Los Mossos d´Esquadra custodian al presunto autor de la brutal agresión sexual a una menor en Igualada. / EFE

Las cámaras de vigilancia, claves para detener al violador de Igualada

El presunto agresor sexual dejó a la víctima, menor de edad, al borde de la muerte en un polígono

CRISTIAN REINO Barcelona

Las cámaras de seguridad de varias empresas y comercios del polígono donde el presunto violador de Igualada cometió el crimen que a punto estuvo de acabar con la vida de la víctima fueron decisivas para su detención. Las imágenes captan al presunto agresor y a la víctima antes y después de la brutal agresión sexual, en la que el joven acusado empleó una barra metálica. Según el relato de los hechos que hace el juez, el pasado 1 de noviembre de 2021, el investigado siguió a la menor de 16 años y la atacó por sorpresa, «con intención de satisfacer su ánimo libidinoso». La violación y el intento de asesinato duró uno 20 minutos, según el auto judicial. La atacó «brutalmente», «propinándole fuertes golpes en la cabeza y agrediéndola sexualmente, con sucesivas penetraciones anales y vaginales mediante la introducción de miembros corporales u objetos, empleando la fuerza y la violencia», tal y como describe el juez del infierno de 20 minutos que pasó la joven. La joven quedó gravemente herida. «De no haber sido asistida con celeridad y prontitud, el resultado no hubiera sido otro que su muerte», señala el juez. En consecuencia, está acusado de un delito de asesinato en grado de tentativa y agresión sexual. «Debemos considerar que existen indicios suficientes de la presunta comisión de posible delito de asesinato en grado de tentativa y agresión sexual», señala en el auto emitido el sábado pasado para decretar su ingreso en prisión provisional.

De acuerdo a la investigación llevada a cabo por los Mossos con las cámaras, el 1 de noviembre de 2021, de madrugada, el investigado fue captado por las cámaras. Se encontraba en una calle, donde también estaba la menor, de 16 años. Tras la agresión, en torno a las 6.40, el investigado abandona la calle, dejando a la menor tirada en el suelo, sustrayéndole el abrigo que portaba aquella noche, el vestido y las bragas. La menor quedó abandonada en el suelo, inconsciente, desnuda, en un lugar frío, inhóspito, sin apenas tránsito de personas y con importantes lesiones. El punto de partida de la cadena de indicios es la localización del investigado aquella noche, a través de las cámaras de seguridad, en una zona próxima a la discoteca. Lo que dio con la pista del acusado fue una denuncia por unos daños causados en un vehículo, en los cuales estaban implicados un grupo de jóvenes y a través de las averiguaciones realizadas, se identifica al sospechoso. A partir de ese momento, se construye su recorrido sobre la base de las imágenes captadas por las cámaras de seguridad y por la conexión de su teléfono a las antenas. Estos indicios derivados de las cámaras de vigilancia de las inmediaciones del lugar de los hechos, coinciden (en cuanto al recorrido que reflejan de víctima y supuesto agresor) con el informe de las conexiones de telefonía móvil de ambos, señala el auto, que concluye que los indicios son sólidos y responden a los cánones de la lógica y de la coherencia.