Del desalojo a la operación desembarco

12/12/2018

El nuevo mercado toma color. Narea es un ir y venir de operarios, electricistas y puesteros. Colocan pavimento, panelan las paredes y trasladan mobiliario. Su idea, abrir el 19 o 20 de diciembre

El área polivalente de Narea bulle estos días de actividad. Los puesteros trabajan a marchas forzadas para reabrir el Mercado Municipal en la que será su sede provisional mientras duren las obras de rehabilitación del edificio que los acogía. El ritmo es frenético. Una cuadrilla de siete u ocho operarios del Ayuntamiento van y vienen del viejo recinto. Ayudan a los comerciantes a trasladar vitrinas y estanterías. Otros pintan el recinto. Mientras, electricistas contratados por los puesteros ultiman las instalaciones de las 32 casetas donde se realojarán. Este martes ya tenían sus cuadros de luz colocados. Empezaron este lunes e iban a tardar 5 días, pero es probable que acaben mañana jueves. Unos puesteros están ya colocando el suelo. Otros han pasado a panelar las paredes. Los hay que han contratado a empresas externas. Pero también los hay bien amañados que hacen por su cuenta las obras. Colaboran familia y empleados. El tiempo corre en su contra. Y el objetivo es claro: quieren abrir la semana próxima. El día es casi secreto de estado, pero en el calendario está marcado el 20.

El presidente de la cooperativa que los agrupa, Juan Fernando Pérez, no quiere salirse del guion, aunque se le escapa que a lo mejor estarán listos para el 19. Eso sí, subraya que van rápidos como un tiro, pese a que no fue hasta este lunes cuando pudieron entrar en Narea para empezar a preparar sus puestos. Ayer había alguno casi terminado. ¿Le están ganando por goleada al Ayuntamiento? Pérez responde con un símil deportivo. «Bueno, este partido todavía no ha terminado». Saca pecho, pero sin hacer sangre. Prefiere subrayar que ambas partes trabajan codo con codo. Lo cierto es que, aunque no lo diga él, el Ayuntamiento tardó casi un mes en acabar su parte. El viejo mercado cerró el 13 de noviembre después de que Industria del Gobierno canario le cortara la luz por las graves deficiencias de su instalación eléctrica. Y no fue hasta el viernes pasado cuando el consistorio instaló la que abastecerá Narea.

A muchos puesteros este traslado les saldrá por un ojo de la cara. Calculan que entre 3.000 euros, el que menos, a 10.000 o más, como mínimo, los que más, sobre todo pescaderías y carnicerías, que precisan de neveras. Para la instalación eléctrica contrataron de forma comunal a una empresa. Se las hace por 18.000 euros. La fontanería y la albañilería la asumirá cada uno. Algunos han tenido que despedir empleados.

«Si al final no nos vamos a querer marchar de aquí», bromeaba José Cruz, que lleva 36 años en el mercado. Un operario le pone al día el puesto donde pronto volverá a vender sus frutas y verduras. Estaba colocando en el suelo una estructura de hierro galvanizado que cubrirá con una chapa ignífuga y contra el agua y que al final revestirá con pavimento. En dos o tres días estará listo. Las paredes irán paneladas con aluminio.

Olga Sosa, con 47 años al frente de su puesto, departía con Rosa Herrera y Maruca Cabrera. Estaban esperanzadas con el nuevo mercado. «Hay que verle el lado positivo, esto es casi mejor para la gente mayor, todos los puestos están en una misma planta», apuntaba Rosa. Y Maruca apostillaba: «Aquí estamos más juntitos». Un poco más allá, Carmen Rosa Florido y una empleada ultiman el montaje de su puesto. «Ahora parece que ya vemos la luz». Bueno, no todos. Octavio Ortega, de la carnicería Bellacumbre, no podrá abrir como el resto antes de Navidad. Por la propia logística de su puesto lo dejará para después de Reyes. Necesitará incluso una grúa para traer las neveras del mercado. Así y todo, mantiene a sus 4 empleados y confía en que al final todo sea para bien. Pérez no lo duda. «Esto eran casetas; ya no. El cliente se va a encontrar un mercado con todas las de la ley, con la higiene, la seguridad y la calidad de siempre». Dicho queda.