En libertad la detenida por la guardería

30/11/2018

La investigación por supuestos malos tratos a cinco niños en una escuela infantil privada sigue abierta. La cuidadora quedó ayer en libertad provisional como presunta autora de un delito de lesiones y, como medida cautelar, la jueza le prohíbe trabajar con menores

G. Florido / telde

La magistrada María Cecilia López Vázquez, titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Telde, dictó ayer un auto para la puesta en libertad provisional de la educadora de la guardería Los Soles, en Casas Nuevas, que había sido detenida en el marco de una investigación por supuestos malos tratos a cinco niños de en torno a los dos años de edad que estaban en su aula. A pesar de que una representante de la empresa, María del Carmen Ojeda, había afirmado ayer por la tarde que la empleada había salido sin cargos, fuentes jurídicas informaron a última hora de que la magistrada la ha imputado como presunta autora de un delito de lesiones previsto en el artículo 153.2 del Código Penal en relación con el 173.2, que alude a la habitualidad del maltrato. Además, le ha aplicado, como única medida cautelar, la suspensión de empleo o profesión relacionada con menores. En principio, la cuidadora podría exponerse a penas de prisión de seis meses a un año, según el 153.2, aunque podría agravarse hasta los tres años de cárcel en aplicación del 173.2.

Lo que este periódico no ha podido confirmar es si finalmente declaró en sede judicial o se acogió a su derecho a no hacerlo, y tampoco si declaró la directora de la guardería. Los que sí declararon fueron los padres de los niños supuestamente maltratados, a los que la magistrada les abrió la puerta a personarse en la causa o a ejercer la reclamación que consideren. La mayoría seguía ayer consternada por lo sucedido, especialmente las madres, quienes, presas de los nervios, no aguantaron las lágrimas mientras esperaban la llamada del juzgado. Casi todos se enteraron por la Policía Nacional de que sus hijos han podido ser víctimas de malos tratos y tras ver unas imágenes que les dejó «impactados».

El caso se abrió a raíz de la denuncia en comisaría de un progenitor, que se dio cuenta ese mismo día, el jueves 22 de noviembre, de que su hija presentaba lesiones en los brazos. Alertó a los agentes de que las aulas tienen cámaras de vigilancia, la Policía Nacional requirió los vídeos de las de esa aula y, tras visionarlos y apreciar indicios de maltrato a al menos otros cuatro niños, citaron a comisaría a sus padres y se los mostraron. «Me quedé en shock, no es forma de tratar a niños de dos añitos», se quejaba uno de ellos al salir del juzgado. Vio un extracto de las imágenes este martes. «Estamos muy mal, mi novia lleva dos días sin dormir, no sabíamos nada, aunque ahora entendemos algunas cosas».

«Había perdido la alegría».

Esta reflexión la compartieron ayer varios padres, que coincidieron en darse cuenta ahora de ciertos síntomas. «Mi hijo estaba muy sensible, en cuanto empezabas a llamarle la atención, se te echaba a llorar». El padre que denunció también advierte de que su niña estaba distinta. «Se había vuelto más introvertida, había perdido la alegría, y, de hecho, de estos días para acá, ha empezado a normalizarse un poco». Su hija tiene dos años y lleva desde los 6 meses en esta guardería. «Esto pasó al cambiar de educadora», aclaró ayer.

«Colocaba a las muñecas contra la pared, como su estuvieran castigadas»

En la clase que tenía asignada la cuidadora bajo sospecha había más niños, pero los que podían haber sido víctimas de malos tratos son cinco. Son al menos los que en las imágenes de los vídeos recabados por la Policía Nacional sufren esas supuestas agresiones. Por los testimonios aportados de varias fuentes, se ve supuestamente cómo la cuidadora hala de las orejas a los críos, los castiga hasta media hora de pie mirando a la pared, los deja sin camisa buena parte de la mañana o les acerca la cara al plato de forma un tanto agresiva.

En todo caso, la información no es oficial. Es lo que esas fuentes aseguran haber visto y ello pese a que una especie de guirnalda tapaba algo la cámara. Sí coincidieron muchos ayer en que no se habían dado cuenta de lo que pasaba y que, ahora, una vez abierta la investigación, han atado cabos y le han dado sentido a ciertos comportamientos. «La niña llevaba tiempo que se dedicaba a colocar las muñecas todas viradas contra la pared, como castigadas, y era por lo que veía en la clase». Otros padres dijeron que, tras preguntarle al menor si la cuidadora les pegaba y dónde, este se tocaba la oreja, la boca y el trasero. En cambio, ayer hubo al menos un padre que asegura que su hija iba encantada a la guardería. Y otras fuentes apuntaron que en la reunión de por la tarde, la mayoría de los progenitores defendió a la cuidadora.

La empresa la defiende.

