«Solo conseguirán que, otra vez, la prostitución sea callejera»

13/10/2018

La asociación de mujeres prostitutas y maltratadas considera que la normativa municipal sobre la prostitución solo perjudicará a las trabajadoras sexuales porque el cierre de los prostíbulos que impondrá el Plan General de Ordenación hará que la prostitución «vuelva a ser callejera»

Las Palmas de Gran Canaria

La presidenta de la asociación de mujeres prostitutas y maltratadas, Juana María Ortega, considera que la regulación del ejercicio de la prostitución que impondrá el Plan General de Ordenación con las nuevas normas urbanísticas tendrá consecuencias negativas para el sector de Arenales. «Si hacen eso, las chicas acabarán en la calle y se convertirá en un segundo Guanarteme, con las mujeres en las esquinas», señaló en relación a los tres condicionantes que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria impone para conceder licencia de actividad a los prostíbulos: que estén a una distancia mínima de 150 metros, unos de otros; que se alejen a unos trescientos metros de los colegios; y que presenten en las oficinas municipales un estudio de incidencia ambiental.

En su opinión, «las nuevas normas van a empeorar las cosas». Y prevé que el entorno de Arenales se conviertan «en un nuevo Muelle Grande o en un segundo Guanarteme».

Ortega entiende que las exigencias introducidas por el Consistorio capitalino -adelantadas por CANARIAS7 en su edición del miércoles «van a conseguir que, otra vez, la prostitución sea callejera».

La asociación de mujeres prostitutas y maltratadas considera que la existencia de los prostíbulos proporciona cierta protección a las trabajadoras del sexo, pero si los cierran, como consecuencia de la aplicación de la nueva normativa, «esto volverá a ser como era antes Molino de Viento».

Más inseguridad

Juan María Ortega asegura que la prostitución callejera generará un aumento de la inseguridad en la zona de Arenales, no solo contra los clientes, sino también contra las propias chicas. «Al final, se acabará por prestar el servicio en la calle», añadió, sin las mínimas condiciones sanitarias.

«Si las más de cien chicas que ahora trabajan en Arenales, en dos turnos, se quedan en la calle, habrá más problemas y más inseguridad», prosigue.

Recuerda Ortega que «la última vez que quisieron cerrar las casas fue cuando tiraron la antigua calle 18 de Julio y construyeron la Gran Manzana». Por eso, no descarta que haya un interés urbanístico detrás de la regulación. «Quieren hacer otra Gran Manzana porque con las casas terreras no ganan dinero», sentencia.

Afirma que el ejercicio de la prostitución en esta zona de Arenales es anterior a los colegios y no genera problemas con las comunidades educativas. «El único problema que hay ahora aquí es el de los okupas que están en Molino de Viento 6 porque se vende droga ahí y, sin embargo, no hacen nada».

Más diálogo

Por su parte, la portavoz de Unidos por Gran Canaria en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Ángeles Batista, solicitó al tripartito que forman PSOE, Podemos y Nueva Canarias que «escuchen y dialoguen con la mesa de trabajo de Arenales antes de tomar decisiones sin contar con nadie»

La concejala expone que «el alcalde, Augusto Hidalgo, pretende imponer unas medidas restrictivas sin tener en cuenta la mesa de trabajo por la convivencia con la Prostitución, integrada por los diferentes agentes afectados».

«La realidad es que las mujeres que trabajan en esta zona la prostitución han sido capaces de sentarse a dialogar, y ahora el tripartito pretende imponer su criterio unilateralmente, sin tener en cuenta las consecuencias, que pueden ser que la actividad que se realice en diferentes domicilios pase ahora a las calles, con los problemas que ello conlleva» explica Batista.

Unidos por Gran Canaria exige una reunión con los colectivos de Arenales. «Hidalgo sigue sin escucharlos», lamentó.