El presidente de Loro Parque no entiende las trabas que, considera, le está poniendo el alcalde de San Bartolomé en el Siam Park

Kiessling denuncia el desprecio de Pérez

10/10/2018

El presidente de Loro Parque no entiende las trabas que, considera, le está poniendo el alcalde de San Bartolomé en el Siam Park. Afirma que aún no ha perdido la esperanza, pero no tiene «el entusiasmo del principio. No me atrevo a decir que saldrá adelante».

El presidente de Grupo Loro Parque, Wolfgang Kiessling, está «harto de las continuas trabas» que está recibiendo por parte del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, que aún –un año después– no le ha concedido la licencia para realizar la obra del Siam Park de El Veril. El empresario apunta a Marco Aurelio Pérez y se siente víctima de la disputa entre el regidor y el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales. «Nos está utilizando como herramienta política», agrega. «No sé que pasa en San Bartolomé porque no avanzamos y, cuando solucionamos un problema, nos encontramos con otro. Tengo mucho respeto de seguir poniendo más, más y más en ese proyecto si no veo una solución que aclare el futuro del parque. Queremos invertir, crear empleo, atractivo y tener un parque excepcional, pero cada vez es más complicado», reflexiona Kiessling.

«Pido perdón a quién sea por si hemos metido la pata en algún momento, que no sé cuando sería, pero si así ha ocurrido, lo siento. Pero aparte de esto, no entiendo la postura de Marco Aurelio Pérez», añade Kiessling. «Desde que hablamos del Siam Park por primera vez han pasado siete años, empecé con 74 y ahora voy por los 81. He hecho ya tantas cosas, he trabajado tanto, que no me dan ganas de perder la ilusión en estos años de mi vida al verme dentro de un campo de minas del que no sé si voy a salir vivo o no», afirma el presidente de Loro Parque. Para él, el problema en El Veril «no es una cuestión de dinero, créame», es que «no entiendo por qué nos cortamos las posibilidades nosotros mismos. Queremos hacer algo grandioso, sabemos hacerlo, estamos convencidos de hacerlo, pero si no quieren, pues no quieren. Si no hago este parque en Gran Canaria, quizás viva más tranquilo. Es algo que el alcalde debe de valorar y solo él debe de saber por qué se comporta así conmigo. Sé que Marco Aurelio Pérez ha dicho que cuando el alemán, refiriéndose a mí aprenda su idioma, entonces hablará conmigo. Pero mire, yo hablo cuatro idiomas, cada uno a mi estilo y me defiendo bien en esta vida. No tengo ningún complejo con este alcalde. Una cosa está clara, yo lo he tratado siempre con respeto y voy a continuar tratándolo de la misma manera, pero pido que él me trate con el mismo respeto a mí», advierte.

Licencia de obras.

Ha desvelado Kiessling en esta conversación que fue el 27 de octubre de 2017 cuando solicitaron la licencia del proyecto de urbanización y del parque acuático y, un año después, «es imposible que el Ayuntamiento se escude en que falta documentación técnica. De acuerdo con la ley, hay un plazo de 10 días para exigir la subsanación de errores de documentación, aunque creemos que es una forma de desviar la atención y trasladar la responsabilidad al administrado. Además, contratamos al redactor del Plan General de San Bartolomé para que nos llevase el expediente y no entiendo cuando comentan que estamos mal asesorados», detalla visiblemente molesto.

«Llevamos gastados en proyectos técnicos casi 500.000 euros y dudo de que sea una cuestión de asesoramiento técnico. Hay que encuadrarlo en una cuestión personal del alcalde que tiene entre sus manos un proyecto que es esencial para Gran Canaria pero, lamentablemente, en lo único que piensa Pérez es en sus necesidades municipales», apunta el máximo responsable de Loro Parque y dispara: «En la legislatura en la que el Cabildo acordó que Siam Park fuese de interés general, Pérez votó a favor siendo consejero y ahora, cuando llega a su Ayuntamiento, no lo apoya y pone trabas. En el fondo, nos ha querido meter a nosotros en un conflicto político que tiene con el presidente de Cabildo, Antonio Morales, y lo único que podemos decir es que Cabildo y Gobierno han cumplido y el Ayuntamiento de San Bartolomé, no. Nos está utilizando como herramienta política de forma errónea y espero que sepa que nosotros no tenemos tendencias políticas».

Pérdida de entusiasmo.

A Wolfgang Kiessling no se le ha pasado por la cabeza tirar la toalla, pero reconoce que ha perdido «no las ganas, pero sí el entusiasmo. Tengo miedo a decir que habrá Siam Park en Gran Canaria. Tengo mis reservas y no me veo con ese entusiasmo del principio, hace siete años. Una apuesta de este tamaño es muy importante para una compañía pequeña como la nuestra y vamos siempre al límite de inversión. No sé si me atrevo a decir que saldrá adelante porque han ocurrido demasiadas cosas en el pasado. Falta crear, primero, confianza antes de poder seguir. No puedo entrar en esta espiral y necesito cumplir con mi planning financiero y saber hacia dónde va nuestro barco y esta inversión nos está generando mucho respeto», confiesa el empresario.

Menor tamaño.

Por último, también se ha quejado de las modificaciones que ha tenido que realizar con respecto al proyecto inicial del parque acuático. Compraron en El Veril un terreno más grande que el que tienen en Tenerife «con una extensión de 145.000 metros cuadrados, por los 185.000 del grancanario para poder construir la siguiente generación de parques acuáticos. Siam Park fue nombrado por quinta vez el mejor aquapark del mundo, entre los 20.000 que hay, pues el de Gran Canaria, por diseño, por tamaño, por tecnología... iba a ser más importante aún», reconoce. Poco a poco lo han ido reduciendo «por las zonas verdes, por el cauce del barranco de 16 metros de ancho, un camino de seis metros al lado... Luego tuvimos la mala suerte que encontraron restos prehispánicos y hemos dejado varios miles de metros para cuidarlos. Hemos perdido cerca de 20.000 metros cuadrados», calcula Kiessling.

«Ahora estamos en una discusión por una tubería de aguas negras que pasa por el terreno y que no tiene que ver con nosotros. Todos estos problemas echan para atrás un proyecto que crea un montón de puestos de trabajo, un atractivo de la mejor categoría mundial. Esto tiene su valor. El parque estaba previsto abrirse en 2019 y a finales de 2018, no tenemos ni la licencia de mover la tierra», finaliza el presidente del Grupo Loro Parque.

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