Mientras los padres esperaban en la primera planta del Palacio de Justicia de Telde, personas vinculadas a la empresa aguardaban de forma discreta en la calle, en la acera de enfrente a la del edificio judicial, alejados de las cámaras. Los periodistas se dirigieron varias veces a recabar su versión, pero la eludieron y se remitieron al juzgado. María del Carmen Ojeda, vinculada a la guardería, sí habló a primera hora de la tarde y se mostró satisfecha de la libertad de la cuidadora, por quien dijo poner las manos en el fuego. Atribuyó lo sucedido a la confusión generada por una incidencia, la de las lesiones de la menor cuyos padres denunciaron, que aseguró que no se le hicieron en la escuela.

Ya por la tarde los gestores de la guardería, en una reunión a la que convocaron a los padres que tienen en ella a sus hijos, les trataron de tranquilizar, defendieron a la trabajadora, respecto a la que les informaron de que «está destrozada» y que «dejará la docencia», y les avanzaron que la cuidadora afectada ya ha sido sustituida y que la guardería seguirá abierta con normalidad.

La magistrada María Cecilia López Vázquez, titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Telde, dictó ayer un auto para la puesta en libertad provisional de la educadora de la guardería Los Soles, en Casas Nuevas, que había sido detenida en el marco de una investigación por supuestos malos tratos a cinco niños de en torno a los dos años de edad que estaban en su aula. A pesar de que una representante de la empresa, María del Carmen Ojeda, había afirmado ayer por la tarde que la empleada había salido sin cargos, fuentes jurídicas informaron a última hora de que la magistrada la ha imputado como presunta autora de un delito de lesiones previsto en el artículo 153.2 del Código Penal en relación con el 173.2, que alude a la habitualidad del maltrato. Además, le ha aplicado, como única medida cautelar, la suspensión de empleo o profesión relacionada con menores. En principio, la cuidadora podría exponerse a penas de prisión de seis meses a un año, según el 153.2, aunque podría agravarse hasta los tres años de cárcel en aplicación del 173.2.

Lo que este periódico no ha podido confirmar es si finalmente declaró en sede judicial o se acogió a su derecho a no hacerlo, y tampoco si declaró la directora de la guardería. Los que sí declararon fueron los padres de los niños supuestamente maltratados, a los que la magistrada les abrió la puerta a personarse en la causa o a ejercer la reclamación que consideren. La mayoría seguía ayer consternada por lo sucedido, especialmente las madres, quienes, presas de los nervios, no aguantaron las lágrimas mientras esperaban la llamada del juzgado. Casi todos se enteraron por la Policía Nacional de que sus hijos han podido ser víctimas de malos tratos y tras ver unas imágenes que les dejó «impactados».

El caso se abrió a raíz de la denuncia en comisaría de un progenitor, que se dio cuenta ese mismo día, el jueves 22 de noviembre, de que su hija presentaba lesiones en los brazos. Alertó a los agentes de que las aulas tienen cámaras de vigilancia, la Policía Nacional requirió los vídeos de las de esa aula y, tras visionarlos y apreciar indicios de maltrato a al menos otros cuatro niños, citaron a comisaría a sus padres y se los mostraron. «Me quedé en shock, no es forma de tratar a niños de dos añitos», se quejaba uno de ellos al salir del juzgado. Vio un extracto de las imágenes este martes. «Estamos muy mal, mi novia lleva dos días sin dormir, no sabíamos nada, aunque ahora entendemos algunas cosas».

«Había perdido la alegría».

Esta reflexión la compartieron ayer varios padres, que coincidieron en darse cuenta ahora de ciertos síntomas. «Mi hijo estaba muy sensible, en cuanto empezabas a llamarle la atención, se te echaba a llorar». El padre que denunció también advierte de que su niña estaba distinta. «Se había vuelto más introvertida, había perdido la alegría, y, de hecho, de estos días para acá, ha empezado a normalizarse un poco». Su hija tiene dos años y lleva desde los 6 meses en esta guardería. «Esto pasó al cambiar de educadora», aclaró ayer.

La empresa la defiende.

Mientras los padres esperaban en la primera planta del Palacio de Justicia de Telde, personas vinculadas a la empresa aguardaban de forma discreta en la calle, en la acera de enfrente a la del edificio judicial, alejados de las cámaras. Los periodistas se dirigieron varias veces a recabar su versión, pero la eludieron y se remitieron al juzgado. María del Carmen Ojeda, vinculada a la guardería, sí habló a primera hora de la tarde y se mostró satisfecha de la libertad de la cuidadora, por quien dijo poner las manos en el fuego. Atribuyó lo sucedido a la confusión generada por una incidencia, la de las lesiones de la menor cuyos padres denunciaron, que aseguró que no se le hicieron en la escuela.

Ya por la tarde los gestores de la guardería, en una reunión a la que convocaron a los padres que tienen en ella a sus hijos, les trataron de tranquilizar, defendieron a la trabajadora, respecto a la que les informaron de que «está destrozada» y que «dejará la docencia», y les avanzaron que la cuidadora afectada ya ha sido sustituida y que la guardería seguirá abierta con normalidad.