Agaete rebosa gratitud

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12/10/2019

La Virgen del Pino comenzó en el municipio norteño su gira por las localidades castigadas por el incendio del pasado mes de agosto. Agaete se vistió con las galas de La Rama en una celebración menos numerosa pero preñada de la tensión emocional que define a los devotos. Desde primera hora se fueron llenando las calles del pueblo hasta el inicio de la jornada religiosa en la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción.

Son las 07.30 horas de un sábado especial en Agaete. Engalanado como en La Rama, el pueblo apenas ha dormido y toma las calles. En sus aceras se agolpan devotos y curiosos. La media de edad es alta. La Virgen del Pino acaba de irrumpir en el centro urbano, atravesando la calle de León y Castillo, en una atmósfera propia del realismo mágico; momentos de tensión emocional en los que no le falta un elemento al cuadro: vítores a la patrona, pétalos de flores sobrevolando las calles y hasta unas gotas de una lluvia contenida que barnizan la postal de un aire esotérico.

Todo eso conjugado suma en la primera escala de la Virgen del Pino en su ruta por los municipios que de alguna forma fueron castigados por los dolorosos incendios que tintaron de negro Gran Canaria el pasado verano. Esta excursión de aire medieval que el Obispado puso en marcha y que durante los próximos días saldrá a las calles de los pueblos cuando la luz del sol solo asoma tímidamente.

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«Agaete pasa a la historia», proclamó la alcaldesa María del Carmen Rosario, popularmente conocida como Menchu, al entregarle a la Virgen del Pino el bastón de mando. «Este día de la Hispanidad quedará escrito con letras de oro en la historia porque es la primera vez que la Virgen del Pino está en el municipio», aseguró con grandilocuencia la gobernante local.

Gonzalo Rosario, alcalde de Teror, consumó la cesión transitoria de la patrona a Agaete y entregó un pequeño pino nacido recientemente en Osorio como muestra simbólica de la hermandad que recorre la isla desde los acontecimientos del verano. «Estamos aquí por una situación dolorosa, pero afortunadamente podemos contarlo», indicó María del Carmen Rosario.

«Agaete entra con letras de oro en la historia», dijo la alcaldesa

El recorrido hasta la Iglesia Matriz de Nuestra Señora de la Concepción fue el punto de partida de una jornada emotiva para los residentes de Agaete. Y para el numeroso grupo de creyentes que arribaron al pueblo desde otros municipios de la isla. Durante toda la jornada se celebran eucaristías, pasacalles religiosos y actuaciones musicales que quedarán clausuradas cuando a las 23.00 horas se de por finalizada la presencia de la Virgen en el lugar para continuar por su recorrido por la isla, en esta ocasión camino de Gáldar.

Junto a la representación eclesiástica, políticos de los municipios afectados y algún que otro senador se fueron posicionando estratégicamente cerca de la patrona para captar la atención de los focos. La plaza frente a la iglesia se encontraba poblada de fieles, pero la celebración estuvo lejos de ser significativamente masiva.

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Sin embargo sí se respiraba una atmósfera excepcional. En todos los sentidos. Camino a la iglesia una vecina hablaba por teléfono en un volumen considerablemente alto. «Esto aquí está lleno de un fanatismo terrible», le explicaba a su interlocutor al otro lado del móvil. Otras personas lo vivían con más pasión. «Estás triunfando», le gritó alguien a la Virgen del Pino desde la zona acotada para el público.

Ambiente.

El movimiento se notaba desde la carretera del norte. La línea 103 de Global llegaba al pueblo con todas sus plazas cubiertas poco después de las 06.30 horas, adelantando por el camino a la comitiva de la Guardia Civil que custodiaba a la Virgen que iba remolcada en un transportín parecido al de los perros de caza.

Con este gesto Agaete espera dar por cerradas las heridas del incendio. Zonas del municipio como El Hornillo o el Valle se vieron violentamente sacudidas por las voracidad de las llamas, que sembraron de cicatrices oscuras su paso lacerante. Con la presencia de la Virgen «a la que nos aferramos siempre», la localidad grancanaria espera zanjar uno de los episodios más duros de su historia contemporánea.

La Virgen del Pino dio luz a una mañana diferente en el norte de Gran Canaria. Un día en el que tras el sufrimiento, el pueblo quiso recuperar su espíritu festivo y celebrar en unas calles repletas de banderolas y engalanadas para la ocasión.