla está más envejecida que en la media de la OCDE, es femenina (excepto en la dirección), menos de la mitad señala el salario como mejora para su carrera y se inclinan más por instar reducir el tamaño de las clases, tener formación continua de calidad y apoyar más a los estudiantes con necesidades educativas especiales.

Tiana ha comentado que se puede reflexionar sobre que España tiene un número de alumnos en clase "ligeramente superior" que en el resto de la OCDE y que quizá el Estado no se ha preocupado "tanto" como en otros aspectos por el conjunto de la profesión docente.