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La decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la ULPGC, María del Mar Tavío, en el patio exterior del centro. COBER

«En la facultad estamos muy justos. No podríamos atender a más alumnado»

La falta de espacio, de docentes y la limitación de prácticas hace inviable aumentar las matrículas de Medicina en la ULPGC para el próximo curso, señala la decanaMaría del Mar Tavío Decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la ULPGC

Luisa del Rosario

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 16 de enero 2023, 01:00

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La posibilidad que abrió el Ministerio de Sanidad sobre el aumento de plazas en las facultades de Medicina en España ha puesto de relieve las diferencias entre el rectorado, el Consejo Social, el decanato y el estudiantado de Ciencias de la Salud de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Son «diferencias de opinión», «estamos en buena sintonía», dice la decana, María del Mar Tavío. A su juicio, no hay espacio para ampliar matrículas y tampoco se arreglaría la falta de profesionales sanitarios que se vaticina para 2027.

-¿Cómo explica la disparidad de criterios entre el rectorado y el Consejo Social, que quieren ampliar plazas y el decanato y el estudiantado que se oponen?

-En un ámbito democrático, en la universidad, es normal que puedan haber diferencias de opiniones. Todo depende de los datos que manejes. En ningún caso es un conflicto dentro de la universidad. Estamos en buena sintonía.

«En 2027 harán falta 9.000 especialistas. Si aumentamos plazas el próximo curso estarán listos en 2035»

M. del mar tavío

-¿Por qué se oponen? Cada año decenas de estudiantes, excelentes estudiantes, se quedan fuera.

-Hay unos cánones establecidos, no solo a nivel España sino en el conjunto de países de la OCDE. La OMS establece el número de facultades de Medicina y de médicos acorde a las necesidades de la población y es un estudiante de Medicina por cada 10.000 personas. En España el número de facultades es muy alto, por encima de la media europea y de la OCDE. Es el segundo lugar del mundo, por detrás de Corea del Sur, y hay que tener en cuenta no solo el coste económico que supone la formación y la especialización sino contar con medios adecuados y suficientes para que la formación sea la adecuada.

-¿Demasiadas personas con vocación hacia la Medicina?

-No se trata tanto de que muchos alumnos quieran optar por Medicina. En general les atraen las ciencias y las ciencias de la salud. La pandemia ha contribuido mucho a ello, pero no debe ser el único parámetro a la hora de evaluar cuantos alumnos o cuantas facultades debe haber.

-El Ministerio de Sanidad apela a la falta de personal médico?

-La voluntad del ministerio es buena y ha puesto un dinero sobre la mesa. Pero para los decanos de Medicina lo apropiado es ver las necesidades más urgentes. En un informe elaborado por una catedrática de la ULPGC y que recoge el propio ministerio se advierte de que va a haber un bache de falta de médicos especialistas, que son los que tienen formación especializada, en 2027. Van a hacer falta 9.000 médicos especialistas porque confluye la jubilación de profesionales y el incremento poblacional. Este bache va a afectar sobre todo a ciertas especialidades como Medicina Familiar y Comunitaria, Psiquiatría, Radiodiagnóstico, Anestesiología y Reanimación. Esto no se arregla aumentando el número de alumnos en el curso 2023-24. Desde que un estudiante ingresa en Medicina hasta que finalmente sale formado como médico especialista pasan 11 años, en el mejor de los casos. Si ingresan el próximo curso no estarían listos hasta 2035, que justo el año ese mismo informe dice que no van a hacer falta esos especialistas.

-¿Cuál sería la solución?

