San Lorenzo no se rinde ante el calor

10/08/2019

El pueblo se echa a la calle para acompañar a su santo y celebra una de las ferias de ganado más importantes de la isla. La noche de los fuegos dejó unos 590 kilos de basura más que en el año pasado.

J. Darriba / Las Palmas de Gran Canaria

La trompetilla siempre ha aliviado los rigores de la canícula. Para los que tenemos una edad, su barrito anuncia el helado salvador que compensa el canto de la chicharra. Ayer en San Lorenzo, con un termómetro que coqueteaba con los treinta grados, su sonido salía de los labios de Leonardo Verde como presagio de frescor. Desde su puesto de El Canario, un carrillo que aún es capaz de dispensar cortes y el típico helado de fiesta -el de tres colores-, los cucuruchos con bolas hechas con leche de cabra y fruta del día iban suavizando el trayecto hasta la feria de ganado. «El que más nos piden es el de turrón», explica el joven.

Allí, junto al centro de salud, más de noventa animales esperaban el veredicto del jurado, después de ser registrados convenientemente por Davinia Pérez y Andrés García. A su lado, una caja llena de bocadillos y otra de gorras para los ganaderos. La segunda se vació antes.

El calor se enseñoreó del pueblo mientras los vecinos y visitantes, con sus mejores galas, esperaban el inicio de la misa y la posterior procesión. En estas horas previas a la salida del santo, la sombra era el bien más preciado, ya fuera debajo de un árbol, ya fuera acodados en el metal caliente de las cantinas o en el interior del bar Ca Suso.

En la plaza se comentaba todavía el espectáculo pirotécnico de la noche anterior, como un retumbo que queda en el oído. En general, todos estaban satisfechos con la exhibición de fuegos artificiales, pero también se mantuvo el sabor amargo que hizo que no se pudiera disfrutar del primero de los volcanes.

La concejala de Servicios Públicos del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Inmaculada Medina, explicó que «no se pudo tirar por seguridad, ya que había demasiada gente en la calle en la que se encontraba el volcán», pero anunció que se disparará el próximo día 15, con la verbena del solajero que pondrá fin a dos semanas de fiestas. Junto a Medina, la representación institucional se completaba con los concejales de Seguridad, Josué Íñiguez; el de Participación Ciudadana, Prisco Navarro; y los ediles Ángel Sabroso e Ignacio Guerra, del PP; Javier Amador, de Ciudadanos; y Francis Candil y David Suárez, de Coalición Canaria-Unidos por Gran Canaria. También estuvieron presentes el consejero de Transición Ecológica, José Antonio Valbuena; y el alcalde de Teror, Gonzalo Rosario.

Ellos participaron en la entrega de premios de la feria de ganado, que se hace delante de la figura de San Lorenzo, en un extremo de la plaza, en la primera parada de la imagen a la salida del templo.

El primer galardón, que entregó Inmaculada Medina, fue el de la mejor vaca del país. Recayó en Clavellina, un imponente animal de casi mil kilos de peso que vino desde Firgas. Jonay tiraba de ella para recoger el galardón, orgulloso de que su animal sea uno de los más premiados en este tipo de eventos por su cornamenta, las ubres y su forma corporal.

«Es una feria importante pero están participando menos ganaderos porque se ha producido un bajón de los premios», explicó. A él, por el galardón de Clavellina le correspondieron cien euros.

El dinero que se destina a los premios fue de 2.610 euros a repartir entre veintitrés categorías diferentes, algunas de las cuales, como el de la mejor burra, quedó vacante.

Uno de los visitantes, Miguel Pérez, destacó en todo caso la calidad de la feria. «Para estar en la capital, está bastante bien», explica este vecino del sureste, «Las Palmas de Gran Canaria dedica poco a la agricultura, y eso que esta zona de San Lorenzo y la de Tafira son muy buenas, aquí plantas un saco de papas y te produce veinte sacos, mientras que en el sur solo te da cinco o seis».

Basura. Por otro lado, el servicio de Limpieza del Ayuntamiento recogió del pueblo unos 1.400 kilos de residuos gracias al dispositivo especial desplegado para los fuegos, en el que se utilizaron 168.000 litros de agua. Dada la mayor afluencia de personas que en ediciones anteriores -más de 60.000 personas-, se recogieron 590 kilos más de residuos que en 2018, empleándose también 48.000 litros más de agua, según informó el Consistorio en una nota.

La concejala de Limpieza felicitó a los trabajadores del servicio por la labor desarrollada. «A las nueve de la mañana ya todas las calles estaban impecables», explicó Inmaculada Medina.

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