Un grito de ayuda desde internet

19/03/2019

Janequia es una madre, víctima de violencia de género, que imposibilitada de acceder a ayudas de sociales, ni de alguna ONG, se ha visto forzada a pedir alimentos para su pequeño en las redes

Es difícil imaginar lo desesperada que tiene que estar una madre para verse en la tesitura de tener que pedir ayuda para dar de comer a su hijo a través de las redes sociales. Es el caso de la joven madre, Janequia Lorenzo Miranda, de 29 años de edad, víctima de la violencia de género por parte de su expareja, que vive con su hijo de dos años, y que el pasado sábado colgó un mensaje de auxilio en un chat, para ver si así lograba algún tipo de ayuda. Fue un mensaje tan contundente como: «Hola, busco a alguien que me ayude con alimentos para mi hijo. Estoy pasando una mala situación y a la espera de servicios sociales».

A nadie dejó indiferente. En pocos minutos, el grito de socorro de esta madre tuvo más de 128 comentarios y como siempre, de todo tipo. Desde las personas interesadas en volcarse de forma generosa y desinteresada, hasta otros menos centrados en el problema, pero lo cierto es que el mensaje tuvo respuesta, y ese mismo día algunas personas reaccionaron llevando comida, ropa y productos de primera necesidad a Janequia, que no se arrepiente de lo que hizo.

Su situación es muy complicada, incluso desesperada, explica con impotencia. Tiene 29 años y nunca ha dejado de trabajar, pero las circunstancias que vive hoy en día se lo impiden. Recibe una ayuda de 400 euros por ser víctima de violencia de género, que no le durará ya mucho, y con eso se las arregla como puede para pagar una habitación que comparte con su hijo de corta edad, aún sin escolarizar. Pero le resulta escasa para poder vivir y no puede trabajar, porque no le llega el dinero para dejar al pequeño en una guardería.

A las ayudas de servicios sociales municipales tampoco puede acceder, porque no reúne el requisito de llevar seis meses empadronada en Arrecife. Y explica que ha estado en los últimos años moviéndose y trabajando en otras islas. A su vez, esto le cierra las puertas para acceder a otras organizaciones como Cáritas, que exigen para poder ser integrados en el programa de entrega de alimentos documentos que el Ayuntamiento no le facilita.

Toda esta situación insostenible se ha convertido en un bucle, en una pesadilla de la que a esta joven madre lanzaroteña le resulta muy difícil salir, hasta el punto de tener que recurrir a la solidaridad y apoyo de la gente de esta forma. También explica que le han ofrecido trabajo como camarera de piso en varios hoteles, que hubiera cogido sin dudar, de no ser porque no tiene con quien dejar a su niño.

Dice que siempre ha trabajado, pero que ahora no puede por la razón señalada y lamenta que sea tan difícil, por pura burocrácia, poder acceder a ayudas para comer en el Ayuntamiento, el Cabildo y las ONG.

A esta situación se une un drama familiar con un exmarido, de origen marroquí, que la maltrataba y que se encuentra en prisión y cumpliendo orden de alejamiento. Y añade esta madre que tiene otras dos hijas de 5 y 7 años residiendo en Marruecos, con su abuela materna, a las que no puede traer a España porque su exmarido no les firma el necesario pasaporte.