Dejan un tesoro arqueológico dentro de una caja de zapatos

18/05/2018

Dentro del cajón había fragmentos de cerámica benahorita de todas las fases que podrían pertenecer a un yacimiento ocupado durante más de 1.500 años antes de la conquista de La Palma. Entre las 112 piezas hay una con una decoración única, nunca vista hasta ahora en la isla

A Jorge Pais, arqueólogo del Cabildo de La Palma, le han entregado piezas arqueológicas de mil maneras, pero «nunca» como lo hicieron el pasado lunes: abandonándolas en una caja de zapatos en la puerta de la oficina del Servicio de Patrimonio Historia, de la que es responsable. Dentro había más de un centenar de trozos de cerámica benahorita de un valor «estraordinario».

«¿Viste la bolsa que hay en la puerta con una caja de zapatos dentro?», le preguntó el funcionario que minutos antes que él, sobre las siete y media de la mañana, había llegado a la oficina. Y, no, Jorge Pais ni se había percatado de la bolsa. Tampoco respondió, se giró tan rápido que casi se cae y se lanzó sobre la bolsa: «Sabía que dentro habían dejado restos arqueológicos, estaba seguro». Y así fue. La caja contenía 110 piezas cerámicas, un pieza lítica, una concha y «trocitos de papeles y de plásticos, casi virutas, como si aquello llevara mucho tiempo guardado».

Quien dejó la caja de zapatos, del número 42 y algo desteñida, no aportó ningún detalle de su contenido salvo una anotación en el cartón que decía, literalmente, basijas guanches. Las basijas no eran tales, sino fragmentos, algunos de menos de un centímetro cuadrados, de cerámica auarita pertenecientes a ocho fases arqueológicas, desde la Fase I hasta la IVa -«la que se hacía antes de que llegaran los conquistadores»-, que podrían pertenecer a un lugar que estuvo ocupado toda la secuencia cultural benahoarita, desde el siglo II antes de Cristo hasta el siglo XV.

Todas las piezas son del mismo color rojizo, «típico de zonas barrentas, es decir, de la conocida como Paleopalma, la mitad de la isla hacia el norte-» . Y todas están desgastadas por la erosión, lo que hace pensar, según Pais, que pertenecen a un yacimiento en superficie. Junto a trozos muy pequeños, hay dos más grandes, de una vasija de la fase IIIa y otros tres de la fase IIIb, además de dos asas y, «lo más fascinante: un fragmento con una decoración única, que hasta ahora no habíamos encontrado», asegura Pais. También hay un «trocito de un borde de un anforoide», la cerámica de mayor altura (en torno a un metro ) que se hizo en La Palma y que hasta el momento solo se ha hallado en dos yacimientos, en Mazo y en Garafía.

Dejan un tesoro arqueológico dentro de una caja de zapatos

El color de la cerámica y su erosión dan pistas sobre su origen, pero Pais reconoce, que no tiene «ni idea» del lugar al que pertenecieron, por eso, tanto él como Primitivo Jerónimo, consejero insular de Cultura y Patrimonio Histórico, hacen un llamamiento para que «quién depositó la caja de zapatos» les diga, si lo sabe, donde se produjo el hallazgo. «Si no somos capaces de ubicar la cerámica en el territorio se hace muy difícil avanzar en la investigación», asegura Jerónimo, que anima a todo el que posea piezas arqueológicas a que las deposite en el Museo Arqueológico Benahorita. «No vamos a denunciarlo ni a multarlo, al contrario, lo que queremos es información», sostiene Jerónimo.

El expolio y la posesión de restos arqueológicos está considerado delito contra el Patrimonio Histórico, pero en La Palma han optado por soslayar la parte punitiva y animar a los presuntos expoliadores a entregar su botín para recuperar un patrimonio que tiene «nulo valor económico, porque su venta está prohibida y penada por ley», aseguran.

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