-Aumentar ofertas de las plazas de Médicos Internos Residentes (MIR), que es la especialización. La opinión de la Conferencia Nacional de decanos es que hay que abordar lo urgente. Hace una década por crisis económica se empezaron a recortar, se ha intentado corregir en últimos años con un aumento progresivo pero es insuficiente. Este año, el examen es el 21 de enero, hay admitidos 12.629 aspirante para 8.550 plazas. Aunque hay un número de recirculantes, más de 3.000 admitidos a examen no van a tener acceso a la formación especializada que necesitan. Lo primero es atajar el problema por ahí y adaptar la oferta formativa de forma urgente. Además, muchos de los médicos extranjeros con homologación se presentan al MIR y cuando hacen la especialidad se van a otro país. Nos estamos convirtiendo en un país exportador sin ganancias, porque perdemos cerebros.

-¿Eso significa que la formación en España es buena, pero no el panorama laboral?

-A nuestros médicos se los disputan en otros países, Alemania, Francia... Y encuentran fácilmente trabajo con condiciones notablemente diferentes. Aquí hay una gran precariedad laboral y diferente entre comunidades con remuneraciones también precarias y distintas. Nuestros médicos especialistas están once años formándose y cobran por debajo de otros países de la Unión Europea. Es lógico que algunos decidan marcharse.

-El Ministerio aporta ayudas económicas para formas a más estudiante. ¿Eso tampoco compensa?

-Formar al alumnado de Medicina cuesta 6.000 euros por año y estudiante. El Ministerio pone dinero por un año. Supongamos que tenemos 20 estudiantes más en el próximo curso, son 120.000 euros al año. Al sexto año la necesidad se va a 720.000 euros solo para esos 20 estudiantes. Lo prudente es ver todos los aspectos y evaluar todas los datos, los números y la realidad. En esta facultad estamos muy justitos con los medios tanto en aulas, como en laboratorios como en prácticas clínicas en hospitales. Estamos muy justitos y la entrada de mas alumnos no la podríamos abordar sin mermar la calidad de la enseñanza. El alumnado lo vive día a día. Cuando se planificó este edificio teníamos 53 por curso. En 2006 inaugurado, hubo un informe que justificaba un alumno por cada 10.000 habitantes y llegamos a la 80 plazas. La facultad se diseñó teniendo en cuenta 53, pero asumimos 80 y con la implantación del Grado a los 135 actuales, sin contar con el aumento de otras titulaciones como Enfermería. También tenemos limitado el número de personas en formación que pueden interaccionar con los pacientes por los espacios limitados. Estamos verdaderamente justos y hay asignaturas en las que hay que desplazar las prácticas a períodos no lectivos. Y por no hablar del profesorado, que es otro tema. Se nos ha ido jubilando mucho docente y las exigencias de acreditación de la ANECA desinsentiva a los profesionales, por eso tenemos que tirar de muchos contratos a tiempo parcial.

-Hay quien ha puesto en duda la decisión de la Junta aduciendo que no se informó, que acudieron pocos representantes...

-La Junta se convocó en forma y plazo. Además, fue en línea, te podías conectar por teléfono. Asistió el número usual que asiste a esa junta, similar al número de asistentes en otras reuniones ordinarias y extraordinarias de dicho órgano de gobierno. No coincido con esas críticas. Se alcanzó el quórum necesario y asistió el número usual.

-En todo caso la decisión es de la ULPGC

-Sí, la decisión no es nuestra. La Junta de Facultad tomó un acuerdo del que se informó al rectorado quien finalmente decide.

-¿Sería decepcionante para usted que tomaran la decisión contraria?

-Se deben tener en cuenta la opinión y los datos que están sobre la mesa. Hay un informe que recoge el Ministerio de Sanidad y los datos los tiene el rectorado, sabe las dificultades que tenemos, la falta de profesorado...sabe las dificultades que tenemos.

-¿Ustedes no quieren aumentar plazas, pero el año que viene lo hará una universidad privada en Gran Canaria. ¿Les afectará de alguna manera?

-No se trata de competir en el número, se trata de competir en la calidad. Estamos hablando de los medios: aulas, laboratorios, espacios para prácticas clínicas, profesorado y PAS, para una formación adecuada de nuestros estudiantes.

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