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Dos investigadores del IEO-CSIC supervisan la toma de muestras del robot submarino Liropus-2000 en una campaña del proyecto Vulcana. IEO-CSIC

El volcán Tagoro produce 20 veces más energía que los aerogeneradores herreños

Un trabajo del IEO revela los detalles del mayor campo hidrotermal volcánico estudiado en el mundo. Miles de orificios emiten calor en un área de 7.600 metros cuadrados

Carmen Delia Aranda

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 10 de marzo 2024, 01:00

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El volcán submarino Tagoro, en El Hierro, continúa emitiendo calor y nutrientes. Ahora, una nueva investigación científica liderada por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha determinado el área total activa de las salidas de fluidos hidrotermales y su caracterización.

Según el equipo de investigación, el Tagoro tiene una superficie hidrotermal activa de unos 7.600 metros cuadrados, un área similar a la de un estadio olímpico, y lo convierte en el mayor campo hidrotermal registrado en volcanes submarinos someros de intraplaca del mundo, explica Juan Pablo Martín Díaz, primer autor de este trabajo e investigador del proyecto Vulcana (Vulcanología Canaria Submarina) del IEO-CSIC.

El estudio, en el que participó personal del Centro Oceanográfico de Canarias y Málaga, de las universidades de La Laguna y de Bergen, en Noruega, además de técnicos de la empresa Servicios submarinos ACSM Ships de Vigo, fue posible gracias al uso de un robot submarino del IEO-CSIC, el ROV-Liropus-2000, capaz de llegar a 2.000 metros de profundidad y de recoger muestras de rocas, gases, sedimentos y agua.

Además, pudo instalar sensores para el estudio de estas salidas hidrotermales. De este modo, los científicos pudieron determinar la cantidad de energía que libera el campo hidrotermal. «Emite más de 200 megawatios», señala Martín. Esta cantidad es el equivalente al 16% del consumo energético anual del archipiélago, lo que supone casi 20 veces más que la energía producida por los aerogeneradores de la isla de El Hierro.

La emisión de calor no es homogénea en toda el área submarina del Tagoro. «Hemos observado que en las zonas más accidentadas y rocosas, donde predominan las grietas y orificios, es donde se registran mayores temperaturas y velocidades del flujo hidrotermal y, por el contrario, en zonas planas, donde los sedimentos predominan, el flujo tiene menos velocidad y temperatura, ya que el fluido encuentra menos obstáculos, se libera a menor velocidad y la temperatura se disipa más rápidamente», comenta sobre la distribución de las fuentes hidrotermales del Tagoro.

La investigación, realizada casi durante una década de estudio y recogida de datos en la zona, ha sido publicada en la revista científica 'Science of the Total Environment'.

«El artículo recopila nueve años de estudio del volcán submarino Tagoro a través de seis campañas oceanográficas interdisciplinares en las que hemos podido estudiar los campos de temperatura y de velocidad del flujo hidrotermal, así como el transporte de nutrientes inorgánicos al medio marino», comenta el oceanógrafo.

Fuentes submarinas

Este flujo hidrotermal surge a una velocidad baja, con una media de 7 centímetros por minuto, y se calcula que el Tagoro inyecta al océano una media de 70 litros de fluido hidrotermal por metro cuadrado y minuto. En total, al año, según los cálculos de Martín, el volcán aporta unos 280 millones de metros cúbicos, los que daría para llenar 112.000 piscinas olímpicas.

El campo hidrotermal del Tagoro está catalogado dentro de los de «baja temperatura», emitiendo fluidos hidrotermales con temperaturas que oscilan entre los 22 y los 33 ºC, con una diferencia térmica máxima de 14 ºC. «Para tomar la temperatura real del fluido hidrotermal se usan unos sensores especiales que introducimos a unos 20 centímetros de profundidad en el sedimento o en grietas u orificios», dice Martín.

También se ha constatado que el volcán aporta enormes cantidades de nutrientes al medio marino. Los silicatos tienen una concentración hasta 150 veces mayor que la de las aguas circundantesal Tagoro y, en el caso de los fosfatos, su concentración es 130 veces superior. «El Tagoro está enriqueciendo el ecosistema local con grandes aportes de nutrientes», explica el autor principal del trabajo.

Parte del equipo técnico y científico que ha participado en el estudio.
Parte del equipo técnico y científico que ha participado en el estudio. IEO-CSIC

El área de un estadio analizado con 90 horas de vídeo

La realización de esta minuciosa exploración del campo hidrotermal del Tagoro ha sido larga y laboriosa, explica Eugenio Fraile, investigador principal del proyecto Vulcana y autor del estudio.

Para estudiar el área con actividad hidrotermal del Tagoro se han realizado seis exploraciones entre los años 2014 y 2023, cinco a bordo del buque oceanográfico Ángeles Alvariño y la última en el Ramón Margalef con el vehículo ROV Liropus 2000. «Esta superficie activa se extiende desde su parte más somera a 88 metros de profundidad hasta los 127 metros de profundidad, donde se localiza el cráter principal del volcán».

El equipo de investigación observó la superficie del edificio volcánico del Tagoro a través de las cámaras de alta resolución incorporadas en el ROV, cuyas imágenes están georeferenciadas. «Después de examinar las más 90 horas de grabación, se identificaron las zonas con actividad hidrotermal y se realizó un mapa final de la zona activa», comenta el investigador del IEO, Juan Pablo Martín.

Además, durante este estudio, se han realizado más de 59 mediciones de temperatura y otras 30 del volumen del flujo hidrotermal, mediante un medidor de flujo específicamente diseñado para este estudio. Del mismo modo, el cálculo de los aportes de silicatos, fosfatos, amonio y nitratos del volcán se realizó con esta instrumentación específica.

«Se diseñó una macro jeringa hidráulica con la que se pudo succionar el fluido hidrotermal directamente desde su fuente, evitando así la mezcla o contaminación con el agua circundante», señala Martín sobre el método para recolectar las muestras de agua para la cuantificación de los nutrientes en el incipiente vergel submarino.

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