Un sótano donde imprimir sueños

18/12/2018

La planta baja de la Fundación Yrichen se convierte en un ‘maker space’, un lugar en el que los jóvenes podrán desarrollar su creatividad, inventar y compartir recursos. Propicia la experimentación tecnológica

El mundo ha cambiado, y los estereotipos también. Lo saben bien en la Fundación Yrichen, una ong dedicada a atender a personas con adicciones que está acostumbrada a adaptarse a los nuevos tiempos y a las nuevas necesidades de la sociedad a la que sirve. Por eso ya el sótano de su sede social en el barrio de San Antonio no responde al cliché de un trastero al uso, lúgubre y desaprovechado. Ahora se ha convertido en lo que llaman un maker space, un lugar que huele a vanguardia, luminoso, acogedor e integrador con el que Yrichen proyecta abrirse aún más a la comunidad. Está dirigido a los jóvenes, tengan o no problemas de adicciones, y aquí podrán desarrollar su creatividad, inventar, aprender y compartir su proyecto con otros que traigan los demás. Con ese fin El Sótano, que es como se llama, les ofrece un catálogo de máquinas de última tecnología, desde una cortadora láser a impresoras 3D. Quien tenga una idea, aquí podrá imprimir sus sueños.

«No cargamos piedras, pero construimos catedrales». Esta expresión es del sacerdote Jorge Hernández, presidente además de la fundación, y la usó, durante la presentación oficial de este maker space, para ejemplificar cómo podrán usar este recurso aquellos que lo soliciten. «No se trata de venir aquí a imprimir machanguitos, sino a desarrollar proyectos». Un técnico recurrió a una expresión coloquial, pero muy aclaratoria. «Es como si les proporcionáramos una biblioteca tecnológica o digital para que puedan hacer realidad algunas de sus propuestas», explicó.

A Hernández le acompañaron ayer el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, y la alcaldesa de Telde, Carmen Hernández. También acudió la directora de la Fundación Satocan Júnguel Sanjuan, María del Pino Arencibia Sánchez, que representó a la entidad que ha asumido el grueso de la financiación de una iniciativa con la que igualmente han colaborado la Fundación La Caja de Canarias y Bankia y la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información, organismo que depende del Gobierno regional y en cuyo nombre se acercó hasta Telde su director, Manuel Miranda. Además, les arroparon colectivos, voluntarios y representantes del patronato que tiene esta fundación.

Clavijo, que subrayó que desde el principio le fue «muy fácil» enamorarse de Yrichen y de cómo trabaja, destacó que El Sótano «es una nueva forma de hacer las cosas, más adaptada a la gente joven con el lenguaje de la gente joven, y que busca fomentar la creatividad, la solución de conflictos, el trabajo conjunto... esto es un soplo de aire fresco y más en zonas donde se necesita trabajar con los jóvenes y hacerlo de otra manera». La alcaldesa reconoció además que, con proyectos como este, Telde ratifica el «orgullo» que siente por servir de sede a Yrichen y puso en valor que buena parte de la financiación corra a cargo de empresas. «Es lo que se llama la responsabilidad social corporativa, que las entidades privadas devuelvan a la sociedad un poquito de sus rendimientos económicos».

Bisutería propia. El Sótano empezó a moverse en verano pasado y en estos meses ha estado poniéndose a prueba, entre otros, con algunos de los usuarios que acuden a Yrichen para tratarse una adicción a sustancias estupefacientes. Uno de los monitores contaba ayer el caso de un grupo de mujeres que diseñó e imprimió sus propias piezas de bisutería. Pero en El Sótano pueden también aprender a hacer videojuegos, a fabricar un croma o a experimentar con la realidad virtual. Disponen de dos impresoras 3D, ordenadores, una cortadora láser y una fresadora.