Los familiares de los fusilados se desmarcan del sitio de la memoria

06/07/2019

Los descendientes del sindicalista asesinado en 1937, Francisco González, se desvinculan al completo de la iniciativa de crear un sitio de la memoria en el cementerio de Vegueta y anuncian acciones judiciales si Cabildo y Ayuntamiento utilizan el nombre de su abuelo sin autorización.

La propuesta de crear un sitio de la memoria en el cementerio de Vegueta, propuesta por la comisión de historiadores que analizó la posibilidad de exhumar los restos de los dos fusilados de San Lorenzo, no ha tenido el respaldo de la asociación que representa a los familiares y que lleva décadas reclamando la reparación histórica y la entrega de los restos óseos.

«Nos desvinculamos totalmente», explicó ayer Pino González, en representación de esta asociación, «no pueden usar el nombre de nuestro abuelo».

La advertencia tomará forma de querella si el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, el Cabildo de Gran Canaria o la comisión de historiadores de la Universidad nombran a Francisco González en cualquier iniciativa de este tipo. «Si el nombre de nuestro abuelo sale en alguna noticia relacionada con todo este tema de la exhumación o en la propuesta que se va a realizar, para que el cementerio de Las Palmas sea un lugar de la memoria, será denunciado», apunta el colectivo a través de un comunicado.

La respuesta de los familiares de los fusilados de San Lorenzo refleja el malestar que existe con las instituciones públicas después de que se haya decidido no abrir la fosa común del cementerio de Vegueta donde fueron depositados Francisco González y el entonces alcalde de San Lorenzo, Juan Santana, en 1937.

La investigación sobre la fosa común del cementerio de Vegueta tenía como objetivo la localización, identificación y exhumación de los restos de los dos fusilados. Sin embargo, los expertos que la realizaron concluyeron que «no hay evidencia alguna que permita situar especialmente la fosa 2 en el cuartel 6 del cementerio de Vegueta, ni indicios fiables que respalden de forma verosímil que los cuerpos de Francisco González y Juan Santana pudieran permanecer en el mismo lugar en el que fueron enterrados».

Pino González cree que la conclusión de este estudio forma parte de un «boicot» en el que no solo incluyó este asunto sino también las largas que está dando el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria a dar el nombre del niño Braulio a una calle de la ciudad. Este niño era un bebé, hijo de Francisco González, que fue asesinado por las brigadas del amanecer para obligar al sindicalista a entregarse.

El malestar es palpable. «Los familiares de Francisco González Santana nos hemos sentido manipulados y estafados de nuevo por el Cabildo y el Ayuntamiento, cuando el pasado diciembre la Comisión ULPGC y los políticos responsables dieron a entender en rueda de prensa en el cementerio de Las Palmas, que la exhumación podría ser posible, y teniendo el resultado del informe desde febrero lo ocultaron deliberadamente a la familia y sin darnos ninguna explicación», exponen a través de un comunicado, «se confiaba en que esté seria el último eslabón de esta larga lucha, para poder darle sepultura digna a su ser querido y todos los represaliados de la fosa».

Desde esta perspectiva, rechazan que las mismas administraciones públicas quieran contar la historia de su abuelo. «No queremos monolito (como proponía el Consistorio capitalino) ni que se haga un sitio de la memoria con la historia de nuestro abuelo contada por ellos», señala, «no nos sentimos reconocidos porque entendemos que nuestro abuelo sigue ahí, queremos los restos para poder enterrarlo dignamente».

Pino González opina que con los resultados del informe lo que habría que hacer es seguir buscando a Francisco González «y no limitándose a una fosa» de las que tiene el cementerio de Vegueta.

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